martes, 20 de enero de 2026

RUEDA DE PRENSA SOBRE EL CASO VARGINHA: ¿DÓNDE ESTAN LAS EVIDENCIAS?

 




La rueda de prensa organizada en Washington por el investigador y cineasta James Fox se celebra con la presencia de testigos brasileños, investigadores y representantes políticos. El acto es presentado por la periodista Karen, quien introduce el motivo central del encuentro, que no es otro que dar voz pública, por primera vez en Estados Unidos, a testigos directos de los hechos ocurridos en Brasil en enero de 1996. Durante la apertura se subraya la importancia histórica del momento: “Estas declaraciones son emocionales y poderosas… La historia tiene ahora 30 años”

También se destaca el estado emocional de los participantes, en particular del médico brasileño: “El neurocirujano, mientras practicaba su declaración anoche, rompió a llorar”
Desde el inicio se deja claro el objetivo principal del acto: “Lo que realmente quieren es protección para denunciantes… Quieren que más personas puedan presentarse y hablar”.

También se lanza un mensaje directo: “Esto es una señal gigante para Estados Unidos… Ustedes estuvieron involucrados”.

Y es que uno de los motivos de esta rueda de prensa es preguntar públicamente por el paradero de los restos y cuerpos no humanos supuestamente recuperados en Varginha y que se creen acabaron en Estados Unidos: “¿Dónde están estos posibles cuerpos extraterrestres?... ¿Dónde está esta posible nave extraterrestre?”… “¿Quiénes fueron las personas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que presuntamente fueron a Brasil y se llevaron estas cosas?”
Los organizadores remarcan en todo el momento el carácter inédito del evento: “Esta es la primera vez en la historia que se presenta testimonio sobre biológicos no humanos en Washington DC”. Se enumeran los testigos que intervendrán “Tenemos a Carlos, que estuvo en el lugar del accidente… Tenemos al doctor que entró en la habitación y vio el cuerpo del ser… Y tenemos al hombre que realizó la autopsia del policía brasileño que murió”

James Fox toma la palabra dando una magnitud histórica al evento que están celebrando: “Si digo que tuve que caminar sobre el agua y mover montañas, sería quedarme corto… Tenemos un miembro en activo del Senado, el senador Gerald de Brasil”. Fox sitúa cronológicamente los hechos que motivan su investigación y denuncia: “En enero de 1996, en Varginha, Brasil, numerosos testigos informaron de un objeto con forma de cigarro en dificultades… Finalmente se estrelló en un campo… El 20 de enero, tres chicas de 14, 16 y 21 años se encontraron a pocos pasos de una criatura de otro mundo… Estaba agazapada a plena luz del día contra un muro”. James Fox continúa su intervención describiendo lo ocurrido tras el encuentro de las jóvenes con la criatura: “Con el tiempo se reveló que el Departamento de Bomberos de Brasil y la policía militar capturaron a dos seres no humanos ese mismo día”. Añadiendo que, según funcionarios del gobierno brasileño, el material y los seres fueron trasladados fuera del país: “Según múltiples funcionarios del gobierno brasileño, los restos del accidente y los seres no humanos, probablemente uno aún con vida, fueron sacados de Brasil en avión por la Fuerza Aérea de Estados Unidos”. Fox subraya que todo este material entró dentro de un programa clasificado: “Y presumiblemente permanecen en posesión de un programa clasificado secreto del gobierno de Estados Unidos”.

Durante la presentación se anima a otras personas a declarar: “Cada vez más testigos están saliendo a la luz porque el valor es contagioso... Esta investigación está lejos de haber terminado… Estamos alentando una coalición entre funcionarios de Estados Unidos y Brasil para obtener registros adicionales”
Y es que Fox saca a colación una de las supuestas evidencias de las que mas se ha hablado en los últimos tiempos relacionadas con el caso de Varginha: una supuesta cinta de video y fotografías. De hecho muchos de los que asisten al evento piensan que Fox posee dicha filmación.

Tras esta presentación, James Fox presenta a uno de los primeros testigos civiles; “Voy a mencionar a Carlos Doza, que está aquí… Fue un testigo inicial del accidente… Tardamos años en localizarlo… Dio una breve declaración en 1996 y luego desapareció durante casi 26 años… Es un ex empresario, profesor de geografía durante muchos años y piloto experimentado de ultraligero”. Carlos toma la palabra visiblemente nervioso: “Buenos días, damas y caballeros. Es un placer hablar con ustedes hoy… Perdónenme, estoy un poco nervioso… Esta escena se reproduce en mi cabeza todo el tiempo… Fui testigo del accidente de una nave no terrestre el 13 de enero de 1996”. Carlos continúa su testimonio describiendo lo que observó tras detenerse cerca de Varginha. “Vi algo en el cielo… Parecía haber daños en la parte trasera de la nave… Algún tipo de daño que le había sido causado”
Y es que durante la rueda de prensa se plantea que el origen de ese daño no está claro: “No sabemos si fue un accidente o si fue alcanzada por algún tipo de armamento… Sabemos que en ese momento había bases estadounidenses en Brasil… También es posible que fuera algún tipo de misil disparado por los brasileños”.

