martes, 1 de septiembre de 2020

HIPNOSIS: LOS FALSOS RECUERDOS Y EL ENGAÑO DE LAS ABDUCCIONES EXTRATERRESTRES








Que la hipnosis no es fiable para recuperar recuerdos de nuestra memoria es una certeza que cada vez está más afianzada entre los diferentes especialistas en la materia. Adrián Triglia, psicólogo y Director Editorial de Psicología y Mente decía en un artículo titulado «El mito de los recuerdos "desbloqueados" por la hipnosis» que: «Hace algunos años, varios países vieron cómo personas que habían sido condenadas a penas de cárcel eran liberadas después de haber sido identificadas por testigos que, aunque parezca mentira, juraban y perjuraban haber visto cómo se cometía el crimen y quién lo había realizado. En estos casos, el ingrediente común era el siguiente: los testigos habían identificado a los culpables después de haber pasado por sesiones de hipnosis». Esto sin duda marcaba un antes y un después en la confianza en un método que hasta hace poco se consideraba infalible. Y por si fuera poco, las investigaciones seguían ofreciendo más datos alarmantes, un individuo bajo hipnosis podía ser fácilmente influenciable por el «terapeuta» para que recreara experiencias que no había vivido realmente, pero que gracias a la mala utilización de esta técnica podía incorporar a su memoria como un recuerdo falso. La Asociación para el Avance de la Hipnosis Experimental y Aplicada (AAHEA) lo explica claro: «La amplia investigación empírica que existe sobre la regresión de edad hipnótica y sobre la relación entre memoria e hipnosis indica que las personas sometidas a la citada regresión hipnótica actúan conforme a sus expectativas, creencias, y presiones del contexto, y no como en realidad se comportaron cuando tenían tal edad. Lo que se recuerda cuando se está en regresión hipnótica puede ser o no real, siendo más probable que el recuerdo sea falso cuando se pretenden recordar sucesos en periodo de "amnesia infantil". Lo que se recuerda es un trauma (abuso sexual, rituales y torturas satánicas o de otro tipo, no digamos abducciones extraterrestres), pero la investigación muestra que la memoria es reconstructiva y constructiva, por lo que está expuesta a ser poco precisa para numerosos eventos, cuando no a fabricar recuerdos, a veces con ayuda del hipnotizador. Tal y como indica el informe de la Sociedad Psicológica Británica, "no hay ninguna evidencia de peso que apoye la idea de que los procedimientos hipnóticos mejoren con precisión el recuerdo del testigo de un delito. Por el contrario, la hipnosis puede abocar en falsos recuerdos y en una confianza inadecuada en el recuerdo. Por lo tanto, si la hipnosis se utiliza con fines de investigación, toda evidencia que se obtenga debe tratarse con la máxima prudencia" (...) No se puede distinguir un recuerdo falso de otro verdadero. Un alto convencimiento en quien recuerda, el dar muchos detalles sobre lo sucedido, que se dé implicación e intensidad emocional alta, e incluso dolor y sufrimiento psicológico al recordar, no garantizan que el recuerdo sea real.»

Dos de los libros mas influyentes sobre abducciones publicados en los Estados Unidos






Por tanto, la hipnosis no era esa herramienta idolatrada como «máquina de la verdad absoluta» que muchos creían y defendían. Y sobre todo, su utilización dentro de la investigación ovni quedaba muy tocada, cuando en realidad, la mayoría de ufólogos que han aplicado esta técnica para recuperar la memoria o supuestamente tiempos perdidos de la psique de centenares de personas, no estaban capacitados para ello. Por tanto, como poco, habría que poner en cuarentena mucha de las informaciones extraídas a los supuestos abducidos (y testigos ovnis en general) que han sido sometidos a hipnosis para extraer sus recuerdos porque probablemente fueron influenciados por sus entrevistadores y los medios de comunicación para narrar ese tipo concreto de experiencias. Y que gracias a la mala praxis de la hipnosis recrearon como si fueran ciertas, hasta tal punto de sufrirlas con angustia y terror, escalofriantes episodios de secuestros alienígenas. Por lo que no queda más remedio que revisar, desde sus cimientos, el controvertido asunto de las abducciones, que en la década de los ochenta y noventa del siglo pasado proliferaron como las setas, y alumbraron un nuevo y desconcertante paradigma dentro del universo ovni. Es muy posible que el gigantesco edificio construido en torno a este aspecto de la ufología se tambalee ante un análisis crítico hasta derrumbarse por completo. Y es que los propios intereses y creencias de los diferentes investigadores implicados en estas pesquisas, mas preocupados en demostrar sus delirantes ideas que en ayudar al prójimo, contribuyeron en gran medida, y a veces incluso sin pretenderlo, ya que por el contrario algunos eran muy conscientes de la estafa que estaban perpetrando, en el moldeado y modificación de unas experiencias

que estarían muy lejos, casi en las antípodas, de la fantasía narrada en cientos de artículos y libros sobre extraterrestres cabezones interesados en intercambiar fluidos con humanos, en embarazar mujeres indefensas o extraerles muestras de sangre a una persona en una tosca y burda camilla en el interior de un platillo volante. La memoria no puede fallarnos para revisar y denunciar todo este disparate...





JOSE ANTONIO CARAV@CA

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lunes, 17 de agosto de 2020

EL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE ANUNCIA LA CREACIÓN DE UN GRUPO DE ESTUDIO DE FENÓMENOS AÉREOS NO IDENTIFICADOS.









