martes, 21 de julio de 2026

LA OFICINA AARO PUBLICA SU INFORME ANUAL 2025

 


AARO: DESMONTA CIENTOS DE CASOS OVNI, PERO MANTIENE ABIERTOS CASI 200 EXPEDIENTES SIN EXPLICACIÓN SUFICIENTE


Durante el último año, la Oficina para la Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO), dependiente del Departamento de Defensa de Estados Unidos, recibió 319 nuevos informes sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP), el término oficial con el que el Gobierno estadounidense se refiere a los antiguos OVNIs. El informe abarca los incidentes registrados entre el 2 de junio de 2024 y el 30 de mayo de 2025, además de 35 casos antiguos que habían permanecido fuera de informes anteriores.

Con estas nuevas incorporaciones, el archivo de AARO alcanza ya 1.870 investigaciones desde que la oficina comenzó a funcionar. Sin embargo, una parte importante del trabajo realizado este año ha consistido en cerrar expedientes pendientes. En total, los analistas resolvieron 370 casos ,

La conclusión oficial vuelve a ser clara: ninguno de los casos resueltos apunta a tecnología desconocida ni a fenómenos de origen extraordinario.

Uno de los cambios más importantes respecto a años anteriores tiene que ver con los satélites. AARO ha incorporado un nuevo sistema de reconstrucción en tres dimensiones que permite calcular con precisión la posición del Sol, los satélites y el observador en el momento del avistamiento. Gracias a esta herramienta, los investigadores afirman haber identificado 238 observaciones que en un primer momento parecían anómalas, pero que en realidad correspondían al fenómeno conocido como satélite: reflejos de la luz solar sobre la superficie de satélites en órbita que, vistos desde determinados ángulos, aparecen como intensos orbes luminosos suspendidos en el cielo.

Pese al elevado número de casos resueltos, 191 expedientes siguen abiertos. No porque se consideren inexplicables, sino porque los investigadores aseguran que carecen de datos suficientes para llegar a una conclusión. En muchos de ellos faltan registros de radar, imágenes de calidad o información procedente de varios sensores. Por ese motivo han sido enviados al llamado Archivo Activo, donde permanecerán hasta que aparezcan nuevas pruebas o mejores herramientas de análisis permitan revisarlos de nuevo.

El informe también revela que nueve casos han sido derivados a especialistas científicos y a organismos de inteligencia para un estudio más profundo. AARO no ofrece detalles sobre estos incidentes, ni explica dónde ocurrieron o qué características presentaban. Simplemente indica que requieren un análisis técnico adicional antes de poder emitir una conclusión.

Entre todos los informes recibidos destaca un único incidente marítimo que continúa bajo investigación. El caso fue comunicado por unidades de la Marina estadounidense que operaban frente a la costa de Virginia y describe la presencia de alrededor de cien objetos voladores, junto con dos sistemas de superficie, probablemente no tripulados. AARO confirma que la investigación sigue abierta y, por el momento, no ofrece ninguna explicación oficial sobre lo sucedido.

La inmensa mayoría de las observaciones continúan produciéndose en el aire. De los 319 informes recibidos este año, 274 corresponden al dominio aéreo, 44 y uno al ámbito marítimo. Llama la atención que ninguno de los casos clasificados como espaciales fue detectado por sensores instalados en satélites militares. Casi todos procedían de pilotos civiles que comunicaron sus observaciones a la Administración Federal de Aviación (FAA).

Precisamente los pilotos civiles se han convertido en una fuente cada vez más importante para AARO. Durante este periodo remitieron 42 informes,

El propio informe reconoce, sin embargo, que la principal limitación sigue siendo la falta de información. Muchos expedientes llegan sin registros completos o sin datos obtenidos por varios sensores al mismo tiempo, lo que dificulta enormemente cualquier investigación. Por ello, AARO asegura que trabaja junto a las Fuerzas Armadas y otros organismos para mejorar la calidad de las grabaciones, acelerar el intercambio de información y aumentar la cantidad de datos técnicos disponibles en futuros incidentes.

OBJETOS ESFÉRICOS, LUCES Y CASOS CERCA DE INSTALACIONES SENSIBLES: LOS DATOS MÁS LLAMATIVOS DEL INFORME

Más allá de las cifras generales, el informe también ofrece una radiografía bastante detallada sobre cómo son los objetos que describen los testigos y en qué circunstancias suelen aparecer. Lejos de las clásicas imágenes de platillos volantes, la mayoría de las descripciones siguen un patrón muy concreto.

Cuando los testigos pudieron describir la forma del objeto observado, el 40% habló de objetos esféricos, mienel 33% describió simplemente luces. En un porcentaje mucho menor aparecieron formas poco habituales, como objetos en forma de cruz, estrellas, diamantes alargados o incluso un objeto en llamas cayendo del cielo. Aun así, casi una cuarta parte de los informes ni siquiera contenía información suficiente para determinar el aspecto del fenómeno observado.

También cambia de forma importante la distribución de las alturas a las que se producen los avistamientos. En informes anteriores era relativamente frecuente encontrar observaciones situadas entre los 45.000 y los 60.000 pies de altitud. Sin embargo, ese porcentaje ha caído del 27% al 4%. La explicación, según AARO, no es que hayan desaparecido esos fenómenos, sino que muchos de aquellos supuestos objetos situados a gran altura han terminado identificándose como reflejos de satélites gracias a los nuevos sistemas de modelización. En la actualidad, la mayoría de los informes se concentran entre los 10.000 y los 35.000 pies, es decir, en el rango habitual de vuelo de la aviación comercial.

