El exoficial de Inteligencia afirma haber visto imágenes de naves y restos de supuestos ocupantes, habla de instalaciones donde todavía podrían conservarse materiales y acusa a AARO de ignorar su oferta para interrogar a antiguos responsables de estos programas
David Grusch ha vuelto a poner sobre la mesa algunas de las
afirmaciones más extraordinarias de su denuncia sobre lo que el gobierno oculta
sobre la realidad OVNI/UAP. En una entrevista emitida por The Dr. Phil
Podcast el 13 de agosto de 2026, el antiguo oficial de Inteligencia no se
limitó a repetir lo que ya había declarado ante el Congreso. Aseguró que ha
visto fotografías y vídeos relacionados con supuestas naves recuperadas, que
conoce testimonios sobre ocupantes vivos y que el número de vehículos
recuperados durante las últimas décadas sería superior a 25 y menor de 100.
Conviene detenerse aquí. El propio Grusch reconoce que no
tuvo acceso físico directo a buena parte de aquello sobre lo que informó a las
autoridades. Su información procede, según explica, de personas implicadas en
esos programas, documentación de programas y materiales audiovisuales que otros
le hicieron llegar.
La conversación comienza precisamente con una de las
afirmaciones más contundentes. Dr. Phil le pregunta si ha visto pruebas
indiscutibles de que existen en la Tierra naves que no proceden de nuestro
planeta. Grusch responde simplemente
“Correcto.”
Y cuando el presentador le pregunta por el número de
vehículos, Grusch sitúa la cifra en una franja bastante concreta
“Menos de cien, pero más de 25 es lo que puedo decir. Y las
cifras exactas son en realidad un poco nebulosas porque, a partir de principios
de los años 2000, cuando se desvió mucho dinero hacia la guerra global contra
el terrorismo, los grandes contratistas de defensa empezaron a hacer sus
propias recuperaciones, por así decirlo, fuera de los libros, bajo la
supervisión de determinadas agencias gubernamentales.”
La cifra no procede, por tanto, de un inventario que Grusch
diga haber visto completo. Él mismo explica que parte de esos vehículos habría
terminado en manos privadas de grandes contratistas de defensa y que, por esa
razón, ni siquiera el Gobierno tendría una contabilidad completa. Después añade
que, en conjunto, se habrían recuperado “varias docenas de vehículos” durante
los últimos ocho o nueve decenios.
También describe una variedad considerable de formas. Habla
de discos, objetos con aspecto de “pez luna” o “tacón de bota”, boomerangs,
medias lunas, Tic Tac y objetos con forma de huevo. Pero introduce una cautela
interesante sobre su procedencia. No cree que todos tengan necesariamente el
mismo origen y reconoce que resulta muy difícil determinar de dónde vienen.
Según su descripción, habría distintos tipos de vehículos y también diferentes
clases de inteligencias.
La parte más llamativa llega cuando Dr. Phil pregunta
directamente si Grusch ha visto imágenes o vídeos de los seres que pilotaban
esas naves. La respuesta vuelve a ser afirmativa. Grusch asegura que algunos de
los vehículos recuperados estaban vacíos, pero que otros estaban tripulados.
Según él, los supuestos ocupantes tendrían un aspecto parecido al descrito
durante décadas por algunos testigos.
“Sí. Algunos de los vehículos que hemos evaluado
probablemente son drones y algunos de los vehículos que hemos recuperado. Es
cierto, en parte de la tradición que existe en el ámbito público. Hemos
recuperado vehículos que estaban vacíos y los pilotos no estaban allí. Eso es
realmente una afirmación histórica cierta. Pero sí, algunos estaban pilotados.”
Después va más lejos. Al preguntarle si alguno de esos
ocupantes habría sido capturado con vida, responde
“Sí. Y conozco a personas que tuvieron interacciones
directas, en una situación de detención, lo que suena muy a Star Trek y
suena muy loco, pero es cierto.”
Según Grusch, aquellos supuestos ocupantes habrían podido
comunicarse con los seres humanos mediante una forma de comunicación que él
relaciona con la telepatía. Pero en este punto introduce una diferencia
importante respecto a otras afirmaciones de la entrevista. Dice expresamente
que no sabe cómo funciona y que él personalmente no ha experimentado nada
parecido.
“Sí. Sí. Y es cierto que existe algún tipo de comunicación
mediante la conciencia, ya sabes, por supuesto la gente lo llama telepatía. No
puedo ni empezar a decirte cómo funciona. Pero existe algún tipo de
comunicación así.”
La cuestión de las pruebas vuelve una y otra vez durante la
entrevista. Grusch sostiene que personas relacionadas con un supuesto programa
de recuperación le hicieron llegar material audiovisual para que pudiera verlo.