El 4 de agosto de 2020, el subsecretario de Defensa David L.Norquist aprobó la creación de una Fuerza de Investigación de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP) (UAPTF). El Departamento de Marina, a cargo de la Subsecretaría de Defensa para Inteligencia y Seguridad, encabezará este proyecto UAPTF. El Departamento de Defensa estableció la UAPTF para mejorar su comprensión y obtener mas información sobre la naturaleza y los orígenes de los UAP. La misión del grupo de trabajo es detectar, analizar y catalogar los UAP que podrían representar una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. En el comunicado de prensa han asegurado que :«Como el Ministerio de Defensa ha dicho anteriormente, la seguridad de nuestro personal y la seguridad de nuestras operaciones son de suma importancia. El Departamento de Defensa y los departamentos militares toman muy en serio cualquier incursión de aeronaves no autorizadas en nuestros campos de entrenamiento o espacio aéreo designado y examinan cada informe. Esto incluye exámenes de incursiones que inicialmente se informan como UAP cuando el observador no puede identificar inmediatamente lo que está observando». Pese a todo lo dicho y escrito hasta el momento, y el evidente revuelo mediático creado en medio mundo por la noticia, no hay ninguna alusión, directa o indirecta a que el Departamento de Defensa esté investigando «platillos volantes» como muchos ufólogos pretenden hacer entender... El verdadero interés del gobierno estadounidense, al menos en este nuevo proyecto, es descubrir si detrás de los UAP se esconde tecnología rusa o china, a modo de drones o aeronaves de vanguardia, que puedan estar realizando tareas de espionaje sobre su ejercito o sobre territorio norteamericano...










JOSE ANTONIO CARAV@CA



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domingo, 2 de agosto de 2020

LUIS ELIZONDO: ¿AGENTE ENCUBIERTO DE LOS SERVICIOS SECRETOS?




Luis Elizondo se ha erigido como el esperado Prometeo que va a traer la anhelada luz al oscuro mundo de los OVNIS. Y es que algunos investigadores norteamericanos están convencidos que muy pronto se va a revelar de manera oficial la verdad sobre los platillos volantes y que el todopoderoso Pentágono va a abrir sus archivos secretos después de 73 años de férreo ocultamiento...

Pero cuando uno lee la biografía de Elizondo, uno de los principales instigadores de este cambio, no puede evitar recordar otros episodios escabrosos ocurridos en el seno de la comunidad ufológica norteamericana, los cuales, tras décadas de interminables polémicas y arduas controversias, han conducido a un callejón sin salida después de un esperanzador arranque. El periodista Tim McMillan en la revista «Popular Mechanics» en un artículo titulado «Inside the Pentagon's Secret UFO Program» (14/02/2020) describía brevemente el curriculum de Luis Elizondo: «Después de servir durante un período como agente de contrainteligencia para el ejército de los EE. UU., a finales de la década de noventa, Elizondo sería reclutado en las filas de la enigmática comunidad de inteligencia de los EE.UU. La primera parada de Elizondo como especialista en operativos de inteligencia fue llevar a cabo operaciones de contrainsurgencia y antinarcóticos en América Latina. "Nos ocupamos de muchas cosas, como golpes de estado, terrorismo del mercado negro, carteles violentos de drogas, todo ese tipo de cosas"».
Luis Elizondo director del «Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales» (AATIP) que estuvo operativo desde 2007 hasta 2012.




Y tras sus operaciones clandestinas en Sudamérica y en Oriente Médio, acaba dirigiendo un programa ultrasecreto sobre OVNIS para el Pentágono, el famoso «Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales» (AATIP). Pero lo curioso es que cuando acaba su contrato (aunque eso está por comprobar) con el Departamento de Defensa, se convierte en el fichaje estrella, y nunca mejor dicho, de la no menos controvertida «To The Star Academy» (TTSA), un grupo creado por el exlíder de la banda de rock «Blink 182» de Tom DeLongue para investigar el fenómeno OVNI a altos niveles. Y entonces se produce una paradoja, Luis Elizondo, un tipo curtido en la inteligencia norteamericana, durante 22 años, trabaja ahora para presionar al gobierno para que haga público todo lo que conoce sobre los platillos volantes. De manera ostentosa, y sin temor alguno, aparece en todos los medios de comunicación, con una amplia sonrisa en la cara, para exigir a sus antiguos «jefes» que desclasifiquen los archivos de la comisión gubernamental que él mismo dirigió ¿nadie ve nada raro en esto? ¿por qué escogería el Pentágono a una persona del perfil tan duro de Luis Elizondo para dirigir un proyecto ultrasecreto relacionado con OVNIs? ¿No es contradictorio que un oficial de inteligencia, de la experiencia de Elizondo abandone su carrera e ingrese en un grupo de investigación OVNI? Evidentemente si esto fuera así no podría retomar su trabajo para el gobierno norteamericano.

Pero más extraño es aún su relación con la TTSA, ya que como él mismo afirma en la citada entrevista: «Nunca he violado ni estoy dispuesto a violar mis juramentos de seguridad, por lo que todo lo que he discutido no está clasificado». Resulta un tanto curioso que el propio Elizondo admita que hay cosas de las que no puede hablar con sus nuevos jefes, que trabajan a destajo, precisamente para desvelar que hay detrás del ATTIP. Todo suena muy raro. Y es por ello que surgen preguntas desconcertantes del tipo ¿conoce Elizondo los secretos y las respuestas que busca la TTSA? ¿por qué no habla abiertamente de lo que sabe? ¿podría un agente de los servicios secretos abandonar su puesto para trabajar abiertamente para la competencia sin quebrantar ninguna cláusula de confidencialidad? ¿está realizando Elizondo trabajos de contraespionaje para los servicios secretos controlando a la TTSA? ¿Es Elizondo un desinformador oficial o un oportunista?

Lo mas extraño de la trama relacionada con los OVNIs del Pentágono, que ha revolucionado el asunto de los platillos volantes en todo el mundo, es que las principales gestiones se estaban realizando desde la controvertida TTSA (To the Stars Academy), una organización «ufológica» de nuevo cuño, liderada por el exvocalista de la banda Blink-182 Tom DeLonge.