El documento dedica un apartado especial a los objetos convencionales que más veces generan falsas alarmas. Los investigadores explican que siguen resolviendo numerosos casos relacionados con globos de todo tipo, desde pequeños globos metálicos de fiestas hasta grandes globos científicos equipados con instrumentos. En muchos casos, los propios testigos ya sospechan desde el principio que podría tratarse de un globo, aunque aun así remiten el informe para su análisis.

Uno de los capítulos más interesantes aparece cuando el informe aborda los incidentes ocurridos en las proximidades de instalaciones militares o infraestructuras críticasOTRO reconocimientono existe información instrumental que permita verificar lo que describieron los testigos. Por ese motivo, la oficina evita sacar conclusiones y mantiene abiertas las investigaciones.

En ese mismo apartado aparecen dos de los incidentes más llamativos del informe. Dos tripulaciones informaron de interferencias electrónicas o problemas en los sistemas de aviónicametro

Otro de los datos que más ha aumentado durante el último año afecta a las instalaciones nucleares estadounidenses. La oficina recibió 50 informes sobre drones detectados cerca de centrales nucleares, instalaciones relacionadas con armamento nuclear o zonas de lanzamiento, freno177,8%, aunque el propio informe subraya que ninguno de estos incidentes ha sido clasificado como UAP. Todos fueron considerados observaciones de sistemas aéreos no tripulados convencionales.

El análisis de esos cincuenta incidentes deja varios datos curiosos. En dos de cada tres casos únicamente se observó un dron, mientras que en el resto actuaban pequeños grupos de entre dos y siete aparatos. La mayoría de los vuelos se produjo entre las cinco de la tarde y las cinco de la madrugada, y algunos permanecieron sobre la zona durante varias horas. Los modelos descritos iban desde pequeños drones recreativos hasta aparatos multirrotor de mayor tamaño, siendo los cuadricópteros el tipo más repetido en los informes.

El informe también responde a una de las preguntas más repetidas desde hace décadas: si Estados Unidos ha recuperado alguna vez restos de origen desconocido. La respuesta oficial vuelve a ser negativa. AARO asegura que no existe ninguna prueba de que el Gobierno estadounidense o empresas privadas hayan capturado o explotado materiales procedentes de un fenómeno anómalo no identificado. Aun así, la oficina confirma que ya está elaborando un protocolo para actuar en caso de que algún día aparezca un material de este tipo, tomando como referencia los procedimientos utilizados habitualmente para recuperar tecnología extranjera.

En cuanto a los posibles efectos sobre las personas, el informe es tajante. Durante el periodo analizado no se recibió ninguna denuncia de daños físicos o problemas de salud asociados a encuentros con UAP.

AARO ADMITE QUE SOLO SIETE TESTIGOS MERECIERON UNA INVESTIGACIÓN EN PROFUNDIDAD

El informe también arroja luz sobre el sistema utilizado por Estados Unidos para recibir testimonios relacionados con supuestos programas secretos sobre OVNIs. AARO mantiene un canal seguro a través de su página web para que antiguos o actuales empleados del Gobierno, militares o contratistas puedan comunicar información de primera mano sobre actividades relacionadas con UAP que se remonten incluso a 1945.

Durante el periodo analizado 262 personas utilizaron este mecanismo para ponerse en contacto con la oficina. Sin embargo, tras una primera revisión, 255 comunicaciones fueron descartadas por no cumplir los requisitos establecidos. Solo siete testimonios fueron considerados lo bastante relevantes como para solicitar entrevistas adicionales. El informe no revela el contenido de esas declaraciones ni si alguna ha dado lugar a nuevas investigaciones.

AARO recuerda además que está legalmente autorizado para recibir información clasificada sobre programas relacionados con UAP, incluso cuando esos datos estén protegidos por acuerdos de confidencialidad o pertenezcan a programas de acceso restringido dentro del Departamento de Defensa o de la comunidad de inteligencia estadounidense.

UNA APUESTA POR MÁS SENSORES Y MÁS TECNOLOGÍA

Durante 2025 comenzaron varios proyectos destinados a probar sensores de nueva generación y algoritmos capaces de detectar automáticamente comportamientos inusuales. El objetivo es disponer en el futuro de una vigilancia permanente que permita identificar estos fenómenos en tiempo real y determinar rápidamente si se trata de drones, aeronaves convencionales, satélites u otro tipo de objetos.

La oficina también afirma que seguirá colaborando con universidades, empresas tecnológicas y organismos internacionales para mejorar sus métodos de análisis y compartir información sobre este tipo de incidentes.

MÁS TRANSPARENCIA... DENTRO DE LOS LÍMITES

Otro de los cambios destacados es la intención de publicar más información al público. AARO asegura que continuará incorporando a su página web vídeos desclasificados, imágenes, resoluciones de casos y documentación relacionada con algunos de los incidentes más conocidos.

Entre los ejemplos citados aparecen los famosos vídeos "Go Fast" y el incidente de Aguadilla (Puerto Rico, 2013), cuyos análisis ya han sido publicados por la oficina junto con modelos y cálculos utilizados durante la investigación. Además, también ha abierto un repositorio con documentos desclasificados obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información (FOIA).

 LA CONCLUSIÓN DEL INFORME

El documento mantiene la misma línea que los informes publicados desde la creación de AARO. La oficina reconoce que sigue recibiendo cientos de avisos cada año y admite que todavía existen numerosos casos sin resolver por falta de datos. Sin embargo, insiste en que ninguno de los expedientes cerrados demuestra la existencia de tecnología no humana, naves extraterrestres o avances tecnológicos desconocidos pertenecientes a potencias rivales.

 



JOSE ANTONIO CARAV@CA


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