miércoles, 1 de marzo de 2017

LOS MISTERIOSOS ORIGENES DEL LIBRO DE URANTIA: ENTRE MEDIUMS, ADVENTISTAS Y SERES DE OTROS MUNDOS







Mucho se ha escrito y debatido sobre el famoso y controvertido Libro de Urantia, una supuesta revelación psíquica, de 2097 páginas, canalizada por un “anónimo” médium en Chicago (Estados Unidos) a principios del Siglo XX. Tal y como lo define el investigador y estudioso Ignacio Darnaude en un reportaje titulado “Libros Revelados y Síndrome Contacto”, el Libro de Urantia: resultó ser un monumento intelectual de la cultura en esta centuria, que trata entre otras muchas cuestiones de la Trinidad y otras figuras subdivinas, la cosmogonía , estructura y fisiología del vasto organismo universal , naturaleza de la energía y composición íntima de la materia , historia y creación de la Tierra , y la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret. El libro de Urantia, (término que hace referencia al verdadero nombre de nuestro planeta), está dividido en 4 partes, conteniendo 196 documentos, y según sus defensores fue “dictado” por distintas “entidades espirituales”: Primera Parte; El Universo Central y los Superuniversos (Patrocinado por un Cuerpo de Personalidades Superuniversales de Uversa que actúa por autorización de los Ancianos de los Días de Orvonton). Segunda Parte; El Universo Local (Patrocinado por un Cuerpo de Personalidades del Universo Local de Nebadon que actúa por autorización de Gabriel de Salvington. Tercera Parte; La Historia de Urantia (Estos documentos fueron patrocinados por un Cuerpo de Personalidades del Universo Local que actúa por autorización de Gabriel de Salvington). Cuarta Parte; La Vida y las Enseñanzas de Jesús (Este grupo de documentos fue patrocinado por una comisión de doce intermedios de Urantia que actuaba bajo la supervisión de un Melquisedek director de la revelación). Entre las revelaciones más destacadas incluidas en el Libro de Urantia encontramos escritos que rechazan  la reencarnación, la astrología y muchas de las doctrinas cristianas tradicionales. Richard Keeler de la Fundación Urantia explicaba en un artículo denominado “El libro de Urantia y el cristianismo” (2009) las principales diferencias con el cristianismo: “1.- La crucifixión de Jesús no se considera una expiación por los pecados de la humanidad. La crucifixión se enseña como el resultado del miedo de los líderes religiosos de la época, que consideraban sus enseñanzas como una amenaza a sus puestos de autoridad. 2.- Dios no siente ira ni enfado. Es una personalidad completamente motivada por el amor paternal. 3.- Jesús es la encarnación humana de “Miguel de Nebadon”, uno de los más de 700.000 “Hijos Paradisíacos” de Dios, o “Hijos Creadores”. 4.- Jesús no es considerado como la segunda persona de la Trinidad, como en el cristianismo. El libro se refiere al Hijo Eterno como la segunda persona de la Trinidad. 5.- Jesús nació en la tierra mediante métodos naturales de concepción, en lugar de la inmaculada concepción. 6.- Jesús no caminó sobre las aguas ni realizó algunos de los milagros que se le atribuyen en la Biblia. 7.- Jesús nombró a doce mujeres (que más adelante fueron más) como instructoras religiosas, a las que se les permitió viajar con Jesús y sus apóstoles en sus misiones de predicación. 8.- Jesús se levantó de entre los muertos en una “forma más glorificada”, que reflejaba un estado de transición entre la existencia material y espiritual, conocida como “morontia”. Como todos los mortales, su cuerpo físico estaba sujeto a la descomposición, pero los seres celestiales eliminaron su cuerpo de la tumba por la disolución de sus restos conocido como un proceso de “tiempo acelerado”. 9.- El libro afirma que Jesús podría regresar varias veces a este mundo. Esto contrasta con la escatología cristiana tradicional, en la que Jesús regresa solo una vez”.
Y es que según aseguran los miembros de la Fundación Urantia, para la creación del libro intervinieron entre otras entidades; Ángeles, Espíritus Rectores, Directores de Poder, Mensajeros, Supermortales (extraterrestres de otros planetas y sistemas solares), etc..
Primera edición del Libro de Urantia (1955)