Habla de vídeos, fotografías y también de imágenes de supuestos restos de
ocupantes. Pero admite que él no estuvo físicamente presente durante esas
recuperaciones.
“No estaba allí físicamente, por así decirlo, y lo vi en
persona.”
Por eso, según explica, llevó ante el inspector general de la
comunidad de Inteligencia a personas que afirmaban haber participado
directamente en los programas. Dice que esas personas podían proporcionar
información sobre las instalaciones, los archivos y los lugares donde
supuestamente se conservaban materiales.
Hay otro elemento relevante en la entrevista. Grusch afirma
que conoce históricamente algunas de esas instalaciones, aunque deja claro que
ya no puede garantizar qué queda allí actualmente. Según explica, hasta hace
unos años tenía conocimiento de instalaciones gubernamentales y de contratistas
donde se encontraban documentación, materiales y supuestos restos.
“Hasta hace un par de años, conocía instalaciones del
Gobierno estadounidense y de contratistas que tenían tanto la documentación
como los materiales y los cadáveres, por así decirlo. Pero, una vez más, estoy
fuera del negocio. Ya no tengo un topo en esa instalación que pueda decirme el
11 de agosto de 2026 que sigue allí.”
Dr. Phil le plantea entonces una situación bastante concreta.
Si el presidente autorizara una visita, ¿podría llevarle hasta una instalación
donde todavía hubiera una nave o un supuesto cadáver? Grusch responde que sí.
“Oh, sí. Podríamos hacer una pequeña excursión hacia el
oeste, digamos. Sí. Y podríamos ir sin duda a esas instalaciones.”
Cuando el presentador insiste en si encontrarían allí algo
físico que pudieran ver y tocar, Grusch vuelve a contestar afirmativamente y
añade que algunos objetos son difíciles de trasladar por su tamaño.
Esto es probablemente uno de los puntos más comprobables de
toda la conversación. No porque demuestre que existan esas naves, sino porque Grusch
sostiene que existen lugares concretos y que algunas instalaciones podrían
conservar todavía materiales. También afirma que los materiales pueden haber
sido desplazados cuando una ubicación queda expuesta.
La entrevista entra después en el enfrentamiento con AARO.
Grusch asegura que ofreció a la oficina del Departamento de Defensa ayudar a
interrogar a antiguos y actuales responsables de los programas que él denuncia.
Dice que proporcionó nombres y pistas y que incluso se ofreció a participar
directamente en los interrogatorios.
“Invitadme de nuevo. Yo los interrogaré y extraeré esta
información de esos individuos basándome en mi carrera en la comunidad de
Inteligencia haciendo determinadas cosas. Tengo un talento poco habitual para
las negociaciones, ya sabes, los interrogatorios y las entrevistas.”
Según Grusch, AARO nunca aceptó la propuesta.
“Han pasado 15 meses y AARO me dejó en visto y nunca volvió a
ponerse en contacto conmigo.”
Él interpreta ese silencio como una muestra de los problemas
de la oficina, aunque esa interpretación es suya y no queda demostrada por la
entrevista. Lo que sí consta en el testimonio es que afirma haber ofrecido su
colaboración y que asegura no haber recibido respuesta.
Grusch también sostiene que parte de los materiales pudo
acabar en la industria aeroespacial privada. En su opinión, eso permitiría
mantener determinados recursos fuera del control directo del Congreso y de las
solicitudes de información pública. Menciona además un programa de la DIA de
principios de los años 2000 y afirma que existieron intentos de trasladar
materiales para su estudio fuera del programa, aunque de nuevo se trata de
información que atribuye a sus fuentes y no de documentación presentada durante
la entrevista.
En otro momento, sin embargo, Grusch introduce una cautela
que suele desaparecer cuando se resumen sus declaraciones. No afirma saber cuál
es el origen definitivo de todos estos objetos. Aunque considera que una parte
probablemente sea extraterrestre, habla también de otras posibilidades, desde
inteligencias “ultraterrestres” hasta hipótesis relacionadas con el propio
planeta o incluso con los océanos. Y reconoce que no dispone de toda la
información en manos del Gobierno estadounidense.
“Ciertamente no tengo todas las respuestas y no soy
omnipotente y no tuve acceso completo a las posesiones y análisis del Gobierno
estadounidense.”
La entrevista termina lejos de la imagen triunfal del
supuesto denunciante que ha conseguido demostrar sus acusaciones. Grusch
reconoce que la experiencia le ha dejado consecuencias personales importantes y
que hay días en los que lamenta haberse involucrado en el asunto.