En ese momento se mencionan otros supuestos accidente ovnis parecidos: “Sabemos que ha habido intentos de derribos más recientes… En campos de entrenamiento militar en Estados Unidos… Usando armas de microondas de pulso alto”.

Tas el testimonio civil, la rueda de prensa avanza hacia uno de los sucesos más dramáticos de las repercusiones de este incidente: “Uno de los aspectos más difíciles y aún no resueltos del caso… La repentina y trágica muerte de un policía militar sano de 23 años… Marco Cherese… Capturó a uno de los seres vivos con sus propias manos”. Pero sin duda el público esperaba el relato del médico que estuvo en el hospital curando al extraño ser: “El doctor Armando, especialista forense… Es un médico altamente respetado… Con más de tres décadas de experiencia… Trabajó con la policía civil del estado”.

El doctor Armando toma la palabra ante el público: “Buenos días. Declaro que estoy diciendo la verdad y que no tengo ningún conflicto de interés, personal o de otro tipo. Fui asignado para realizar la autopsia del cuerpo del soldado de 23 años. Aclara que la muerte despertó sospechas inmediatas: “Su muerte inesperada llevó al comandante de la policía militar del estado a solicitar una investigación… Bajo sospecha de error profesional”. El médico forense subraya que el fallecimiento no encajaba con el perfil del paciente: “Se consideró inusual que un soldado joven y sano muriera… Como resultado de lo que parecía ser un simple absceso en la región de la axila… Envié fragmentos de órganos y muestras de sangre a mi colega, el renombrado patólogo doctor Jean Bachis Janini… Para evaluación de laboratorio y mayor aclaración”.

Durante la autopsia se observó una intervención previa: “Se observó una cicatriz reciente en la región de la axila izquierda… Como resultado del drenaje quirúrgico de una lesión infecciosa… El paciente murió pocos días después… A pesar de haber sido evaluado y tratado por otros médicos… Con altas dosis de medicamentos antiinflamatorios y antibióticos… La infección fue causada por una bacteria altamente virulenta y multirresistente… Progresó rápidamente, extendiéndose por todo el cuerpo… Resultando en shock séptico… Que finalmente condujo a la muerte del joven soldado”. Se informa al público de que el doctor Janini no pudo asistir; “Desafortunadamente, el patólogo doctor Janini no pudo asistir a nuestro evento debido a su avanzada edad”. Sin embargo, dejó constancia escrita: “Preparó una declaración escrita que fue cuidadosamente traducida para presentarla hoy:  “Damas y caballeros más honorables, autoridades distinguidas, científicos y representantes de las instituciones aquí reunidas. Mi nombre es Jean Janini. Soy profesor y doctor con especialización en patología anatómica… Trabajé profesionalmente durante 60 años” “Durante los cuales realicé más de 50.000 autopsias” “Realicé más de un millón de análisis microscópicos” “Y fui tutor de más de 200 estudiantes de posgrado… “Desarrollé actividades académicas en tres instituciones de educación superior” “Universidad Federal Fluminense, Universidad Federal de Río de Janeiro y la Universidad de Brasilia… El acceso que se me concedió se limitó exclusivamente a fragmentos de tejido Recogidos durante la autopsia del cuerpo del soldado Marco. “Posteriormente recibí informes circunstanciales presentados por ufólogos que solicitaron una revisión del material previamente mencionado. Preparé mis conclusiones centrándome exclusivamente en la identificación y el análisis de la bacteria… Esta bacteria resultó ser un agente microbiano de agresividad y letalidad extremadamente altas. Dadas sus características, entiendo que va más allá de los límites de una infección convencional. “Posiblemente se presenta como un mecanismo altamente especializado de agresión y defensa. Lo que plantea la hipótesis de su origen alienígena. Actualmente estamos a la espera de los procedimientos legales necesarios para la exhumación del cuerpo. “Con la expectativa de que estudios avanzados en biología molecular puedan proporcionar nuevas evidencias” “Sobre sus mecanismos de agresividad. Si se confirma, tal hallazgo representaría una prueba inequívoca de la existencia de vida extraterrestre. Implicando una profunda reformulación global de nuestra comprensión filosófica de la existencia. La declaración se cierra con fecha y firma: “8 de enero de 2026. Varginha. Doctor J. Janini”.