 
En la página web de la Fundación Urantia se explica que: “El libro de Urantia es una revelación de la verdad para nuestro mundo procedente de seres elevados del universo. Sus enseñanzas combinan ciencia, filosofía, historia, cosmología y religión de manera armónica en una visión general que revela nuestro origen, nuestro propósito y nuestro destino divino y eterno,  "su progreso de duración milenaria desde animal hasta ángel y desde ángel hasta espíritu y desde espíritu hasta Dios". Las enseñanzas incluyen información sobre la composición, organización, administración y personalidades del cosmos; la historia de nuestro planeta, nuestra continua evolución espiritual; una nueva visión de la realidad que aclara los conceptos de personalidad, mente y alma; la experiencia evolutiva de nuestra progresión hacia Dios en asociación con el espíritu de Dios en nuestras mentes; y, por último, un relato ampliado de la vida y enseñanzas de Jesús (Fuente: Theoquest y el Comité de Educación)”. Sobre la Fundación Urantia, ellos mismos informan que: “La Fundación Urantia se estableció en 1950 para ser el editor y el custodio del texto íntegro de El libro de Urantia. La Fundación también es responsable de asegurar que las enseñanzas se difundan en todo el mundo, y busca lograrlo con la ayuda de lectores y organizaciones sociales. Desde una perspectiva organizativa, la Fundación Urantia es una fundación educativa sin fines de lucro que opera bajo una Declaración de Confianza. Ha sido la editora de la edición original en inglés del Libro de Urantia desde 1955. Las principales actividades de la Fundación Urantia son la  publicación, distribución y traducción del libro de Urantia. Los Fundación se esfuerza por hacer que el libro de Urantia esté presente en bibliotecas y librerías y en los principales distribuidores, incluyendo Amazon”. Uno de los mayores enigmas que rodean la elaboración de esta obra es la identidad del  supuesto médium que canalizó toda la información. La respuesta de la fundación Urantia, a través del “Comité Theoquest & Education” no aporta muchos datos: “La identidad del sujeto durmiente (el individuo a través de los cuales se entregó la revelación) nunca ha sido revelado.  Aquellos que conocían la identidad del sujeto juraron secreto, y ninguno de ellos divulgó el nombre de la persona.  Es comúnmente aceptado que el sujeto era un hombre, pero su nombre nunca ha sido revelado, y nunca lo será. Todos los que estaban al tanto de esta información han muerto, por lo tanto, la especulación, tal vez parte de la curiosidad humana, no sirve a nadie”. Tampoco se aclara cuando fue elaborado exactamente: “El texto de El libro de Urantia es la mejor fuente de información acerca de su origen. En las últimas páginas de las partes I, II y III, los autores nos dicen que los Documentos correspondientes fueron terminados en 1934 y 1935. Sin embargo y en contraste con esto, los autores de la parte IV no dicen cuándo estuvo terminada. No hay partes de El libro de Urantia adicionales o no publicadas”. La fundación Urantia, sabedora de las críticas que origina este secretismo añade que: “Muchas personas han hecho conjeturas acerca del origen de El libro de Urantia. Se ocultó la información sobre los papeles específicos de los individuos y las técnicas concretas, para evitar una atención excesiva hacia los seres humanos y las circunstancias temporales. Sin embargo sí que sabemos que, a principios del siglo XX, un doctor en medicina que ejercía en Chicago se convirtió en la cabeza visible de un grupo conocido como los “Comisionados del Contacto”. Este pequeño grupo fue el custodio inicial de los Documentos de Urantia. Sus miembros hicieron el juramento de no revelar la identidad de la personalidad de contacto (el ser humano a través del cual se transmitieron los Documentos Urantia) y de no revelar los detalles de la transmisión. Con esto buscaban evitar que las generaciones futuras veneraran a la personalidad de contacto, a los “Comisionados del Contacto”, o a los dos. Cuando se recibía un Documento se leía a los miembros del Foro, un grupo que se reunía en casa del doctor los domingos por la tarde para tratar sobre libros de ciencia, filosofía y religión. Los Documentos surgieron como respuestas a preguntas formuladas por los miembros del Foro. "Sin preguntas, no hay Documentos", como dijo el doctor. De este modo, los miembros del Foro se convirtieron en los primeros lectores de los Documentos de Urantia. Fueron los primeros que creyeron que los Documentos de Urantia constituían la quinta revelación de época a nuestro planeta. También fueron los primeros que se comprometieron con la misión de compartir las enseñanzas de El libro de Urantia con los pueblos de todos los países, razas y religiones. En el análisis final, el texto habla por sí solo, pues ni los hechos ni la lógica pueden probar que el texto es lo que proclaman sus autores. El verdadero valor de El libro de Urantia radica en su contenido, no en sus orígenes. Debido a la naturaleza reveladora del texto, cada lector tiene derecho a una valoración personal, haciendo uso de su experiencia interior directa con las ideas, los ideales y las perspicacias profundamente inspiradoras, que los autores han entretejido (Keeler y otros, Comité de Educación)”
¿Es el Libro de Urantia una revelación divina dictada por seres extraterrestres? o ¿un elaborado fraude?... Una profunda investigación puede arrojar luz sobre uno de los grandes misterios del siglo pasado...



Muchos investigadores han manifestado su asombro y desconcierto ante las revelaciones contenidas en el Libro de Urantia, considerándolo la mayor y mas importante obra jamás canalizada. Con una extraña jerga y atiborrado de supuestos conocimientos científicos y cosmológicos, el Libro de Urantia parecía desmarcarse claramente de otras superfluas obras dictadas desde el más allá. Incluso se llegó a decir que los documentos originales se corregían de forma “milagrosa” en el interior de una caja fuerte… ¿Estamos ante una revelación divina? ¿Mensajes extraterrestres? ¿Un fraude?
Tratemos de profundizar en este enigmático libro…


 

LOS ORIGENES DEL LIBRO DE URANTIA

Uno de los nombres claves de la historia del Libro de Urantia es el del Dr. William Samuel Sadler (1875/1965), conocido cirujano y psicoanalista estadounidense. Al parecer un vecino del que guarda su identidad, entre los años 1906 y 1912 solicitó su asistencia por unos extraños “trances” que sufría durante la noche. Las comunicaciones que recibía esta persona son el germen del libro Urantia. La misma Fundación Urantia explica los orígenes del libro: “El Dr. William S. Sadler, miembro de este grupo inicial de observadores e investigadores, relata la siguiente historia acerca del origen de este grupo de individuos interesados, que luego se le conoció como el "Foro." Nos dice: "En mi camino a la Universidad de Kansas para dar unas conferencias sobre psicología Gestalt, le escribí una carta a mi hijo diciendo que en mi opinión los doctores deberían mantener contacto con sus antiguos pacientes. Sugerí que consultara con su madre la posibilidad de invitar a algunos de nuestros viejos amigos para una o dos horas de discusión informal e intercambio social los domingos por la tarde”.“Cuando regresé a Chicago un domingo por la mañana, me encontré con que mi esposa había invitado a un grupo de antiguos pacientes para vernos en nuestra casa esa misma tarde a las tres. El plan era conducir estas reuniones dominicales más o menos de la siguiente manera: Primero tendríamos una plática sobre algún tema de salud, cosas como el tratamiento del catarro común, la causa y cura de la preocupación; y entonces, después de una taza de té, entablaríamos discusiones informales, preguntando y respondiendo preguntas”.“Conforme pasó el tiempo, este grupo se convirtió en una reunión cosmopolita, que consistía de hombres y mujeres profesionales -doctores, abogados, dentistas, ministros, maestros-junto con individuos de todo tipo -granjeros, amas de casa, secretarias, oficinistas y trabajadores comunes-. El doctor continúa con su narración: “Así, me pidieron que diera una serie de pláticas sobre "Higiene Mental", o "Fenómenos Psíquicos." Al inicio de mi primera plática, dije: "Con una o dos excepciones, todos los fenómenos psíquicos que he investigado han resultado fraudes, conscientes o inconscientes. Algunos fueron fraudes deliberados, otros fueron esos casos peculiares en los que el sujeto fue víctima de los engaños de su propia mente subconsciente." “No había dicho más que esto, cuando uno de los del grupo dijo: "Doctor, si usted ha entrado en contacto con algo que no ha podido resolver, sería interesante, háblenos más sobre ello." “Le pedí a la Dra. Lena que fuera por unas notas que había tomado en un "contacto" reciente y que las leyera al grupo. Debe quedar entendido que hasta este momento no había secretos en relación con el caso. Los Documentos de Urantia no habían empezado a aparecer.” “Fue más o menos por este tiempo que el grupo que se reunía en nuestra casa los domingos por la tarde comenzó a ser llamado el ‘Foro’.”
El Dr. Sadler es probablemente, junto al misterioso "sujeto durmiente" una de las principales claves para comprender y resolver el enigma del Libro de Urantia.