Esta rocambolesca situación no es nueva en la comunidad ufológica norteamericana. Hay que recordar que el célebre investigador William Moore durante el «MUFON UFO Simposium» celebrado en el año 1989, declaró, ante el asombro y estupor de la audiencia, que desde el año 1982 había estado colaborando activamente con los servicios de inteligencia de la fuerza aérea (AFOSI), suministrando no sólo información privada sobre algunos los ufólogos, sino también participando en tareas de desinformación para engañar a sus compañeros.  Ya que una de sus principales funciones era enfrascar a los investigadores en debates e investigaciones estériles que no conducían a ninguna parte. Un dato que no podemos pasar por alto es que cuando se estaba gestando la creación de la TTSA, en medio de una gran expectación mediática, ya que se decía que dicho grupo lo iban a formar grandes personalidades de la política, la ciencia, los servicios secretos y los medios de comunicación para conseguir información gubernamental sobre ovnis, ya en eso instantes, se barajaba entre bambalinas la inminente incorporación de Elizondo.


El prestigioso diario The New York Times se está encargando de informar a sus lectores de todos los avances de esta historia.








E incidiendo sobre la intoxicación informativa dirigida a marear la perdiz, tal y como ocurrió en su día con los papeles del Majestic 12, un mentira impulsada por los servicios secretos y que aún colea en la actualidad, la comunidad ufológica norteamericana lleva meses intentando dilucidar, en mitad de disputas de todo tipo, algo aparentemente tan sencillo como el verdadero nombre del proyecto al que pertenecía Luis Elizondo, si era «Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales» (AATIP) o «Programa de Aplicación de Sistemas de Armas Aeroespaciales Avanzadas» (AAWSAP). Ni en eso se ponen de acuerdo.  Y es que prácticamente casi todos los investigadores norteamericanos y sus medios de difusión están centrados y ocupados, dedicándole al asunto miles de horas, en desgranar los secretos del AATIP, convirtiéndose en el nuevo y monotema estrella de la ufología made in USA.

A tenor de cómo se están desarrollando los hechos, es muy probable que Elizondo guarde aún varias cartas en la manga, pero evidentemente no las que esperan los seguidores y entusiastas de los platillos volantes… veremos que nos depara el futuro… un nuevo día de la marmota ufológica… o el fuego de Prometeo que no termina nunca de llegar…

 


 

 
JOSE ANTONIO CARAV@CA

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lunes, 1 de junio de 2020

viernes, 1 de mayo de 2020

LA MISTERIOSA «CAJA» EXTRATERRESTRE DE MARIUS DEWILDE






La ufología está repleta de historias inverosímiles y difíciles de creer. Esta es una de ellas. Implica a un testigo clásico de la famosa oleada ovni ocurrida en Francia en 1954. Marius Dewilde tuvo un doble encuentro cercano con una misteriosa aeronave y sus ocupantes. Pero lo que nos interesa para nuestra partícular crónica es algo muy curioso que contaba y que el investigador y escritor Antonio Ribera narra en su obra clásica «Secuestrados por extraterrestres» (1983):
«Dewilde confió ciertos detalles inéditos sobre su aventura a sus amigos de Ouranos. -Así, por ejemplo, mencionó la misteriosa caja negra (cuya existencia, además de las autoridades policiacas y militares, conocían muy pocas personas). Cuando se produjo el aterrizaje del 10 de setiembre de 1954, Marius Dewilde encontró sobre la vía férrea una caja metálica, de unos 70 cm de largo por unos 40 cm de grosor. Cuando Márius dirigió la luz de su mechero hacia la caja, la tapa de ésta se cerró, pero no antes de que él pudiera distinguir como unos. aparatos o herramientas dispuestos en su interior. Marius Dewilde se llevó la caja a su casa, con la intención de abrirla. Pero comprobó que no poseía ningún sistema de cierre conocido y que sus paredes eran totalmente lisas, sin que se distinguiese en absoluto el en caje de la tapa. Sin embargo Dewilde —no olvidemos que y era obrero metalúrgico trató de forzar la caja con ayuda de una sierra para metales y de una lima, mas todos sus intentos resultaron vanos. El metal de que estaba hecha la caja parecía durísimo e inatacable por medios conocidos de Dewilde. Llegamos ahora a un punto muy particular de esta historia, según señala Pierre Delval en el artículo que consagró al tema) Aunque la primera reacción de Marius fue la de avisar a la policía sobre lo que había visto —y así lo hizo, no dijo nada a nadie sobre la existencia de la caja, y la escondió en un cobertizo, bajo un montón de carbón. Poco tiempo después de su declaración a las autoridades (que precedió a la visita de varios investigadores oficiales, así como la del doctor Hynek, que vino especialmente desde Estados Unidos y se desplazó a Ouarouble en un helicóptero militar desde el aeródromo de Lille), recibió de nuevo la visita de los miembros del Servicio de Información del Ejército del Aire, que lo sometieron a un detallado interrogatorio, invitándolo después a acompañarlos a otro centro oficial, donde volvieron a bombardeado a preguntas. Y no solamente fue interrogado, sino que lo sometieron a hipnosis y a la acción del pentotal sódico, o «suero de la verdad». Terminadas estas pruebas y exámenes del testigo, éste es devuelto a su casa en un vehículo oficial y uno de los investigadores le pide entonces que le entregue la famosa caja. Marius Dewilde «se hizo el loco», pretendiendo ignorar su existencia, y entonces dijo: "Puesto que ustedes pretenden que tengo una caja escondida, búsquenla ustedes mismos." Uno de los oficiales fue entonces derecho al montón de carbón y extrajo la caja oculta, ante el asombro de Marius Dewilde..., quien sin duda había revelado la existencia de la misma bajo hipnosis, no recordando después haberlo dicho.
Tras esto, se pierde totalmente la pista de este extraordinario objeto "prueba" incuestionable de la visita de los "extraterrestres". No sabemos qué hicieron con ella las autoridades, ni si consiguieron abrirla».

