AARO: DESMONTA CIENTOS DE
CASOS OVNI, PERO MANTIENE ABIERTOS CASI 200 EXPEDIENTES SIN EXPLICACIÓN
SUFICIENTE
Durante el último año, la Oficina para la Resolución de
Anomalías en Todos los Dominios (AARO), dependiente del Departamento de Defensa
de Estados Unidos, recibió 319 nuevos informes sobre fenómenos anómalos no
identificados (UAP), el término oficial con el que el Gobierno
estadounidense se refiere a los antiguos OVNIs. El informe abarca los
incidentes registrados entre el 2 de junio de 2024 y el 30 de mayo de 2025,
además de 35 casos antiguos que habían permanecido fuera de informes
anteriores.
Con estas nuevas incorporaciones, el archivo de AARO alcanza
ya 1.870 investigaciones desde que la oficina comenzó a funcionar. Sin
embargo, una parte importante del trabajo realizado este año ha consistido en
cerrar expedientes pendientes. En total, los analistas resolvieron 370 casos
,
La conclusión oficial vuelve a ser clara: ninguno de los
casos resueltos apunta a tecnología desconocida ni a fenómenos de origen
extraordinario.
Uno de los cambios más importantes respecto a años anteriores
tiene que ver con los satélites. AARO ha incorporado un nuevo sistema de
reconstrucción en tres dimensiones que permite calcular con precisión la
posición del Sol, los satélites y el observador en el momento del avistamiento.
Gracias a esta herramienta, los investigadores afirman haber identificado 238
observaciones que en un primer momento parecían anómalas, pero que en
realidad correspondían al fenómeno conocido como satélite: reflejos de
la luz solar sobre la superficie de satélites en órbita que, vistos desde
determinados ángulos, aparecen como intensos orbes luminosos suspendidos en el
cielo.
Pese al elevado número de casos resueltos, 191 expedientes
siguen abiertos. No porque se consideren inexplicables, sino porque los
investigadores aseguran que carecen de datos suficientes para llegar a una
conclusión. En muchos de ellos faltan registros de radar, imágenes de calidad o
información procedente de varios sensores. Por ese motivo han sido enviados al
llamado Archivo Activo, donde permanecerán hasta que aparezcan nuevas
pruebas o mejores herramientas de análisis permitan revisarlos de nuevo.
El informe también revela que nueve casos han sido
derivados a especialistas científicos y a organismos de inteligencia para un
estudio más profundo. AARO no ofrece detalles sobre estos incidentes, ni
explica dónde ocurrieron o qué características presentaban. Simplemente indica
que requieren un análisis técnico adicional antes de poder emitir una
conclusión.
Entre todos los informes recibidos destaca un único incidente
marítimo que continúa bajo investigación. El caso fue comunicado por unidades
de la Marina estadounidense que operaban frente a la costa de Virginia y
describe la presencia de alrededor de cien objetos voladores, junto con dos
sistemas de superficie, probablemente no tripulados. AARO confirma que la
investigación sigue abierta y, por el momento, no ofrece ninguna explicación
oficial sobre lo sucedido.
La inmensa mayoría de las observaciones continúan
produciéndose en el aire. De los 319 informes recibidos este año, 274
corresponden al dominio aéreo, 44 y uno al ámbito marítimo.
Llama la atención que ninguno de los casos clasificados como espaciales fue
detectado por sensores instalados en satélites militares. Casi todos procedían
de pilotos civiles que comunicaron sus observaciones a la Administración
Federal de Aviación (FAA).
Precisamente los pilotos civiles se han convertido en una
fuente cada vez más importante para AARO. Durante este periodo remitieron 42
informes,
El propio informe reconoce, sin embargo, que la principal
limitación sigue siendo la falta de información. Muchos expedientes llegan sin
registros completos o sin datos obtenidos por varios sensores al mismo tiempo,
lo que dificulta enormemente cualquier investigación. Por ello, AARO asegura
que trabaja junto a las Fuerzas Armadas y otros organismos para mejorar la
calidad de las grabaciones, acelerar el intercambio de información y aumentar
la cantidad de datos técnicos disponibles en futuros incidentes.