“El grupo manifestó tanto interés por este caso que ya no pude dar alguna otra charla sobre salud, así como se había planeado". “Fue durante este periodo de discusiones informales semanales cuando se nos presentó el reto sugiriendo que si hacíamos preguntas más serias podríamos conseguir información de valor para toda la humanidad". “Le contamos al Foro todo sobre esto y los invitamos a que nos acompañaran en la preparación de las preguntas. Decidimos empezar con preguntas referentes al origen del cosmos, Deidad, creación, y otros temas que estuvieran mucho más allá del conocimiento actual de la humanidad.” “El domingo siguiente varios cientos de preguntas se presentaron. Separamos todas estas preguntas, descartamos duplicados, y de manera general, las aclaramos. Poco tiempo después, en respuesta a estas preguntas, el primer documento de Urantia apareció. Cuando los Documentos aparecían, las preguntas, de la primera a la última, desaparecían.” “Este fue el procedimiento que se siguió durante los muchos años de recepción de los Documentos de Urantia. Si no había preguntas, no había Documentos.” Por esas fechas, el Foro, tal como se le conocía, fue cancelado. Se nos dieron instrucciones para formar un "grupo cerrado", requiriendo que cada miembro firmara un juramento de secreto, y discutiera los Documentos y todos los asuntos relativos a ellos, solamente con aquellas personas que fueran miembros del Foro. Se emitieron tarjetas de membresía, y la asamblea constitutiva contó con treinta miembros. La fecha de esta organización fue septiembre de 1925. Diecisiete de estos miembros fundadores aún viven (1960).Los individuos que tenían la responsabilidad de reunir las preguntas y comparar el texto escrito a máquina con el manuscrito original, llegaron a ser conocidos como la "Comisión de Contacto." A partir de esa fecha, solamente los “Comisionados del Contacto” presenció "contactos" y recibieron comunicaciones escritas a través de la personalidad de contacto.
De vez en cuando, nuevos miembros eran recibidos en el Foro, después de ser entrevistados por los dirigentes, y de firmar el juramento que firmaron los miembros originales. Este juramento decía: "Reconocemos nuestro juramento de secreto, y renovamos nuestra promesa de no discutir las Revelaciones de Urantia o su contenido con nadie, excepto con los miembros activos del Foro, y de no tomar notas sobre el tema al momento en que se lea o discuta en las sesiones públicas, o de hacer copias o notas de lo que personalmente leemos." La última reunión del Foro como asamblea tuvo lugar el 31 de mayo de 1942. Durante los 17 años de existencia oficial, el Foro tuvo un total de 486 miembros. Durante el periodo de la recepción de los Documentos de Urantia, más de 300 personas diferentes participaron en la redacción de estas preguntas genéticas o de origen. Con algunas excepciones, todos los Documentos de Urantia, nos fueron entregados en respuesta a estas preguntas”.
Sobre la constitución de la  Fundación Urantia sus miembros informan que fue; “Esta Fundación, conformada bajo las leyes de Illinois, fue establecida el 11 de enero de 1950. El primer Consejo se compuso por: William M. Hales, Presidente, William S. Sadler Junior, Vicepresidente, Wilfred C. Kellogg, Tesorero y Edith Cook, Secretario Asistente.”
Y precisamente en la identidad del tesorero,  encontramos otra una de las claves importantes de la trama. La identidad del supuesto canalizador del Libro de Urantia. El famoso y ocultado “sujeto durmiente”…