Obviamente muchos investigadores recelan de esta historia, aunque forma parte ya de esa gran mitología que acompaña al fenómeno OVNI...








JOSE ANTONIO CARAV@CA

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miércoles, 1 de abril de 2020

ROSWELL: EL ENIGMA DEL RANCHO FOSTER

 


 
  
 
Han pasado 73 años desde que un periódico de Nuevo México reflejara en sus páginas unas de las noticias mas sorprendente de todos los tiempos. Los lectores del Roswell Daily Record no daban crédito a lo que leyeron aquel lejano 8 de julio de 1947: “La Fuerza Aérea captura un platillo volante en un rancho de la región. Los muchos rumores acerca del disco volador se tornaron realidad ayer  recoge el Roswell Daily Record en una nota legendaria  cuando el oficial de inteligencia del 509 Grupo de Bombarderos,  del aeropuerto militar de Roswell fue lo bastante afortunado como para obtener un disco a través de la cooperación de uno de los rancheros de la zona y la oficina del sheriff del condado de Chaves. El objeto volador aterrizó en un rancho cerca de Roswell, en algún momento de la semana pasada. Al no tener servicio telefónico, el ranchero guardo el disco hasta que pudo ponerse en contacto con la oficina del Sheriff, que a su vez, lo notificó al Mayor Jesse A. Marcel, de la oficina de inteligencia del 509 Grupo de Bombarderos. La acción se emprendió de inmediato, y se recogió el disco de la casa del ranchero. Fue examinado en el aeródromo de la Fuerza Aérea de Roswell y, a continuación, el Mayor Marcel lo envió al Cuartel General".

Y es que el titular no podía ser más explicito. La Fuerza Aérea había capturado un platillo volador. Tras la difusión del comunicado de prensa, la centralita de la emisora local de radio no paraba de sonar. Todo el mundo quería más información del sensacional hallazgo. Desde cualquier rincón de los Estados Unidos y diversas partes del mundo, los medios pedían la redifusión del comunicado. El investigador Javier Sierra explica perfectamente en su libro “Roswell: Secreto de Estado” (1996) la expectación creada por el comunicado de los militares: “Durante las horas inmediatamente posteriores a la difusión por cable del comunicado elaborado por Hault, los teléfonos de la base de Roswell y los de la sede de la Octava Fuerza Aérea en Fort Worth –acuartelamiento del que dependía el 509 Grupo de Bombarderos comandados por Blanchard- se pusieron al rojo vivo. Todos los medios de comunicación del país deseaban conocer, con razón, que se escondía tras la oleada de observaciones de los platillos, e intuían que la captura de uno de ellos en Nuevo México arrojaría luz definitiva sobre el asunto.” Hasta que de pronto, la censura comenzó a caer sobre esta noticia y los periodistas locales fueron obligados a silenciar sus informaciones. Stanton Friedman en su libro “Caso Roswell Informe Final” (1992) detalla el testimonio de Frank Joyce: “De pronto el sistema telegráfico se detuvo y empezó a zumbar. A continuación entró una llamada telefónica; la persona que llamaba se identificó como un oficial del Pentágono. Este hombre me dijo algunas cosas bastantes feas sobre lo que me pasaría. Realmente estuvo muy agresivo”. Según indican los investigadores Kevin Randle y Don Schmitt, en su libro “UFO Crash at Roswell” (2001) el 6 de julio de 1947, el gerente general de la emisora KSWS John McBoyle había estado en el lugar donde se había estrellado el platillo volador, a unos 64 kilómetros de Roswell. Según su declaración había visto un objeto que parecía “una palangana aplastada” y que podía medir entre 7 y 9 metros de diámetro, estrellado en el lado de una pequeña colina. Lydia Sleppy que trabajaba en la citada emisora realizó una declaración jurada en 1993, junto al antiguo propietario de la radio, aseverando todos estos datos, y añadiendo que recibieron una comunicación del FBI para que cesaran inmediatamente todas sus comunicaciones sobre este “accidente”. Además, esta circunstancia se añade a los diferentes rumores que decían que todas las transmisiones telegráficas que se emitían desde Roswell fueron interrumpidas misteriosamente. Aunque en un principio, se negó que a finales de 1940 existiera la tecnología necesaria para abortar la emisión de mensajes, posteriormente se supo de la existencia del “Project Shamrock”, creado en agosto de 1945, para controlar la información telegráfica que podía entrar o salir de los Estados Unidos. Por tanto, no es descabellado pensar que el FBI fuese el responsable de que las noticias sobre lo que sucedía en Roswell no se propagaran más allá de las fronteras del pequeño pueblo de Nuevo México. Pero ¿qué quería ocultar el gobierno norteamericano?, ¿qué había ocurrido en Roswell?...
 