“Hay días que, ya sabes, lamento incluso haberme involucrado
en el tema. Antes tenía, como mucho, un interés medio en esto, y he hecho
muchos sacrificios. Mi familia ha hecho muchos sacrificios. Amigos y compañeros
de trabajo resultaron perjudicados. Así que creo que vivo con esa carga y con
muchas cicatrices mentales, emocionales y psicológicas, y espero que haya
valido la pena.”
El interés periodístico de esta entrevista no está en dar por demostradas sus afirmaciones. Está precisamente en comprobar hasta dónde ha llegado ahora el relato de Grusch y qué parte continúa dependiendo exclusivamente de su palabra y de la de sus fuentes. En esta ocasión ha dado cifras, ha hablado de instalaciones concretas sin identificarlas públicamente, ha asegurado que existen materiales que podrían seguir almacenados y ha reiterado que ha visto imágenes de naves y supuestos ocupantes.
Hay otro aspecto de las declaraciones de Grusch que resulta
especialmente interesante y que suele quedar en segundo plano cuando se resumen
sus palabras. El exoficial no cree que todo el fenómeno pueda explicarse
simplemente como visitas extraterrestres. De hecho, advierte expresamente
contra esa interpretación. “Sin embargo, advierto que no debemos atribuir todo
este fenómeno simplemente a lo extraterrestre. Eso es ciertamente una parte del
pastel. Es probable que una parte de esto sea eso, pero existen otras, ya
sabes, taxonomías de inteligencias anómalas”.
A partir de ahí plantea posibilidades bastante diferentes
entre sí. Habla de inteligencias “ultraterrestres”, de seres o inteligencias
que podrían haberse desarrollado en la propia Tierra, haberse marchado y
posteriormente regresado, y menciona incluso la posibilidad de algún tipo de
inteligencia desarrollada en los océanos. “Quizá sea ultraterrestre. Quizá
creció aquí, se marchó y volvió. Y también está el bioma oculto, hay otros
tipos de orígenes. Está el fondo del mar, del que no entendemos el 70 % de nuestros
océanos y qué tipo de inteligencia avanzada podría haberse desarrollado en el
lecho marino, por así decirlo”.
No se queda únicamente en estas posibilidades. Cuando habla de los distintos objetos que asegura haber conocido, Grusch llega a referirse a una auténtica “taxonomía” de inteligencias, que iría desde formas aparentemente poco más avanzadas que nosotros hasta otras que resultan mucho más difíciles de definir. En ese contexto menciona también los extraños orbes luminosos observados en zonas de pruebas militares y plantea que podrían estar relacionados con algún tipo de inteligencia plasmoide. Reconoce que, en algunos casos, resulta casi imposible saber qué se está viendo sin poder estudiarlo directamente. Grusch admite, además, que no tiene todas las respuestas. “Hay muchas cosas diferentes que esto podría ser. Ciertamente no tengo todas las respuestas y no soy omnipotente y no tuve acceso completo a las posesiones y análisis del Gobierno estadounidense”. Y termina con una afirmación especialmente significativa para entender su posición actual. “Tenemos que estar abiertos a muchos posibles orígenes diferentes (...) porque sospecho que una buena parte de esto no es, ya sabes, tradicionalmente extraterrestre”. Es decir, para Grusch la explicación extraterrestre podría encajar con una parte del fenómeno, pero no necesariamente con todo. Su propia descripción abre el abanico hacia otras formas de inteligencia y otros posibles orígenes que, según reconoce, todavía no sabe explicar. Curiosamente, Grusch tampoco considera que estas posibilidades tengan por qué chocar con la religión. Al hablar de inteligencias que podrían no proceder de otros planetas, sino tener otros orígenes, el exoficial asegura que estas hipótesis “no entran en conflicto con la teología judeocristiana básica”. No desarrolla las consecuencias que tendría para las religiones una eventual confirmación de inteligencias no humanas, pero deja claro que, al menos desde su punto de vista, el fenómeno no obliga necesariamente a descartar las creencias religiosas tradicionales.
Pero hay algo que conviene tener claro. Por mucho que Grusch
haya contado ahora más detalles, en la entrevista no vemos ninguna de esas
naves, ni los supuestos restos de sus ocupantes, ni los documentos que dice
conocer. Tampoco podemos comprobar por nuestra cuenta quiénes son exactamente
las personas que, según él, le proporcionaron esa información. Todo sigue
dependiendo, en buena medida, de lo que Grusch asegura haber visto y de lo que
le contaron sus fuentes (cosa aún más dudosa).
Si todo lo que cuenta es cierto, la manera de salir de dudas
sería bastante sencilla. Presentar evidencias. Ahí terminaría realmente la
discusión.
Fuente: Entrevista de David Grusch en The Dr. Phil
Podcast, publicada el 13 de agosto de 2026 bajo el título David Grusch:
The Whistleblower Who Told Congress We're Not Alone.
JOSE ANTONIO CARAV@CA
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