ADVENTISTAS Y CONTACTOS CON EL MAS ALLA
"En noviembre de 1846, asistí con mi esposo a una reunión celebrada en Topsham (Maine), en la que estaba presente el pastor Bates, quien entonces no creía del todo que mis visiones fuesen de Dios. Aquella reunión revistió mucho interés. El Espíritu de Dios descendió sobre mí; tuve una visión de la gloria de Dios, y por vez primera se me mostraron otros planetas. Al salir de la visión, relaté lo que había visto. El pastor Bates me preguntó entonces si yo había estudiado astronomía, a lo que respondí que no recordaba haber mirado jamás un libro que tratase de esta ciencia. Entonces exclamó: “Esto es cosa del Señor.” Su aspecto se iluminó con la luz del cielo y exhortó con poder a la iglesia". Quien así hablaba, era Ellen Gould Harmon de White (1827/1915), conocida también como Elena G. de White, una de las fundadoras de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Su popularidad radicaba en sus controvertidos “contactos” con el Más Allá, donde “Dios” le revelaba información. Lo curioso es que algunas de sus visiones le transportaban a otros planetas donde se encontraba con seres majestuosos: “El Señor me mostró en visión otros mundos. Me fueron dadas alas y un ángel me acompañó desde la ciudad a un lugar brillante y glorioso. La hierba era de un verde vivo y las aves gorjeaban un dulce canto. Los moradores de aquel  lugar eran de todas estaturas; eran nobles, majestuosos y hermosos. Llevaban, la manifiesta imagen de Jesús, y su semblante refulgía de santo júbilo, como expresión de la libertad y dicha que en aquel lugar disfrutaban. Pregunté a uno de ellos por qué eran mucho más bellos que los habitantes de la tierra, y me respondió: "Hemos vivido en estricta obediencia a los mandamientos de Dios, y no incurrimos en desobediencia como los habitantes de la tierra." Después vi dos árboles, uno de los cuales se aprecia mucho al árbol de vida de la ciudad. El fruto de ambos era hermoso, pero no debían comer de uno de ellos. Hubieran podido comer de los dos, pero les estaba vedado comer de uno. Entonces el ángel que me acompañaba me dijo: "Nadie ha probado aquí la fruta del árbol prohibido, y si de ella comieran, caerían." Después me transportaron a un mundo que tenía siete lunas; donde vi al anciano Enoc, que había sido trasladado (Primeros Escritos)”.¿Pero qué relación pueden tener los adventistas con el Libro de Urantia?... Conozcamos otra pieza del puzle.
El Dr. John Harvey Kellogg era un adventista convencido de pleno derecho, y en sus extravagantes prácticas médicas, en el famoso sanatorio de Battle Creek (Michigan) no dudaba en aplicar sus “conocimientos” para respetar y promover los preceptos de su credo. Desde el vegetarismo (no podían probar la carne), la aplicación de constantes edemas (los adventistas creen que en la defecación se expulsan las “energías negativas”), curiosas electroterapias, hasta la estricta prohibición de la masturbación. De hecho Kellogg creo los célebres cereales que llevan su apellido para facilitar el tránsito intestinal y como alimento alternativo a la carne. Pero lo curioso es que un sobrino del conocido doctor e inventor, Wilfred Custer Kellogg (1876/1956), también adventista desde la cuna, es señalado por muchos autores como el “sujeto durmiente” la enigmática persona que canalizó los documentos de Urantia. Lo curioso es que Wilfred Kellogg, el misterioso vecino del Dr. Sadler no era un desconocido para el psicólogo. Era su cuñado. El Dr. Sadler estaba casado con Lena, una sobrina de Harvey Kellogg, hermana de Wilfred Kellogg. Por tanto, es curioso que en el caldo de cultivo del Libro de Urantia estuvieran incluidos los ingredientes perfectos; el fervor religioso, las visiones proféticas y los contactos con otros mundos. Y otro dato interesante. En 1906, John Harvey Kellogg fue excomulgado de la Iglesia Adventista tras unas acaloradas disputas con Elena G. de White. 
La profetisa Elena G. White, una de las figuras mas representativas del movimiento Adventista, decía mantener contacto mediumnicos y haber viajado a otros planetas. El principal promotor del Libro de Urantia, el Dr. Sadler, ademas de ministro adventista tuvo mucho contacto la famosa vidente.



 
En una entrevista publicada el 7 de octubre de 1907, “An Authentic Interview”, el Dr. John Harvey Kellogg decía sobre la Sra. White: “No creo en su infalibilidad, y nunca creí. Hace ocho años, le dije cara a cara que algunas de las cosas que me había escrito como testimonios no eran verdaderos, que no estaban en armonía con los hechos, y que ella misma lo había averiguado. Tengo una carta de ella en la que explica cómo es que me envió ciertas cosas…. Sé que la gente va a ver a la Sra. White con algún plan o proyecto que desean llevar adelante con su aprobación, y se levantan y dicen: “El Señor ha hablado.” Y sé que eso es fraude, y aprovecharse injustamente de las mentes y conciencias de la gente… yo no simpatizo con eso, y se lo dije a W. C. White hace mucho tiempo”. Junto al Dr. Kellogg, el Dr. Sadler, que también ejercía de ministro adventista desde 1904, abandonó el culto ese mismo año tras comprobar que la famosa vidente en sus numerosos escritos recurría frecuentemente al plagio literario.
Y tras esta aparente “perdida” de Fe, en unos pocos años, el Dr. Sadler se vio metido de lleno en la gestación de una monumental obra filosófica religiosa con toques de ciencia… ¿casualidad?... Sigamos avanzando…



¿COMO SE CREO EL LIBRO DE URANTIA?

Investigadores como Martin Gadner, autor del magnífico libro “Urantia ¿Revelación divina o negocio editorial” (1995), está convencido que el cuñado del Dr. Sadler, Wilfred Kellogg, era el “sujeto durmiente”. Durante el tratamiento de los “trances” nocturnos que padecía su pariente, donde incluso escribía “dormido” extraños textos, el Dr. Sadler fue convencido de la “mediumnidad” y decidió investigar estos hechos. En uno de sus libros, “The Mind at Mischief and Deceptions of the Subconscious and how to Cope with Them” (1929) el Dr. Sadler hablaba de una persona cuya identidad no podía revelar (al tratarse de un familiar directo y familia de los Kellogg), y que era capaz de tener visiones y revelaciones que no estaban “contaminadas con el espiritismo”. Aunque el Dr. Sadler siempre se había mostrado muy cauto, escéptico y en contra de los “médiums”, en aquellas mismas páginas aseguraba que había asistido al menos a 250 sesiones nocturnas, donde se tomaron cumplidas notas de toda la información canalizada (según algunos seguidores del movimiento como Meredith Sprunger el Dr. Sadler no estuvo convencido plenamente de la realidad de los mensajes celestiales hasta el año 1936). Movidos por la curiosidad, el matrimonio Sadler creó un grupo organizado de personas, conocidas como el Foro, que se dedicó a formular todo tipo de preguntas al “sujeto durmiente”. Después, todo el material canalizado era leído, debatido, analizado y corregido en las reuniones del Foro, la simiente de la Fundación Urantia. Y aquí está el quid de la cuestión. Incluso el reconocido escéptico Martin Gardner no dudaba de que probablemente Wilfred Kellogg sufría algún tipo de raro brote psicótico, (para otros un fenómeno genuino de canalización), que le llevaba, en un estado de “trance” a recibir una supuesta información desde el “más allá”. Pese a esto, la mayoría de los estudiosos creen que el Dr. Sadler y otros, corrigieron, aumentaron y distorsionaron muchos de los mensajes originales obtenidos por su cuñado para transformarlo en el Libro de Urantia.
Gardner decía que: “Wilfred pertenecía a un pequeño grupo de personas sinceras y honestas quienes, por causas todavía no muy bien conocidas, experimentan accesos de profundos trances durante los cuales canalizaban información fabricada por personalidades secundarias que eran partes de su inconsciente”.
Algunos de los integrantes del Foro en 1933.