 

EXTRAÑOS RESTOS EN EL DESIERTO
Todo comenzó la noche del 4 de julio de 1947 cuando una violenta tormenta eléctrica azotó la noche de Roswell. Sobre las 23:00 horas el ranchero y capataz del rancho Foster, William Mac Brazel, escuchó un gran estruendo parecido a un “trueno metálico”. Con las primeras luces del día, Mac Brazel decidió salir a lomos de su caballo para comprobar la situación de los animales después de la fuerte tormenta. Le acompañó el joven William D. Proctor de 7 años, hijo de los propietarios de una granja cercana. Tras un largo recorrido por el terreno, Mac Brazel descubrió una amplia zona cubierta de extraños restos metálicos de algo más de 500 metros de largo por, al menos, cien metros de ancho. Sobre todo, había unas láminas muy finas de color parduzco, unas pequeñas vigas parecidas a la madera de balsa cubiertas de indescifrables caracteres y unas "barras" parecidas al plástico. Los trozos metálicos eran asombrosamente ligeros y tras arrugarse volvían inmediatamente a su forma original. Mac Brazel comprueba la extraordinaria resistencia de las láminas a un simple arañazo. El ranchero cree que se encuentra ante un artefacto de los militares, aunque no le parece que aquellos restos correspondan a  los habituales globos sondas, los cuales, se han estrellado varias veces en la propiedad. Pero Mac Brazel tiene una cosa clara, fuese lo que fuese, aquello había caído del cielo...  En julio de 1990, Loretta Proctor fue entrevistada por el “Fund for UFO Research” en Washington, donde aclaró que, junto a su marido vieron las misteriosas piezas: “El fragmento que trajo tenía el aspecto de un plástico de color marrón claro... era muy liviano, como la madera balsa. No era un pedazo grande, tal vez tendría unos 10 cm de largo, sólo un poco mayor que un lápiz. Tratamos de cortarlo con un cuchillo y también le acercamos la llama de un fósforo, pero no se quemó. Sabíamos que no era madera. Era suave como el plástico y no tenía bordes agudos, como una clavija de color tostado oscuro. No tenía ninguna veta... simplemente liso. Nunca había visto algo así".
 
Sobre el desierto de Roswell, Mac Brazel encontró centenares de extraños restos metálicos.

 
 
 
 
Tras el hallazgo, Mac Brazel supo que aquellos restos eran “especiales”. Por ello el 6 de julio de 1947, decidió acudir a la ciudad con la intención de averiguar si aquellos materiales pertenecían a la Base de Roswell. Una vez personado en el despacho del sheriff George Wilcox, ambos observaron, ensimismados, los misteriosos escombros metálicos. Casualmente, en ese mismo instante, el sheriff recibió la acostumbrada llamada del periodista radiofónico local, Frank Joyce, de la KGFK, para conocer las novedades del día. Wilcox sin ser consciente de la trascendía del hallazgo del ranchero le cedió el auricular a Mac Brazel para que le relatara al periodista lo acontecido en la propiedad de los Foster. Momentos después el sheriff avisó a la base de Roswell. El mayor Jesse Marcel, oficial de inteligencia, se presentó en poco tiempo en la ciudad y ante la rareza de las piezas decidió llamar a un compañero de la base, al capitán Sheridan Cavitt, de la contrainteligencia. El 7 de julio de 1947, William Mac Brazel, Jesse Marcel y Sheridan Cavitt llegaron al lugar de los escombros metálicos. En una entrevista mantenida con el ufólogo y físico nuclear Stanton Friedman, en 1979, el mayor Marcel rememoraba lo que hallaron aquella mañana en el desierto: "Cuando llegamos al lugar del accidente, me sorprendió ver la gran superficie que estaba cubierta de restos. No era una cosa que hubiera dado contra el suelo o explotado en tierra. Era algo que debió de explotar en el aire, viajando quizás a una alta velocidad. No sabemos. Pero los fragmentos estaban desparramados en una zona de 1.200 metros de largo, y bastante ancha, de decenas de metros de ancho. Así que procedimos a recoger todos los fragmentos que pudimos encontrar y los cargarnos en nuestro jeep. Me resultaba bastante obvio, por mi actividad, que eso no se trataba de un globo meteorológico, ni de un avión ni de un misil. Pero lo que era, no lo sabíamos. Simplemente recogimos los fragmentos. Era algo que nunca había visto antes, y yo estaba bastante familiarizado con todas las actividades aéreas. Cargamos completamente el jeep, pero no me sentí satisfecho. Le dije a Cavitt: Lleve este vehículo de vuelta a la base, que yo voy a volver allí y recoger todo lo que entre en mi auto-, cosa que hice. Pero en total sólo recogimos una pequeña parte del material que estaba allí desparramado”. De camino a casa Marcel se detuvo en su domicilio para enseñar los restos a su esposa e hijo. Pero la sensacional noticia del hallazgo duró muy poco. El mismo 8 de julio de 1947,  mientras Mac Brazel es retenido de forma injustificada por los militares durante varios días, desde la base de Fort Worth (Texas), el General Roger Ramey preparó un nuevo y demoledor comunicado de prensa. El texto se acompañó de varias fotografías de los militares posando con restos de un globo sonda, ya que en esta nueva versión, los misteriosos y desconcertantes restos metálicos son descritos despojados de cualquier indicio de extrañeza, así, en esta ocasión se habla de: “papel de estaño” y de “objeto de construcción débil, casi como una cometa”. El telex emitido desde la base de Fort Worth pretendía eliminar cualquier atisbo de misterio: “El general de brigada Roger Ramey, jefe de la Octava Fuerza Aérea, aseguró esta noche que el supuesto disco volante encontrado al este de Nuevo México es evidentemente, nada más que un instrumento meteorológico o de radar de alguna clase”.

 

EL ENIGMA DEL RANCHO FOSTER
Aunque la explicación de la USAF logró que el caso Roswell cayera en el olvido durante largo tiempo, a finales de la década de los setenta, el investigador Stanton Friedman tras entrevistar al mayor Marcel reactivó el interés social sobre el misterioso acontecimiento de 1947. Con la fulgurante irrupción de múltiples testigos y nuevas informaciones sobre Roswell parecía confirmarse que algo realmente extraordinario había ocurrido en Nuevo México. Pero una de las cosas que más sorprendió a los investigadores fue reconstruir los misteriosos acontecimientos surgidos alrededor del principal testigo, William Mac Brazel y del escenario de los hechos, el rancho Foster…
La base aérea de Roswell admitió públicamente que habían recuperado los restos de un disco volador.