Tras la lectura de la declaración del doctor Jean Janini, se producen comentarios inmediatos en la sala que subrayan el alcance de lo expuesto: “Prueba inequívoca de la existencia de vida extraterrestre. No puede ser más claro que eso.

A continuación se vuelve a mencionar al doctor Armando y se señala la presencia de una autoridad política brasileña: “Tenemos el honor distintivo de contar con la presencia del senador Jal, que está aquí”. El senador toma la palabra y comienza disculpándose por su nivel de inglés: “Buenos días. Mi inglés no es muy bueno…“Alini me ayudará… No vine representando al Senado brasileño… Desde que era pequeño, he sentido curiosidad por este tema… Por eso me aseguré de venir por cuenta propia trayendo amigos para compartir con ustedes este momento histórico. Soy de Ceará, Brasil, en el norte del país”. Durante su intervención, el senador menciona otros episodios. “En Brasil hay otro caso intrigante” “Conocido como Operación Prato… Que la Fuerza Aérea Brasileña identificó en varios estados de Brasil”. Pero subraya la relevancia del caso tratado en la presente rueda de prensa en territorio estadounidense: “Pero el caso más simbólico y con mayor repercusión en el mundo es el caso Varginha”

Tras la intervención política, la rueda de prensa se prepara para uno de sus momentos centrales. Se anuncia al último testigo brasileño;  “Que presuntamente tuvo contacto cara a cara con la criatura… Y algún nivel de comunicación durante tres o cuatro minutos”. El doctor Italo Venturelli confesó haber guardado el secreto durante casi tres décadas, compartiéndolo solo con unos pocos colegas antes de revelarlo a James Fox en 2023. Tras sufrir un infarto casi mortal en 2024, decidió romper su silencio: “«Guardé un secreto muy grande durante 29 años, compartiéndolo solo con unos pocos colegas médicos, aunque muchos otros sabían lo que yo sabía». En 2023 reveló a James Fox que había visto un vídeo de una criatura no humana en el hospital el 20 de enero de 1996 y, tras sufrir un infarto casi mortal en 2024, decidió hablar: «Sentí que debía compartir más detalles de mi experiencia, a pesar del temor que tenía por las consecuencias para mi carrera».

Aquella tarde de 1996, un colega neurocirujano lo llamó con urgencia a una sala improvisada de cuidados intensivos con una cámara de vídeo. Al entrar, vio en la pantalla algo que parecía un niño con una enfermedad extrema: «Me mostró un vídeo en blanco y negro que parecía un niño acostado en una cama con un caso extremo de hidrocefalia. Le pregunté: “¿Qué es esto?”. Señaló más allá de la partición improvisada donde había un ser acostado. Me acerqué».

Lo examinó primero con mentalidad médica: «Respiraba bien, sin dolor aparente, consciente, sin sangrado. Parecía estar bien, con una expresión tranquila y serena. Parecía un niño de siete años con una sábana cubriéndolo hasta la cintura. Sus ojos eran lilas y con forma de lágrima. El cráneo también tenía forma de lágrima. La piel era blanca, los brazos muy delgados, y la mano tenía tres dedos y un pulgar oponible. No tenía pezones y tenía una boca muy pequeña».

Relató entonces que: «Me miró, luego miró el cielo azul por la ventana como si anhelara estar allí, y después volvió a mirarme. Sentí que era plenamente consciente de lo que ocurría a su alrededor y de nuestra intención de ayudar. Estaba agradecido por el cuidado y quería irse. Su serenidad y su presencia poderosa me llevaron a creer que tenía un nivel de inteligencia y percepción muy superior al de los seres humanos. Parecía un ángel, con comprensión y compasión en su mirada, consciente de que estábamos haciendo lo mejor que podíamos por él». Y concluye diciendo que: “Estoy aquí sin nada que ganar y con todo que perder. No estoy vendiendo nada ni pidiendo dinero. Sigo trabajando como neurocirujano y estoy aquí porque todos merecen saber que hay mucho más allá de la existencia humana, y yo soy testigo ocular de la prueba”.