OBJETOS ESFÉRICOS, LUCES Y CASOS CERCA DE INSTALACIONES
SENSIBLES: LOS DATOS MÁS LLAMATIVOS DEL INFORME
Más allá de las cifras generales, el informe también ofrece
una radiografía bastante detallada sobre cómo son los objetos que describen los
testigos y en qué circunstancias suelen aparecer. Lejos de las clásicas
imágenes de platillos volantes, la mayoría de las descripciones siguen un
patrón muy concreto.
Cuando los testigos pudieron describir la forma del objeto
observado, el 40% habló de objetos esféricos, mienel 33% describió
simplemente luces. En un porcentaje mucho menor aparecieron formas poco
habituales, como objetos en forma de cruz, estrellas, diamantes alargados o
incluso un objeto en llamas cayendo del cielo. Aun así, casi una cuarta parte
de los informes ni siquiera contenía información suficiente para determinar el
aspecto del fenómeno observado.
También cambia de forma importante la distribución de las
alturas a las que se producen los avistamientos. En informes anteriores era
relativamente frecuente encontrar observaciones situadas entre los 45.000 y los
60.000 pies de altitud. Sin embargo, ese porcentaje ha caído del 27% al 4%. La
explicación, según AARO, no es que hayan desaparecido esos fenómenos, sino que
muchos de aquellos supuestos objetos situados a gran altura han terminado
identificándose como reflejos de satélites gracias a los nuevos sistemas de
modelización. En la actualidad, la mayoría de los informes se concentran entre
los 10.000 y los 35.000 pies, es decir, en el rango habitual de vuelo de
la aviación comercial.
El documento dedica un apartado especial a los objetos
convencionales que más veces generan falsas alarmas. Los investigadores
explican que siguen resolviendo numerosos casos relacionados con globos de todo
tipo, desde pequeños globos metálicos de fiestas hasta grandes globos
científicos equipados con instrumentos. En muchos casos, los propios testigos
ya sospechan desde el principio que podría tratarse de un globo, aunque aun así
remiten el informe para su análisis.
Uno de los capítulos más interesantes aparece cuando el
informe aborda los incidentes ocurridos en las proximidades de instalaciones
militares o infraestructuras críticasOTRO reconocimientono existe
información instrumental que permita verificar lo que describieron los testigos.
Por ese motivo, la oficina evita sacar conclusiones y mantiene abiertas las
investigaciones.
En ese mismo apartado aparecen dos de los incidentes más
llamativos del informe. Dos tripulaciones informaron de interferencias
electrónicas o problemas en los sistemas de aviónicametro
Otro de los datos que más ha aumentado durante el último año
afecta a las instalaciones nucleares estadounidenses. La oficina recibió 50
informes sobre drones detectados cerca de centrales nucleares, instalaciones
relacionadas con armamento nuclear o zonas de lanzamiento, freno177,8%,
aunque el propio informe subraya que ninguno de estos incidentes ha sido
clasificado como UAP. Todos fueron considerados observaciones de sistemas
aéreos no tripulados convencionales.
El análisis de esos cincuenta incidentes deja varios datos
curiosos. En dos de cada tres casos únicamente se observó un dron, mientras que
en el resto actuaban pequeños grupos de entre dos y siete aparatos. La mayoría
de los vuelos se produjo entre las cinco de la tarde y las cinco de la
madrugada, y algunos permanecieron sobre la zona durante varias horas. Los
modelos descritos iban desde pequeños drones recreativos hasta aparatos
multirrotor de mayor tamaño, siendo los cuadricópteros el tipo más repetido en
los informes.