 
Gardner estaba plenamente convencido de la influencia de Sadler en la “reelaboración” de las comunicaciones, donde eran patentes sus desavenencias con los adventistas: “Creo que tanto Wilfred Kellogg como el Dr. Sadler compartían las herejías del Dr. Kellog, y que muchos de estos puntos de vista fueron introducidos en el Libro de Urantia. El libro niega doctrinas como el nacimiento virginal de Jesús, así como su reparación cruenta de los pecados de la humanidad. Niega la historicidad de muchos mitos del antiguo testamento y de muchos milagros del Nuevo Testamento”. Martin Gardner también señala que el Dr. Sadler tomó referencias de multitud de fuentes científicas y religiosas de la época (algunas de las cuales han quedado obsoletas), haciendo descarados plagios en algunas ocasiones para completar las páginas del libro de Urantia. Incluso se tomó la licencia de copiar a su mentor, el Dr. Kellogg  cuando por ejemplo, en las páginas del Libro de Urantia, se denominaba al  cuerpo humano como “templos de Dios”, haciendo referencia explícita al título de un libro de Kellogg. Hay que tener en cuenta también, para comprender la participación del Dr. Sadler en la trama del Libro de Urantia, que el antiguo ministro adventista era un prolifero y cultivado escritor, autor de más de 40 libros, de religión y medicina, sumando un total de más de 6000 páginas. De hecho, el Dr. Sadler quiso añadir una introducción de su puño y letra a la edición del Libro de Urantia que no fue bien recibida por los demás participantes y fue rechazada, al parecer, por mismísimas “huestes celestiales”.
Sobre las modificaciones que el Dr. Sadler realizaba sobre las comunicaciones de Wilfred, no quedan dudas, cuando Gardner escribe que: “La sección de Jesús en el libro de Urantia es en efecto una obra bien escrita e impresionante. Puede ser exacto en el relato de su historia, en caso de que proceda directamente de seres superiores en condiciones de conocer, o puede ser una obra procedente de la fértil imaginación de alguien que conocía el Nuevo Testamento de memoria y que también estaba empapado del conocimiento de la época en que vivió Jesús. No sé quién escribió la vida de Jesús del Libro de Urantia, aunque sospecho que fue Sadler. Nadie conoce la Biblia tan concienzudamente como los ministros adventistas, y el conocimiento de Sadler de las escrituras era absolutamente asombroso. Se evidencia en muchos de sus libros”. A este respecto el investigador Moisés Garrido comentó al autor del presente reportaje que: “a mí me sorprende también la actitud que fue adoptando Sadler, convenciéndose de la realidad de dichas canalizaciones, pese a haber luchado tanto contra los fenómenos mediúmnicos y los pretendidos mensajes de un "más allá" (como se aprecia en su libro "The truth about spiritualism", entre otros), atribuyéndolos a mero "autopsiquismo". Y máxime, habiéndose desligado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, liderada por Ellen G. White. Pero... es evidente que hay mucho de las doctrinas adventistas en "El Libro de Urantia", como por ejemplo, negar que existe el infierno eterno o vincular a Jesús con el arcángel Miguel”. No obstante pese a la indudable participación del Dr. Sadler es obvio que para la realización del Libro de Urantia tuvieron que intervenir más personas que, quizás sin considerar que realizaban ningún fraude, imbuidos en sus creencias religiosas y filosóficas, influyeron en el resultado final de la obra con sus aportaciones y correcciones. Entonces ¿Estamos ante un monumental fraude? ¿Qué hay de verdad en el libro de Urantia? ¿Quién escribió realmente el libro?


 
CONCLUSIONES

Es obvio que los inicios del Libro de Urantia estuvieron inspirados en unos genuinos “trances”, que sufría desde hacía años Wilfred Kellogg (la verdadera naturaleza de estos episodios sería complejo de descifrar. Además se perdió la oportunidad de investigar los manuscritos originales de los primeros trances de Wilfred. Todo este material fue destruido). Posteriormente, la curiosidad y confianza en estas canalizaciones por parte del Dr. Sadler, seguramente inspirada en parte por su parentesco con Wilfred, le llevaron a creer que, al contrario que muchos otros farsantes que decían comunicarse con el Más Allá, su cuñado no mentía. Y junto con un grupo de personas dispar, el denominado Foro, entre los que se encontraban varios pacientes, el Dr. Sadler decidió indagar “científicamente” en este caso para demostrar la realidad de las canalizaciones. Aunque inicialmente la idea surgió como un entretenimiento intelectual, a modo de experimentación grupal sobre un tema atrayente, los médiums, más que, con la idea preconcebida de crear ningún tipo de movimiento o credo o la realización de un libro. Pero pronto, tras el Foro, se creó los “Comisionados del Contacto”, un proyecto más ambicioso para “canalizar” la verdadera “religión”. La antesala de la Fundación Urantia.
La Dr. Lena Sadler también estuvo implicada en la corrección de los supuestos textos canalizados por el "sujeto durmiente".