Tras el testimonio, se dio paso a las preguntas del público. La primera fue directa: si había tenido algún otro contacto con inteligencias no humanas desde aquel episodio de 1996. El doctor explicó cómo aquel encuentro seguía presente en su mente: «Desde que entré en aquella sala de cuidados intensivos fue algo inesperado para mí, porque yo esperaba ver a un paciente. Aunque no esté de guardia, siempre vuelvo al hospital para ver cómo evolucionan mis pacientes y cómo están mejorando. En este caso, mentalmente vuelvo a esa habitación todos los días».

Incluso contó que había soñado con el ser: «Anoche, de hecho, soñé con los niveles de potasio de ese ser en la habitación. Es solo un pensamiento. No tengo comunicación telepática. No, no he tenido más contactos».

Luego llegó una pregunta más técnica sobre los procedimientos médicos realizados: «Además de observar al paciente no humano, ¿qué tipo de procedimientos médicos o interacción tuvo? ¿Rayos X, algo más?». James Fox intervino para aclarar que lo del rayos X procedía de otro testigo: «Eso fue de otro testimonio, de un técnico de rayos X que quiso permanecer anónimo».

El acto siguió con intervenciones de los organizadores, que subrayaron el valor humano de los testimonios: «La simple humanidad de estas personas brilla. Están diciendo la verdad. Es muy poderoso. Qué valor están mostrando este doctor y los otros testigos. Solo espero que obtengan la respuesta que merecen».

Se explicó cómo el equipo de James Fox había llegado hasta el doctor Italo: «Fuimos nosotros a buscar a Italo. Él no vino a nosotros». Y se dejó claro que la pieza clave seguía siendo la evidencia fotográfica: «Obviamente, eso es el santo grial. Si me sentara aquí a contarles todos los esfuerzos para conseguir la evidencia fotográfica, estaríamos aquí hasta mañana».

Tras las respuestas del doctor Italo, los organizadores explicaron la importancia de este testimonio dentro de una historia mucho más amplia:

«El incidente de Varginha de 1996 en Brasil, investigado y documentado por James Fox, encaja dentro de casos ya conocidos en los registros científicos y médicos, muchos de los cuales han permanecido clasificados. Relajar los requisitos de clasificación permitiría informar e incorporar a la comunidad científica a un nivel más alto. Una acción del poder ejecutivo para permitir un intercambio más abierto cambiaría el mundo.»

Se afirmó que este caso aporta un conocimiento excepcional centrado en dos puntos: «Primero, en la capacidad de reconstruir lo que le ocurrió a la nave y a sus ocupantes de principio a fin. Y segundo, en la descripción profesional de las características anatómicas y de comportamiento de la criatura viva recuperada por las autoridades poco después del accidente. Por este logro, el largo y peligroso proyecto de James ha abierto un campo completamente nuevo de investigación».

James Fox, presentado como el impulsor del evento tras más de dos décadas persiguiendo los hechos, agradeció la presencia del público: «Si digo que tuve que caminar sobre el agua y mover montañas, sería quedarse corto. Gracias a todos por estar aquí y por todos sus esfuerzos».

Fox recordó a la audiencia que considera que este es el caso más convincente de la historia moderna: «Numerosos testigos informaron de un objeto con forma de cigarro en apuros que finalmente se estrelló en un campo. Días después, tres chicas se encontraron a pocos pasos de una criatura de otro mundo, agazapada a plena luz del día contra un muro. Con el tiempo se reveló que el Cuerpo de Bomberos y la Policía Militar capturaron dos seres no humanos ese mismo día».

Finalmente, señaló la implicación internacional y el estado de la investigación: «Los restos del accidente y los seres no humanos fueron sacados de Brasil en pocos días por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Cada vez más testigos se presentan porque el valor es contagioso y hay fuerza en los números. Esta investigación está lejos de haber terminado».

Después de la intervención de James Fox, los organizadores explicaron que este caso se insertaba en un contexto más amplio de presión al gobierno de Estados Unidos para que reconociera lo que sabe. Se explicó que el congreso ya había dado pasos sin precedentes: «Desde entonces, el Congreso ha celebrado cuatro audiencias abiertas sobre los UAP, un paso sin precedentes.» Y se insistió en que:  «La evidencia de que no estamos solos no debería estar clasificada».