El informe también responde a una de las preguntas más
repetidas desde hace décadas: si Estados Unidos ha recuperado alguna vez restos
de origen desconocido. La respuesta oficial vuelve a ser negativa. AARO asegura
que no existe ninguna prueba de que el Gobierno estadounidense o empresas
privadas hayan capturado o explotado materiales procedentes de un fenómeno
anómalo no identificado. Aun así, la oficina confirma que ya está
elaborando un protocolo para actuar en caso de que algún día aparezca un
material de este tipo, tomando como referencia los procedimientos utilizados
habitualmente para recuperar tecnología extranjera.
En cuanto a los posibles efectos sobre las personas, el
informe es tajante. Durante el periodo analizado no se recibió ninguna
denuncia de daños físicos o problemas de salud asociados a encuentros con UAP.
AARO ADMITE QUE SOLO SIETE TESTIGOS MERECIERON UNA
INVESTIGACIÓN EN PROFUNDIDAD
El informe también arroja luz sobre el sistema utilizado por
Estados Unidos para recibir testimonios relacionados con supuestos programas
secretos sobre OVNIs. AARO mantiene un canal seguro a través de su página web
para que antiguos o actuales empleados del Gobierno, militares o contratistas
puedan comunicar información de primera mano sobre actividades relacionadas con
UAP que se remonten incluso a 1945.
Durante el periodo analizado 262 personas utilizaron
este mecanismo para ponerse en contacto con la oficina. Sin embargo, tras una
primera revisión, 255 comunicaciones fueron descartadas por no cumplir
los requisitos establecidos. Solo siete testimonios fueron considerados
lo bastante relevantes como para solicitar entrevistas adicionales. El informe
no revela el contenido de esas declaraciones ni si alguna ha dado lugar a
nuevas investigaciones.
AARO recuerda además que está legalmente autorizado para
recibir información clasificada sobre programas relacionados con UAP, incluso
cuando esos datos estén protegidos por acuerdos de confidencialidad o
pertenezcan a programas de acceso restringido dentro del Departamento de
Defensa o de la comunidad de inteligencia estadounidense.
UNA APUESTA POR MÁS SENSORES Y MÁS TECNOLOGÍA
Durante 2025 comenzaron varios proyectos destinados a probar
sensores de nueva generación y algoritmos capaces de detectar automáticamente
comportamientos inusuales. El objetivo es disponer en el futuro de una
vigilancia permanente que permita identificar estos fenómenos en tiempo real y
determinar rápidamente si se trata de drones, aeronaves convencionales,
satélites u otro tipo de objetos.
La oficina también afirma que seguirá colaborando con
universidades, empresas tecnológicas y organismos internacionales para mejorar
sus métodos de análisis y compartir información sobre este tipo de incidentes.
MÁS TRANSPARENCIA... DENTRO DE LOS LÍMITES
Otro de los cambios destacados es la intención de publicar
más información al público. AARO asegura que continuará incorporando a su
página web vídeos desclasificados, imágenes, resoluciones de casos y
documentación relacionada con algunos de los incidentes más conocidos.
Entre los ejemplos citados aparecen los famosos vídeos "Go
Fast" y el incidente de Aguadilla (Puerto Rico, 2013), cuyos
análisis ya han sido publicados por la oficina junto con modelos y cálculos
utilizados durante la investigación. Además, también ha abierto un repositorio
con documentos desclasificados obtenidos mediante solicitudes de acceso a la
información (FOIA).
El documento mantiene la misma línea que los informes
publicados desde la creación de AARO. La oficina reconoce que sigue recibiendo
cientos de avisos cada año y admite que todavía existen numerosos casos sin
resolver por falta de datos. Sin embargo, insiste en que ninguno de los
expedientes cerrados demuestra la existencia de tecnología no humana, naves
extraterrestres o avances tecnológicos desconocidos pertenecientes a potencias
rivales.
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