Es también importante reseñar la implicación que tuvo en el desarrollo del Libro de Urantia, las creencias religiosas de los principales participantes, sobre todo las del “sujeto durmiente”, el Dr. Sadler y su esposa Lena. Nos referimos a la vinculación con la Iglesia Adventista y sus postulados, y a las controvertidas comunicaciones sobrenaturales de la Sra. White. Y curiosamente, la Sra. White era la autora de un libro “The Desire of Ages” (1898), de más de 800 páginas, donde hablaba detalladamente de la vida de Jesús y de algunos pasajes desconocidos. Esta obra guarda cierto parecido a las páginas del Libro de Urantia dedicadas a describir la vida de Jesús… ¿otra casualidad?. Por cierto, en la narración de Urantia sobre la crucifixión de Jesús, se indica que es clavado a la cruz por sus manos, y sus pies, unidos, son atravesados por un solo clavo (científicamente se ha demostrado que esto es incierto en ambos casos. Se clavaba por las muñecas y los pies eran atravesados lateralmente). 
Además la vinculación con la iglesia Adventista no pasa por alto a ningún estudioso o aficionado y debido a las múltiples dudas que suscita esta cuestión, la propia Fundación Urantia ofrece una repuesta, a un internauta, a través del “staff” de la web “truthbook.com” que es mas delatadora que esclarecedora: “Podría ser que una de las razones por las que el Dr. Sadler fue elegido para su servicio a la revelación fue que su mente ya estaba preparada para algunos de los conceptos reveladores en El libro de Urantia como resultado de su asociación con la iglesia adventista. Su mentalidad le hizo la persona perfecta para aceptar estos nuevos conceptos, ya que tenía menos elementos del cristianismo tradicional y autoritario para trascender (...) Aunque puedo estar de acuerdo con ustedes en que la iglesia adventista puede ser una de las religiones más progresistas en nuestro mundo”.El investigador y escritor Oscar Fábrega , estudioso del Libro de Urantia, comentaba al autor del reportaje las conexiones de la Iglesia Adventista con el Libro de Urantia: “el Dr. Sadler desde hacía unos años se había mostrado muy escéptico con la profetisa, Ellen G. White. De hecho, existe correspondencia entre ambos en la que se puede observar como Sadler dudaba mucho de las dotes adivinatorias de la que, hasta entonces, había sido su gurú espiritual. Pero Sadler, a pesar de ser expulsado, continuó creyendo que el mensaje original de White era auténtico y que la segunda llegada de Jesús era inminente. En definitiva, continuó creyendo en el adventismo, como se percibe tanto en su obra literaria como en Urantia. En definitiva, todo parece indicar que Sadler, tras la salida de la iglesia, abrazó con alegría las revelaciones de aquel nuevo profeta, el Sujeto Durmiente, que tanto se parecían a las doctrinas adventistas (otro elemento más para considerar a Wilfred Kellogg como el “hombre”). Curiosamente, las canalizaciones comenzaron solo unos cuatro o cinco años después de la expulsión de Sadler”.

En este escritorio "nació" el Libro de Urantia...



 
Hay que tener en cuenta, y este es otro apunte muy importante en la trama de Urantia, que la información “canalizada” por Wilfred Kellogg era fruto de las múltiples preguntas que el Foro le realizaba y que preparaban en interminables reuniones. Por tanto, la información que se pretendía obtener de las supuestas entidades celestiales obedecía, en realidad, a los propios intereses y necesidades intelectuales (científicas, filosóficas, religiosas, etc.) de los participantes.
Aunque posteriormente desde la Fundación Urantia se quiso trasladar a la opinión pública que para la elaboración de la obra había existido un estricto protocolo de seguridad sobre los documentos transmitidos por el “sujeto durmiente”, la realidad era bien distinta. Prácticamente toda la responsabilidad estuvo siempre en manos del Dr. Sadler y unas pocas personas de su entorno más cercano. Además las “correcciones”  efectuadas por el Dr. Sadler y otros miembros del grupo, se “justificaron” ante el resto de los fundadores de una forma “milagrosa”, originando algunos de los mitos más asombrosos asociados al Libro de Urantia. Tal como explicaba la seguidora Meredith Sprunger  en un reporte titulado “Notes on the Origin of The Urantia Book” (1979 y revisado en 1994): “De vez en cuando, después de que los papeles fueran leídos y colocados en la caja fuerte de la oficina desaparecían. Cuando los “Comisionados del Contacto” preguntaron acerca de esta desaparición, muy poca explicación fue dada más allá del hecho de que era su decisión de retirar el documento. Otros documentos fueron alterados después de ser leídos al Foro. Por ejemplo, uno de los papeles declaró que el apóstol Nathaniel tenía "un buen sentido del humor para un judío". Los miembros del Foro se rieron de este comentario. En la siguiente ocasión que sacaron este documento de la caja fuerte, descubrieron que la frase "para un judío" fue suprimida. La suposición era que se les requería leer estos documentos al Foro para que estos seres superiores pudieran observar la reacción humana al material presentado. De esta manera los papeles que componían el Libro de Urantia fueron recibidos a mediados de la década de 1930”. O lo que es más probable. Los textos fueron modificados/reemplazados por personas del grupo inicial creyendo que lo hacían siguiendo los dictámenes de las entidades espirituales. Por cierto la caja fuerte donde se custodiaban los documentos estaba situada en el despacho del Dr. Sadler. Además es muy posible, que el Dr. Sadler no tuviera remordimientos por sus acciones o pensara de forma consciente que estaba obrando de manera fraudulenta.  Ya que el Dr. Sadler debía pensar que estaba totalmente “legitimado” para modificar el contenido de las canalizaciones de su cuñado, porque él mismo estaba “guiado” por la mano de los seres celestiales. Oscar Fábrega coincide en este aspecto cuando explicó al autor que: “tengo claro que manipuló y editó las supuestas revelaciones recibidas por el Sujeto Durmiente y que añadió contenido al libro. Pero también estoy convencido de que no lo hizo por un fin espurio o económico, sino que lo hizo plenamente convencido de que él también estaba autorizado por las entidades reveladoras a meterle mano al libro”. De hecho, se sabe que otorgaba a su propia esposa la Dr. Lena Sadler, cierta “divinidad” a la hora tomar decisiones sobre los textos, no en vano, debía pensar el buen doctor, era la hermana del “sujeto durmiente”. Además, para incidir en el control del Dr. Sadler en todo el proceso de creación del Libro de Urantia, es curioso, que la persona encargada de mecanografiar las canalizaciones y redactar todos los documentos fuese Emma Christensen, hija adoptiva (a edad bien adulta, tenía 33 años) de los Sadler y sobre la que existen también muchas sospechas. Los textos escritos por el “sujeto durmiente” estaban realizados a mano, con un lápiz, sobre un cuaderno de notas amarillo. Posteriormente eran pasados a máquina por Christensen, aunque según la propia Fundación Urantia la parte IV (referida a la vida de Jesús) fue mecanografiada directamente en una sola vez. Todo el material original fue destruido o simplemente desaparecía por voluntad de los “seres elevados”.
El Dr. Sadler con Christensen su hija adoptiva y la encargada de transcribir el Libro de Urantia.


