viernes, 14 de agosto de 2026

GRUSCH SUBE LA APUESTA: TENEMOS NAVES Y HEMOS CAPTURADO EXTRATERRESTRES CON VIDA

 





El exoficial de Inteligencia afirma haber visto imágenes de naves y restos de supuestos ocupantes, habla de instalaciones donde todavía podrían conservarse materiales y acusa a AARO de ignorar su oferta para interrogar a antiguos responsables de estos programas

David Grusch ha vuelto a poner sobre la mesa algunas de las afirmaciones más extraordinarias de su denuncia sobre lo que el gobierno oculta sobre la realidad OVNI/UAP. En una entrevista emitida por The Dr. Phil Podcast el 13 de agosto de 2026, el antiguo oficial de Inteligencia no se limitó a repetir lo que ya había declarado ante el Congreso. Aseguró que ha visto fotografías y vídeos relacionados con supuestas naves recuperadas, que conoce testimonios sobre ocupantes vivos y que el número de vehículos recuperados durante las últimas décadas sería superior a 25 y menor de 100.

Conviene detenerse aquí. El propio Grusch reconoce que no tuvo acceso físico directo a buena parte de aquello sobre lo que informó a las autoridades. Su información procede, según explica, de personas implicadas en esos programas, documentación de programas y materiales audiovisuales que otros le hicieron llegar.

La conversación comienza precisamente con una de las afirmaciones más contundentes. Dr. Phil le pregunta si ha visto pruebas indiscutibles de que existen en la Tierra naves que no proceden de nuestro planeta. Grusch responde simplemente

“Correcto.”

Y cuando el presentador le pregunta por el número de vehículos, Grusch sitúa la cifra en una franja bastante concreta

“Menos de cien, pero más de 25 es lo que puedo decir. Y las cifras exactas son en realidad un poco nebulosas porque, a partir de principios de los años 2000, cuando se desvió mucho dinero hacia la guerra global contra el terrorismo, los grandes contratistas de defensa empezaron a hacer sus propias recuperaciones, por así decirlo, fuera de los libros, bajo la supervisión de determinadas agencias gubernamentales.”

La cifra no procede, por tanto, de un inventario que Grusch diga haber visto completo. Él mismo explica que parte de esos vehículos habría terminado en manos privadas de grandes contratistas de defensa y que, por esa razón, ni siquiera el Gobierno tendría una contabilidad completa. Después añade que, en conjunto, se habrían recuperado “varias docenas de vehículos” durante los últimos ocho o nueve decenios.

También describe una variedad considerable de formas. Habla de discos, objetos con aspecto de “pez luna” o “tacón de bota”, boomerangs, medias lunas, Tic Tac y objetos con forma de huevo. Pero introduce una cautela interesante sobre su procedencia. No cree que todos tengan necesariamente el mismo origen y reconoce que resulta muy difícil determinar de dónde vienen. Según su descripción, habría distintos tipos de vehículos y también diferentes clases de inteligencias.

La parte más llamativa llega cuando Dr. Phil pregunta directamente si Grusch ha visto imágenes o vídeos de los seres que pilotaban esas naves. La respuesta vuelve a ser afirmativa. Grusch asegura que algunos de los vehículos recuperados estaban vacíos, pero que otros estaban tripulados. Según él, los supuestos ocupantes tendrían un aspecto parecido al descrito durante décadas por algunos testigos.

“Sí. Algunos de los vehículos que hemos evaluado probablemente son drones y algunos de los vehículos que hemos recuperado. Es cierto, en parte de la tradición que existe en el ámbito público. Hemos recuperado vehículos que estaban vacíos y los pilotos no estaban allí. Eso es realmente una afirmación histórica cierta. Pero sí, algunos estaban pilotados.”

Después va más lejos. Al preguntarle si alguno de esos ocupantes habría sido capturado con vida, responde

“Sí. Y conozco a personas que tuvieron interacciones directas, en una situación de detención, lo que suena muy a Star Trek y suena muy loco, pero es cierto.”

Según Grusch, aquellos supuestos ocupantes habrían podido comunicarse con los seres humanos mediante una forma de comunicación que él relaciona con la telepatía. Pero en este punto introduce una diferencia importante respecto a otras afirmaciones de la entrevista. Dice expresamente que no sabe cómo funciona y que él personalmente no ha experimentado nada parecido.

“Sí. Sí. Y es cierto que existe algún tipo de comunicación mediante la conciencia, ya sabes, por supuesto la gente lo llama telepatía. No puedo ni empezar a decirte cómo funciona. Pero existe algún tipo de comunicación así.”

La cuestión de las pruebas vuelve una y otra vez durante la entrevista. Grusch sostiene que personas relacionadas con un supuesto programa de recuperación le hicieron llegar material audiovisual para que pudiera verlo. Habla de vídeos, fotografías y también de imágenes de supuestos restos de ocupantes. Pero admite que él no estuvo físicamente presente durante esas recuperaciones.

“No estaba allí físicamente, por así decirlo, y lo vi en persona.”

Por eso, según explica, llevó ante el inspector general de la comunidad de Inteligencia a personas que afirmaban haber participado directamente en los programas. Dice que esas personas podían proporcionar información sobre las instalaciones, los archivos y los lugares donde supuestamente se conservaban materiales.

Hay otro elemento relevante en la entrevista. Grusch afirma que conoce históricamente algunas de esas instalaciones, aunque deja claro que ya no puede garantizar qué queda allí actualmente. Según explica, hasta hace unos años tenía conocimiento de instalaciones gubernamentales y de contratistas donde se encontraban documentación, materiales y supuestos restos.

