sábado, 21 de febrero de 2026

TRUMP Y LA PUERTA QUE NADIE SABE DÓNDE ESTÁ Y SI EXISTE

 





El reciente anuncio de Donald Trump solicitando la desclasificación total de toda la información sobre los OVNIs, o UAPs, como se les denomina ahora, ha generado un importante revuelo mediático. Muchos entusiastas, periodistas e incluso investigadores interpretan sus palabras como la señal definitiva de que la gran revelación sobre la vida extraterrestre podría estar más cerca que nunca.

Y, en cierto modo, la reacción parece lógica, ya que no todos los días el presidente de los Estados Unidos pide abrir por completo los archivos secretos sobre el tema OVNI. Ante una declaración así, la euforia resulta casi inevitable. La imaginación, cómo no, se dispara de inmediato. Y a la cabeza enseguida nos viene la idea de hangares con naves y cuerpos de alienígenas, cajas llenas de documentos, videos y fotografías confidenciales y funcionarios muy incómodos ante lo que está a punto de salir a la luz.

Pero la realidad en materia ufológica, y viendo los antecedentes, suele ser bastante menos esperanzadora.

LA VERDAD QUE NUNCA TERMINA DE LLEGAR

En los últimos años ha habido audiencias en el Congreso, comparecencias de militares, pilotos relatando encuentros imposibles y hasta informes oficiales admitiendo que existen fenómenos que no pueden explicarse. Y, sin embargo, la confirmación definitiva nunca termina de materializarse. Por más que el “momento de la verdad” parezca inminente, siempre se aplaza. Los informes decisivos, esos que deberían zanjar el debate de una vez por todas, sencillamente no aparecen por ninguna parte.

Y eso, naturalmente, abre una pregunta casi inevitable, si existe una montaña de secretos guardados sobre vida extraterrestre, ¿dónde están exactamente? ¿Quién los custodia? ¿En qué despacho? ¿Bajo qué agencia? ¿Con qué presupuesto? Porque ni siquiera los propios representantes públicos parecen tener claro el nombre de los supuestos guardianes del gran secreto cósmico. Son invisibles e intocables.

EL LABERINTO

Después de casi ocho décadas de investigaciones oficiales, comisiones, proyectos y cambios de nomenclatura, lo que sí parece probado es que no hay una puerta concreta a la que llamar para exigir que la abran. Y si no sabes dónde está la puerta, difícilmente puedes derribarla, por muy presidente que seas.

¿Significa eso que no hay nada? No necesariamente. Significa que, si existe una verdad bajo candados, ha permanecido sorprendentemente fuera del alcance incluso de quienes han intentado encontrarla desde dentro. No parece existir un radar político, mediático o de inteligencia capaz de rastrearla.

El llamamiento de Trump, por tanto, suena más brindis al sol, buscando el guiño con sus simpatizantes, que la antesala de una revelación histórica sobre vida inteligente fuera del planeta. Ese gesto funciona bien de cara a la prensa, entre sus votantes, pero en el terreno práctico tropieza con dos muros infranqueables, durante décadas la extremada clasificación de la información impide que esta se haga pública de un día para otro aunque la pida el mismismo inquilino del despacho oval. Además, como hemos visto, hay otro aspecto fundamental, tan o más importante que el anterior para mandar nuestras esperanzas al fondo de un pozo, cada intento de encontrar el supuesto archivo OVNI ha terminado en un laberinto burocrático donde nadie sabe muy bien quién tiene la llave… o si la llave existe.

LA TAPADERA

También existe otra posibilidad, bastante más terrenal y quizá más acorde con la lógica política y la trayectoria de Donald Trump que explique esta inusual petición. Que el líder republicano esté utilizado esta exigencia de desclasificación como una maniobra de distracción. Un movimiento perfectamente calculado para desplazar el foco mediático lejos de los escándalos que lo rodean y que, en determinados momentos, han llegado a incomodarlo incluso dentro de su propio partido.

No sería la primera vez que Trump demuestra una notable habilidad para marcar la agenda pública con un solo anuncio sorpresivo que ni su propio equipo controla. De hecho el magnate ha construido buena parte de su carrera política sobre esa capacidad de introducir un tema de alto voltaje emocional que monopolice titulares, tertulias y redes sociales durante días. Trump sabe que cuando las noticias giran en torno a los OVNIs y los secretos de Estado, el resto de los asuntos pasan inevitablemente a un segundo plano. Y dado su historial, si la cosa queda en nada, Trump maneja suficientes registros como para salir airoso ante sus fieles votantes.

EL GOLPE DE GRACIA AL DISCLOSURE 2017

Y por último, tampoco conviene perder de vista las repercusiones altamente negativas que puede tener el fiasco de la petición de Trump. Si, como todo apunta, la demanda clara y rotunda del presidente de los Estados Unidos solicitando una desclasificación total, termina cayendo, una vez más, en saco roto, será difícil creer o de sostener ante la opinión pública que la situación creada desde 2017 puede llegar a buen puerto: ¿Cómo sostener que un informante, o un puñado de ellos, o incluso un grupo de legisladores, puede conseguir lo que ni siquiera el propio presidente ha logrado? El proceso iniciado desde la publicación del New York Times puede quedar herido de muerto tras este último movimiento de Trump…

Por el momento lo único que podemos hacer es mantener la calma y la prudencia, a la espera de que alguien encuentre la puerta donde hay que llamar ¿Será Trump?




JOSE ANTONIO CARAV@CA

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