 
 
 
 
En un artículo de los investigadores Stanton Friedman y William Moore  del año 1980, ambos autores recogían las vivencias de Bessie Brazel Schreiber, hija de Mac Brazel. La mujer les manifestó que el material descubierto por su padre parecía "una especie de papel de aluminio. Algunos fragmentos tenían una especie de cinta pegada, pero ésta no podía despegarse o sacarse de ninguna forma. Algunos pedazos tenían números o letras, pero no eran palabras que pudiéramos leer. Los caracteres estaban escritos como números, en columnas, pero no se parecían para nada a los números que nosotros usamos. Y un pedazo de algo hecho del mismo papel plateado parecía una manga de unos 10 cm de ancho e igualmente largo, con un reborde en un extremo. Y también lo que parecían ser pedazos de un papel fuertemente encerado". 
El ranchero Mac Brazel se llevó el secreto a la tumba sobre lo ocurrido aquel verano de 1947

 
 
 
 
Como no podía ser de otra manera Mac Brazel avisó de su descubrimiento a los dueños del Rancho Foster, que por aquellos días se encontraban fuera de la ciudad, lo hizo desde el teléfono de una tienda de comestibles de Corona (Nuevo México) regentado por Gerldine Perkins, tal y como ella misma confirmaría a los investigadores. El Rancho Foster pertenecía a dos hermanos gemelos Henry S. y J.B. Foster. Otro testigo de la época que pudo contemplar algunos trozos metálicos fue el propietario del Bar Wade, Jesse Wade. Cuando Mac Brazel fue "retenido" por la Fuerza Aérea durante casi una semana, su hijo Paul Brazel tuvo que hacerse cargo del rancho. Un sobrino de éste, Joe, ha confirmado recientemente que su tío estaba bastante molesto, ya que se sorprendió, al comprobar cómo la propiedad de los Foster estaba literalmente tomada y acordonada por decenas de militares que les impedían el acceso. Incluso los familiares y demás empleados fueron expulsados sin más explicaciones de la hacienda. Lo curioso es que el ejército estuvo durante muchos días "trabajando" en el terreno imposibilitando que el hijo de William Mac Brazel pudiera dar de comer o beber al ganado. Nadie sabía que hacían los miliares en la propiedad, aunque todos intuían que estaba estrechamente relacionado con el extraño hallazgo del ranchero. La inflexible ocupación militar ocasionó un grave perjuicio económico a los Foster, aunque como veremos a continuación esto tendría unas secuelas rastreables y descubiertas por Carey y Schmitt. El sobrino del hijo de Mac Brazel confirmó a los investigadores que ni su tío, ni el padre de éste, hablaban del incidente bajo ninguna circunstancia. Bill Brazel, otro de los hijos del ranchero habló en una ocasión de los restos cuando se refirió a ellos como: "algo parecido al papel de estaño, sólo que no se rompía. Uno podía arrugarlo y doblarlo e inmediatamente recuperaba su forma original. Era flexible, pero no se podía plegar o doblar como el metal común. Casi como un plástico, pero definitivamente metálico. Mi padre dijo una vez que los militares le dijeron que no era algo hecho por nosotros. Había también un material filiforme: parecía seda, pero no lo era. Era un material muy fuerte sin hebras o fibras, como tendría la seda. Era más como un alambre, una sustancia de una sola pieza. Y había unas partículas semejantes a la madera, como la madera balsa por su peso, pero de color un poco más oscuro y mucho más duro. No pesaba nada y no se podía rayar con la uña. Todo lo que yo tenía era unos pedacitos. No había escrituras o marcas en los fragmentos que yo tenía, pero mi padre dijo que había figuras en algunos de los fragmentos que él encontró. Muchas veces se refería también a los petroglifos que los antiguos indios dibujaron en las rocas de esta región como a figuras  y creo que las comparaba con ellos".

El general Roger Ramey, el encargado de promover la tesis del globo sonda en Roswell, no era la primera vez que se enfrentaba a una cuestión relacionada con los OVNIs. Ramey estuvo informado puntualmente del avistamiento de Kenneth Arnold (24/06/1947) que dio inicio a la era moderna de la ufología, y fue de los primeros en restar importancia a este crucial suceso. Junto a su jefe de inteligencia el coronel Alfred Kalberer formaron un tándem demoledor para ofrecer respuestas convencionales a los avistamientos de platillos volantes desde su fulgurante aparición en las noticias. También es curioso señalar, que tras los escandalosos acontecimientos ocurridos en Washington en 1952, donde varios OVNIs volaron la capital de los Estados Unidos, la USAF organizó, el 29 de julio de ese mismo año, una gran rueda de prensa donde se convocaron, entre otros destacados militares, al General John Samford, al mando de las labores de inteligencia de la Fuerza Aérea y al General Roger Ramey, Director de operaciones. Fue la mayor conferencia de prensa del Pentágono desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Junto a ellos, se encontraba el capitán Edward Ruppelt, que por entonces lideraba el Blue Book (1952/1953). Según aseguraron a la prensa las autoridades, Samford y Ramey eran los “mayores expertos en OVNIs de la USAF”. Muchos investigadores creen que Roger Ramey fue el instigador de la tesis del globo sonda, asegurando a los medios de comunicación que los extraños restos metálicos hallados en el desierto de Roswell eran solo partes “de un globo sonda”.