El investigador Oscar Fábrega está convencido de la implicación de Christensen y otros en la manipulación de los textos: “había varias personas, aparte de Sadler. Entre otras la hija adoptiva de Sadler que, durante años, ejerció como su secretaria. Y, seguramente, intervinieron todos los miembros del Foro primigenio, aunque estos, como Sadler, estaban convencidos de ser también agentes canalizadores o, al menos, de contar con el permiso de los reveladores para alterar el libro o añadir ideas que, pensaron, procedían de aquellos extraterrestres”. Otro factor a tener muy en cuenta, que indudablemente influiría en el resultado final, son las lecturas/debates de los documentos canalizados en las reuniones del Foro y los “Comisionados del Contacto”. La intervención y discusiones de los miembros, donde había varios científicos de distintas disciplinas, aportando sus opiniones, podían dar un giro completo a las informaciones originales.  El propio Dr. Sadler en sus escritos publicados en la web de la fundación Urantia exponía claramente la gran cantidad de personas que se vieron implicados en este proyecto para la elaboración del libro: “En 1939 algunos de nosotros pensamos que el tiempo había llegado en que debíamos formar una clase para adentrarnos en un estudio más serio y sistemático de los Documentos de Urantia. Este proyecto se presentó al Foro y cuando se contaron los que deseaban pertenecer a este grupo, nos dimos cuenta que sólo 70 personas deseaban iniciar este estudio. Entonces, por varios años a esta clase se le conoció como "Los Setenta". Dos o tres años antes de la formación de Los Setenta, un grupo informal ya se había estado reuniendo los miércoles por la tarde. Los Setenta llevaron un estudio sistemático de los Documentos de Urantia desde el 3 de abril de 1939 hasta el verano de 1956, y fueron los precursores de la "Escuela de la Hermandad de Urantia". Durante estos años, Los Setenta enrolaron a 107 estudiantes. Los Setenta llevaron a cabo el trabajo de estudiar, escribir tesis, y practicar las enseñanzas durante 17 años. Durante este periodo, ocho comunicaciones escritas fueron entregadas a Los Setenta por el Serafín del Progreso adjunto al gobierno planetario superhumano de Urantia”. Y como se decía en líneas anteriores, en el estudio y supervisión de los documentos que conformaron el libro participaron al menos hasta 486 personas. Por tanto, nadie puede negar que la inversión intelectual humana en la elaboración del libro fue colosal y variopinta, probablemente abarcando todas las disciplinas del conocimiento científico/filosófico/religioso existente en la época.
Tampoco hay que olvidar la previsible influencia de Wilfred Kellogg en sus propias “canalizaciones”. El sobrino del creador de los famosos cereales era contable de profesión, y, curiosamente, si por algo destaca también el Libro de Urantia es por contener múltiples y precisas cifras sobre diferentes cuestiones. Y no debe descartarse que Wilfred Kellogg participara activamente de las reuniones del Foro y de los “Comisionados del Contacto”, o simplemente que el Dr. Sadler le comentara profusamente el contenido de los debates (sugerencias, errores, etc.),  lo que evidenciaría de la “retroalimentación” de información que había en todo este asunto, ya que de forma inconsciente todos estos datos volverían a aflorar en los "trances". 
Aunque Bob Solone, miembro actual de la Fundación Urantia, comentó al autor del reportaje que: “Hasta donde yo conozco, sólo los "Comisionados del Contacto" conocían la identidad del "sujeto dormido", no los miembros del Foro”. Sin embargo cuando fue preguntado por si ¿el “sujeto durmiente” participó en las reuniones de los “Comisionados del Contacto”? su respuesta no fue nada concluyente para un punto tan importante: “No lo sabemos” (!).
Sede de la Fundación Urantia en Chicago (Estados Unidos).