“Hasta hace un par de años, conocía instalaciones del Gobierno estadounidense y de contratistas que tenían tanto la documentación como los materiales y los cadáveres, por así decirlo. Pero, una vez más, estoy fuera del negocio. Ya no tengo un topo en esa instalación que pueda decirme el 11 de agosto de 2026 que sigue allí.”

Dr. Phil le plantea entonces una situación bastante concreta. Si el presidente autorizara una visita, ¿podría llevarle hasta una instalación donde todavía hubiera una nave o un supuesto cadáver? Grusch responde que sí.

“Oh, sí. Podríamos hacer una pequeña excursión hacia el oeste, digamos. Sí. Y podríamos ir sin duda a esas instalaciones.”

Cuando el presentador insiste en si encontrarían allí algo físico que pudieran ver y tocar, Grusch vuelve a contestar afirmativamente y añade que algunos objetos son difíciles de trasladar por su tamaño.

Esto es probablemente uno de los puntos más comprobables de toda la conversación. No porque demuestre que existan esas naves, sino porque Grusch sostiene que existen lugares concretos y que algunas instalaciones podrían conservar todavía materiales. También afirma que los materiales pueden haber sido desplazados cuando una ubicación queda expuesta.

La entrevista entra después en el enfrentamiento con AARO. Grusch asegura que ofreció a la oficina del Departamento de Defensa ayudar a interrogar a antiguos y actuales responsables de los programas que él denuncia. Dice que proporcionó nombres y pistas y que incluso se ofreció a participar directamente en los interrogatorios.

“Invitadme de nuevo. Yo los interrogaré y extraeré esta información de esos individuos basándome en mi carrera en la comunidad de Inteligencia haciendo determinadas cosas. Tengo un talento poco habitual para las negociaciones, ya sabes, los interrogatorios y las entrevistas.”

Según Grusch, AARO nunca aceptó la propuesta.

“Han pasado 15 meses y AARO me dejó en visto y nunca volvió a ponerse en contacto conmigo.”

Él interpreta ese silencio como una muestra de los problemas de la oficina, aunque esa interpretación es suya y no queda demostrada por la entrevista. Lo que sí consta en el testimonio es que afirma haber ofrecido su colaboración y que asegura no haber recibido respuesta.

Grusch también sostiene que parte de los materiales pudo acabar en la industria aeroespacial privada. En su opinión, eso permitiría mantener determinados recursos fuera del control directo del Congreso y de las solicitudes de información pública. Menciona además un programa de la DIA de principios de los años 2000 y afirma que existieron intentos de trasladar materiales para su estudio fuera del programa, aunque de nuevo se trata de información que atribuye a sus fuentes y no de documentación presentada durante la entrevista.

En otro momento, sin embargo, Grusch introduce una cautela que suele desaparecer cuando se resumen sus declaraciones. No afirma saber cuál es el origen definitivo de todos estos objetos. Aunque considera que una parte probablemente sea extraterrestre, habla también de otras posibilidades, desde inteligencias “ultraterrestres” hasta hipótesis relacionadas con el propio planeta o incluso con los océanos. Y reconoce que no dispone de toda la información en manos del Gobierno estadounidense.

“Ciertamente no tengo todas las respuestas y no soy omnipotente y no tuve acceso completo a las posesiones y análisis del Gobierno estadounidense.”

La entrevista termina lejos de la imagen triunfal del supuesto denunciante que ha conseguido demostrar sus acusaciones. Grusch reconoce que la experiencia le ha dejado consecuencias personales importantes y que hay días en los que lamenta haberse involucrado en el asunto.

“Hay días que, ya sabes, lamento incluso haberme involucrado en el tema. Antes tenía, como mucho, un interés medio en esto, y he hecho muchos sacrificios. Mi familia ha hecho muchos sacrificios. Amigos y compañeros de trabajo resultaron perjudicados. Así que creo que vivo con esa carga y con muchas cicatrices mentales, emocionales y psicológicas, y espero que haya valido la pena.”

El interés periodístico de esta entrevista no está en dar por demostradas sus afirmaciones. Está precisamente en comprobar hasta dónde ha llegado ahora el relato de Grusch y qué parte continúa dependiendo exclusivamente de su palabra y de la de sus fuentes. En esta ocasión ha dado cifras, ha hablado de instalaciones concretas sin identificarlas públicamente, ha asegurado que existen materiales que podrían seguir almacenados y ha reiterado que ha visto imágenes de naves y supuestos ocupantes.

Pero hay algo que conviene tener claro. Por mucho que Grusch haya contado ahora más detalles, en la entrevista no vemos ninguna de esas naves, ni los supuestos restos de sus ocupantes, ni los documentos que dice conocer. Tampoco podemos comprobar por nuestra cuenta quiénes son exactamente las personas que, según él, le proporcionaron esa información. Todo sigue dependiendo, en buena medida, de lo que Grusch asegura haber visto y de lo que le contaron sus fuentes (cosa aún más dudosa).

Si todo lo que cuenta es cierto, la manera de salir de dudas sería bastante sencilla. Presentar evidencias. Ahí terminaría realmente la discusión.

 

 

Fuente: Entrevista de David Grusch en The Dr. Phil Podcast, publicada el 13 de agosto de 2026 bajo el título David Grusch: The Whistleblower Who Told Congress We're Not Alone.




JOSE ANTONIO CARAV@CA


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