 





Pero hay más familiares de testigos directos que arrojan luz sobre el famoso incidente.  La hija adoptiva de J. B. Foster, Joan Purdie, fue localizada por los dos autores y ésta ofreció detalles increíbles sobre el caso Roswell: "Mi padre sabía que era un platillo volador y nunca ha cambiado su historia (...) y al igual que el ejército había advertido y amenazado a Mac Brazel, hicieron lo mismo con él". La Sra. Purdie dijo que el ranchero llamó su padre para advertirle de lo que había ocurrido y que los militares habían invadido su propiedad. La providencial testigo añadió nuevos elementos de controversia cuando señaló a los investigadores que a su padre le había cambiado el carácter después del incidente y que nunca quiso hablar de lo que vio u oyó en aquellos días. Estaba segura que J. B. Foster había sido amenazado seriamente por la USAF para que no comentara lo que había ocurrido en su rancho. La Sra. Purdie considera, tras todos estos años, que el material que cayó sobre su rancho era desconocido. Además sospecha que la muerte de William Mac Brazel no fue natural...

 

AMENAZAS, SOBORNOS Y CÁMARAS FRIGORÍFICAS
Otro testimonio impactante lo ofreció Cody Derek, biznieto de S. A. Foster que también ha hablado sin tapujos ante los investigadores. Solo tras la muerte de su bisabuelo (2005), al que consideraba como un padre, Derek comentó públicamente que en la familia había un gran y desconcertante mutismo respecto al caso Roswell. Nadie hablaba del asunto. Según Cody cuando interrogó al hermano de su bisabuelo Henry Foster sobre la cuestión, éste se limitó a decir que tenía 17 años cuando todo ocurrió y que: "los muchachos me dijeron que era cierto, sin duda era un platillo volador". El joven insistió y preguntó sobre los presuntos humanoides recuperados en el desierto, en ese momento el gesto del anciano Foster cambió drásticamente y añadió que tan solo recordaba eso, nada más.
Lo que quedó claro a Tom Carey y Don Schmitt, es que los implicados en la trama callaron por temor. ¿Fueron los testigos amenazados por la Fuerza Aérea para que no revelaran nada de lo sucedido?, ¿Por qué tantos años después aún no se decidían a hablar abiertamente?, ¿qué fue lo que pasó en julio de 1947 para que ni tan siquiera comentaran lo ocurrido a nivel familiar?...
En el año 1991 el conocido investigador y exmilitar Kevin Randle entrevistó a Barbara Dugger, nieta del Sheriff George e Inés Wilcox, que afirmaba que su abuela estaba realmente aterrorizada por lo que sabía y le llegó a decir en una ocasión: "No se lo cuentes a nadie. Cuando ocurrió el incidente, la policía militar vino a la Oficina y nos dijo a George y a mí que si alguna vez decíamos algo del asunto no sólo nos matarían a nosotros, sino también a ¡toda nuestra familia!" La propia Dugger aclaró que la Sra. Wilcox creía en la realidad del estrellamiento de Roswell: "alguien llamó a mi abuelo y le contó el incidente. El fue hasta el sitio y vio los restos; había una gran zona quemada. Era el atardecer. Había cuatro seres del espacio. Sus cabezas eran grandes. Usaban trajes como de seda. Y uno de los 'hombrecitos' ¡estaba vivo!". Tan abatido quedó su abuelo por el percance del "platillo volante", amenazas incluidas, que decidió dejar su puesto de Sheriff en el pueblo tras el revuelo organizado por el ejército.
A día de hoy, después de múltiples investigaciones, no hay dudas, que cualquiera que fuese la naturaleza de los hechos ocurridos y silenciados en Roswell, representan un autentico tabú para las autoridades norteamericanas. Algunos ufólogos, como Nick Redfern autor del libro “Body Snatchers in the Desert” (2005), están convencidos que el gobierno está ocultando, tras la cortina OVNI, un inconfesable experimento militar (aeronáutico, médico, armamentístico, etc.), relacionado con los científicos nazis y japoneses que reclutaron en secreto tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Según apuntan estos expertos, probablemente, se trató de una prueba que se les escapó de las manos, y abarcaba, además de prototipos de aeronaves nazis de diseño revolucionario, inconfesables experimentaciones médicas ilegales sobre prisioneros o soldados relacionados con la genética y la exposición a radiaciones.
 






Aunque, a parte de estas siniestras advertencias, también pudieron existir “compensaciones económicas” para conseguir con mayor efectividad, si cabe, la total discreción de los testigos implicados en el caso. Cody Derek asevera que, posiblemente, los Foster fueron favorecidos con la transferencia de tierras federales a cambio de su silencio. "Mi familia hizo una fortuna con el petróleo" concluye el biznieto Foster.  Pero no serían los únicos supuestos beneficiados por las autoridades. En este sentido, Loretta Proctor sostenía hacía unos años qué William Mac Brazel se enriqueció misteriosamente: "Creo que ese mismo año se fue de la hacienda, mudándose a Alamogordo o Tularosa (Nuevo México), donde puso un deposito. Eso era antes de que la gente tuviera frigoríficos en sus casas. El depósito era un gran edificio refrigerado... Uno compraba la carne, la cortaba y la ponía en unos armarios de los que tenía la llave; después la sacaba cuando quería. Creo que debió salirle bastante caro, y nos preguntamos cómo pudo instalarlo con sus usuales ganancias por la cría de ovinos"...