Incidiendo en la implicación humana, nos encontramos que Meredith Sprunger que entrevistó al Dr. Sadler y a otros miembros originales de los “Comisionados del Contacto”, expuso en una nota titulada “Personal Account of Finding The Urantia Book . (Aprox. 1960) que: “Uno de los miembros de la comisión de contacto me dijo que las mejores hipótesis que tenían respecto a la producción de los artículos tenía tres puntos de vista: 1) el ser celestial que era el autor del artículo, 2) la mente del sujeto humano, (3) un intermediario (seres supermortales que están muy cerca de seres materiales y que pueden participar en actividades físicas) en algún lugar tomando el dictado”.
Esto quiere decir, pese a todo lo dicho, que algunos miembros del grupo original pensaban que de alguna forma, la mente humana podría estar detrás de todas estas comunicaciones. Pero hay más indicios sospechosos. El miembro de la Fundación Urantia, Ernest P. Moyer en “The Origin of the Urantia Papers. A Brief Account” describía como algunos de los documentos originales fueron destruidos sin control ni registro alguno: “En 1923 se produjeron otros dos eventos relacionados con la revelación. Emma Christensen (Christie) fue adoptada por los Sadler y se convirtió en miembro de la familia Sadler. Curiosamente, tenía 33 años. Ella era una secretaria experimentada y jefa de oficina, que sirvió entonces como mecanógrafa para registrar las sesiones de la noche. Mientras tanto, a instancias de varios individuos, Sadler formó un grupo, sin relación, de discusión dominical  en su hogar que comenzó como una presentación y diálogo informal sobre temas médicos y psiquiátricos. (Sadler había abandonado recientemente los circuitos de conferencias de Chautauqua y estaba explorando otras maneras de hablar en público sobre las soluciones a la salud y los problemas mentales). Los miembros del grupo eran de todos los sectores de la vida. La única cosa común entre ellos era su interés mutuo en esos temas. Poco después de su primera reunión surgió el tema de los fenómenos "psíquicos" y el "espiritismo". Sadler les mostró copias de parte del material que llegaba "a través" del sujeto durmiente, lo que despertó su interés. (Sadler todavía buscaba todas las vías posibles para llegar a una explicación del comportamiento de las sujeto durmiente. Tal vez algún miembro del grupo dominical podría llegar a una idea, o tener algún conocimiento que proporcionaría una clave para el enigma). Cuando Sadler ofreció ese material al grupo, cambió para siempre su propósito. Esto llevó a muchas preguntas, generadas a partir del material que habían visto. En un intento de organizar este interés, Sadler hizo que los miembros prepararan listas de preguntas entre las reuniones dominicales. Se generaron cientos de preguntas. Estas fueron sintetizadas y editadas. Sadler entonces tomó esas preguntas para planteárselas al sujeto durmiente en el próximo evento. Esto, a su vez, como parte de una respuesta formal, llevó a la presentación de documentos completos, a través del sujeto durmiente. Estos Documentos no fueron incluidos en "los papeles de Urantia", y posteriormente fueron destruidos por Sadler. El grupo se convirtió entonces en el Foro”. Pero también han existido notables divergencias y disidencias en el seno del grupo. En 1942, varios miembros encabezados por Harold Sherman, cuestionaron abiertamente al Dr. Sadler por “el manejo del proceso” y solicitaron mayor “democracia” a la hora de tomar las decisiones. En su libro “How to Know What to Believe” (1976), Sherman incluía la siguiente declaración del científico Adolf Thies: "El anonimato de la obra pone su nacimiento bajo una nube de sospecha. Creo que el trabajo no sólo es erróneo, sino fraudulento. Creo que la gente detrás del movimiento de Urantia están tratando de imponer una nueva religión en las masas y están intentando un "viaje combinado" entre la religión cristiana con la nueva vida de la historia de Jesús y (…) la era atómica".
Analizando todos los aspectos ofrecidos en este reportaje, es muy factible que un genuino y desconcertante fenómeno de “trance” o “mediumnidad” fuese el detonante inicial, aunque probablemente sin relación alguna con el Libro de Urantia. Pero estas experiencias sufrieron una radical transformación cuando, quizás, abrumado por las continuas y complejas preguntas del Foro, el "sujeto durmiente", de forma consciente o no, se vio "obligado" a ofrecer respuestas que ya contenía en su inconsciente saturado de información propia y externa. Por tanto, fueron las propias creencias y aspiraciones de los principales actores implicados las que promovieron e influyeron de manera notable en muchísimas informaciones supuestamente canalizadas por Wilfred Kellogg. Posteriormente los continuos debates y correcciones efectuadas por los grupos de consulta dieron vida al Libro de Urantia. Tampoco hay dudas de que el propio Wilfred, el matrimonio Kellogg y otras personas que modificaron a su antojo los escritos, creían estar guiados por "seres celestiales". Además se daba la paradoja que el Dr. Sadler, que había criticado abiertamente a la Sra. White por utilizar diferentes fuentes para sus escritos, sin citarlas, para embellecer y agrandar sus supuestos “contactos”, caía en el mismo error, ya que él hizo lo mismo en algunos pasajes del Libro de Urantia. También es factible que el sueño dorado del Dr. Sadler, decepcionado por abandonar a los adventistas,  fuera erigir algún tipo de culto o religión a modo de los propios adventistas o mormones. De hecho, tras la publicación del Libro de Urantia en 1955 se iniciaron algunos proyectos para cimentar una nueva religión basada en las páginas de la citada obra. La Fundación Urantia incluye en sus registros públicos que: “En 1956, el 9 de septiembre - A las 6:30 PM un grupo de estudio se llevó a cabo en la YWCA en Oklahoma City por un ministro que había encontrado el libro en Chicago. El documento 86 fue el tema de discusión. En esta reunión se decidió iniciar una nueva iglesia basada en las enseñanzas del Libro de Urantia. Además de ser el primer grupo de lectores que se formó independientemente de la oficina de Chicago y de los miembros del antiguo Foro, éste también fue el primer grupo de lectura en establecer una iglesia, "La Iglesia Cristiana de la Nueva Era" con B. Salyer como ministro". El 19 de septiembre de ese mismo año se informa que: "Se abre la Escuela de la Hermandad de Urantia, diseñada principalmente por el Dr. Sadler y los hermanos Kulieke siguiendo las líneas de un seminario. Este fue el primer proyecto del Comité de Educación de la Hermandad; El Dr. Sadler fue el primer Presidente de este comité". De nuevo retomamos la opinión de Fábrega: “al menos en los primeros años tras la publicación de Urantia, se planteó crear un movimiento ordenado, con sus propias escuelas de aprendizaje e interpretación del libro, y con cierta jerarquía. Afortunadamente, nunca prosperó aquello y no se acabó creando una nueva secta. Eso sí, el movimiento Urantia sí que es un movimiento religioso, aunque, a diferencia de otros creados, no ha sido institucionalizado”.
Efectivamente, ninguna de estas y otras iniciativas de instaurar una nueva religión prosperó y el libro de Urantia pese a ser considerada y venerada por sus devotos como una genuina y demoledora revelación divina, “difícil de inventar”, se tuvo que conformar con la etiqueta de curiosidad literaria, algo que probablemente nunca desearon ninguno de los miembros fundadores. Sin embargo, el destino del Libro de Urantia estaba escrito desde sus propios orígenes. En la incertidumbre que suscita su incierto pasado y cuáles fueron realmente sus redactores y sus verdaderas motivaciones…


 

JOSE ANTONIO CARAV@CA



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