 

PROHIBIDO EXCAVAR EN ESTE RANCHO
Los autores de "Wittness to Roswell" Donald Shmitt y Tom Carey siguieron la pista ofrecida por el pariente de los gemelos Foster y bucearon en los registros oficiales del Departamento de Interior de los Estados Unidos, concretamente en la Administración de Tierras (BLM). Allí aguardaban grandes sorpresas. Dicho organismo rige las facultades y responsabilidades administrativas, como revisar y aprobar las transferencias de tierras federales y otorgar permisos para la exploración del subsuelo bajo tutela federal, estatal o privada. El BLM también se ocupa de Evaluaciones Ambientales (EA), allí, los investigadores hallaron un documento esclarecedor, identificado con el número de serie 63020. Dicho informe  hace alusión al Rancho Foster de la siguiente peculiar y nada ortodoxa forma para un registro administrativo: "Uno de los presuntos accidentes OVNIS de 1947 se encuentra en esta asignación. El lugar ha sido excluido de los derechos de vía y arrendamiento de minerales. El lugar será excluido de la explotación minera y es resignado para NSO y arrendamiento de gas." Tal y como indica el documento gubernamental, el Rancho Foster está excluido de casi todos los permisos oficiales que concede el gobierno para la explotación de fincas y no se permite la construcción de carreteras, red de ferrocarril, tendido eléctrico, paso de fibra óptica, o cualquier tipo de prospección minera. Lo que significa sencillamente que no se puede "remover" ni "excavar" el terreno bajo ninguna circunstancia. Por ello muchos investigadores se preguntaban ¿qué es lo que teme el gobierno que se halle enterrado en la zona?, ¿más restos metálicos que no fueron retirados por el ejército?...
Pero lo más irritante e intrigante de la cuestión es que Tom Carey y Don Schmitt revelaron que en los registros de la BLM existe una lista de 8 transferencias de propiedades federales a los Foster, pero los detalles de las mismas siguen sin estar disponibles... ¿Por qué?... Porque quizás éste fue el pago por un silencio... un silencio que ocultaba una realidad asombrosa que podría cambiar el rumbo de la historia... ¿o no?...






 

JOSE ANTONIO CARAV@CA

Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.

domingo, 1 de marzo de 2020

CARAVACA Y LA TEORIA DE LA DISTORSION







Nos vamos a centrar en esta entrega en uno de los nombres fundamentales de la ufología no solo gaditana, sino también española e incluso internacional: el algecireño José Antonio Caravaca, cuya Teoría de la Distorsión, detallada recientemente en el libro Distorsión. ¿Una teoría explicativa? (Guante Blanco, 2019), ha sobrepasado nuestras fronteras. Entusiasta del fenómeno OVNI desde siempre, ya en su juventud Caravaca leía todo lo que podía, recopilaba recortes de prensa, tomaba notas y fotocopiaba aquello que le parecía interesante. Hoy, 35 años después, es un investigador igual de entusiasta, pero sin que la pasión obnubile su capacidad crítica. De los innumerables casos relacionados con Cádiz que ha conocido a lo largo de su trayectoria, el que más le ha impactado nos traslada al 12 de marzo de 1981, cuando “Juan González Santos, trabajador del ayuntamiento de Algeciras, a plena luz del día se encontró con una extraña aeronave y sus tripulantes. Fue poco antes de llegar a la barriada de Pelayo, en la nacional 340 dirección a Cádiz sobre el mediodía. Según me relató el propio testigo, mientras conducía su vehículo observó, en el lado izquierdo de la carretera, detrás de una fila de eucaliptus, un raro resplandor. Una vez apeado de su furgoneta, Juan comprobó que se trataba de un artefacto de forma semicircular, metálico, con cinco ventanillas circulares y sustentando sobre tres ‘patas’ telescópicas. En el interior del objeto había varios seres de apariencia humana que llevaban trajes ajustados de color marrón y la cara cubierta con una especie de plástico transparente. Cuando Juan quiso aproximarse para verlo de cerca, desde el OVNI le lanzaron un rayo de luz que le dejó paralizado. Al poco tiempo, ‘aquello’ despegó y se perdió en la lejanía. Investigadores como Andrés Gómez Serrano y J. J. Benítez hallaron extrañas marcas en el terreno a las pocas semanas del incidente que confirmaban su testimonio”.
En efecto, en nuestra provincia se han registrado numerosos sucesos relacionados con ovnis, y en un buen número de ellos, y si damos crédito a los testigos, sus tripulantes presentan distintos tipos de fisonomía. Así resume Caravaca esta variedad de extraterrestres: “Tenemos desde pequeñas entidades de apenas un metro y medio de altura y aspecto de mono, hasta humanoides de gran altura con escafandras como si fueran astronautas. También se ha informado de tripulantes de grandes cabezas, de apariencia humana, luminosos o semejantes al famoso muñeco de Michelin”. Su Teoría de la Distorsión explicaría por qué el fenómeno se percibe de una manera u otra según la persona que lo vea o incluso según el país o época de los que proceda el testigo: “Tras estudiar y analizar en profundidad el tema OVNI estoy convencido que estamos en presencia de un fenómeno desconcertante que es capaz de adaptarse a nuestras propias creencias, y que se despliega, en conjunción con la psique de los testigos, elaborando una compleja escenografía que no es totalmente ‘real’. Ten en cuenta que, desde tiempos inmemoriales, se registran crónicas y relatos de encuentros con seres, entidades y criaturas sobrenaturales, y creo que todo esto se trata de un mismo y único paradigma que va cambiando, mutando al mismo tiempo que evoluciona la humanidad, porque lo que vemos, sea lo que sea, está claramente influenciado por nuestro factor cultural”.
A pesar de llevar años sumergido en el fenómeno OVNI, Caravaca no ha visto ninguna nave: “Esa es mi asignatura pendiente. He viajado por medio mundo tras la pista de los ovnis y jamás me he topado con ellos… He visto luces curiosas en el cielo, pero nunca he observado algo definitivamente extraño o desconocido. Como me dijo en una ocasión un buen amigo, y además testigo de un célebre episodio ufológico, Rafael Tobajas: “Los ovnis están para los que los encuentran y no para los que los buscan”.
 
 
 
 
 
JOSE MANUEL SERRANO CUETO
(Entrevista publicada en el Diario de Cádiz el 24 de diciembre de 2019)