Después participó Jacques Vallée: “Hablo a petición del señor James Fox porque hace unos años inicié el sistema de múltiples bases de datos utilizado por un programa patrocinado por la DIA en Bigelow Aerospace. «El sistema de datos contenía información sobre unos 260.000 informes filtrados de objetos anómalos en vuelo y cientos de informes de criaturas, vivas o muertas, asociadas con vehículos estrellados o aterrizados de procedencia desconocida. «Incluyendo algunos similares a los de Varginha, proporcionando contexto multinacional e histórico. Mi investigación actual nos está llevando a niveles más profundos con nuevos análisis físicos y de campo en casos históricos como el de 1945 en San Antonio, Nuevo México; el de 1964 en Socorro, Nuevo México; y el de 1965 en Valensole, Francia. En esos y en otros se recogieron nuevos datos físicos y ambientales. Las observaciones involucran un total de siete criaturas, generalmente similares en tamaño y forma corporal a las descritas por los testigos en Varginha. En particular, todas las criaturas mencionadas respiraban aire normalmente. «Debe quedar claro, sin embargo, que no represento a ninguna de estas organizaciones gubernamentales en este u otro contexto. «El incidente de Varginha de 1996 en Brasil, investigado y documentado por James Fox, encaja dentro de casos ya conocidos en los registros científicos y médicos. Y concluyó que abrir los archivos sería “transformador para el mundo”.

Tras las intervenciones principales, los organizadores anunciaron que se abría el turno de preguntas y respuestas. Entonces la transmisión se corta y ya no se ofrece más contenido del acto.

 

 

 JOSE ANTONIO CARAV@CA


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viernes, 16 de enero de 2026

JAMES FOX Y SU POLÉMICA INVESTIGACIÓN DEL CASO VARGINHA


 




El investigador James Fox ha pasado 14 largos años investigando el denominado como “Roswell brasileño". Su documental de 2022, Moment of Contact, mostró testimonios de testigos independientes que aseguraron haber visto una nave estrellada en Varghina, un despliegue militar masivo y la captura de al menos un ser no humano herido.

James Fox fue entrevistado recientemente por George Knapp y Jeremy Corbell en el programa de YouTube Weaponized (emitida el 14/02/2026), en una conversación centrada en su investigación sobre el caso Varginha. Lo primero que dejó claro el ufólogo  es que: "Si tuviera que poner mi vida, como, garantía, sucedió o no sucedió. Yo... no, no hay zona gris. Apostaría mi vida a que sucedió".

El testimonio de las jóvenes que avistaron a la criatura es, para Fox, uno de los pilares de credibilidad del caso debido a su consistencia a través de las décadas. El investigador relata que las tres chicas «vieron a este ser agachado junto a una pared» mientras caminaban a casa, describiéndolo con «piel marrón, aceitosa, tres protuberancias en la cabeza y unos ojos rojos enormes».  Al observar sus rasgos físicos no convencionales, el pánico las dominó: «Ellas se asustaron y salieron corriendo. Pensaron que habían visto al diablo». Esta interpretación «sobrenatural» inicial se debió a la descripción física que dieron de la criatura, que, además, «parecía estar sufriendo». Fox recalca que esta reacción emocional ha perdurado décadas después, señalando que «cuando hablas con ellas hoy, 28 años después, todavía se emocionan», lo que refuerza la autenticidad de una experiencia que, en su momento, solo pudieron explicar mediante lo que para ellas era una figura de carácter maligno o ajeno a este mundo. También advirtió que las testigos «han sido ridiculizadas en su propia ciudad» y de que «no han ganado dinero con esto».

Para el cineasta, la angustia de las testigos no deja lugar a dudas sobre la veracidad de lo ocurrido: «¿Por qué mentirían sobre algo así durante tanto tiempo si no fuera cierto?». Fox recalca que varios testigos coincidieron en que no se trataba de algo terrestre.

Uno de los episodios más dramáticos de este eventos, lo protagonizó un soldado de 23 años, Marco Eli Chereze, que habría muerto después de entrar en contacto con la criatura: “Era un chico joven, fuerte, saludable. Y de repente, desarrolla una infección masiva que ningún antibiótico puede detener y muere en cuestión de días… Ni siquiera permitieron que la familia viera el cuerpo al principio. Fue enterrado en un ataúd sellado. ¿Por qué harías eso por una muerte por causas naturales?". El ufólogo logró entrevistar al Dr. Janini (Laboratorios IPD) que le confirmo la extraña muerte del soldado: "Nunca he visto nada parecido a cómo se comportó esta bacteria con él. Nunca antes, nunca después".

Fox ha logrado obtener declaraciones de los profesionales que trataron tanto al soldado como al ser. El Dr. Italo (Neurocirujano) dijo que se comunicó con la entidad: "Dijo que no era telepatía como la vemos en las películas, sino una transmisión directa de emociones y conceptos. El ser estaba aterrorizado. No sentía hostilidad hacia nosotros; sentía lástima por nosotros". Añadiendo que: "Dijo que el olor era tan penetrante que se quedó en su ropa y en su piel durante semanas, sin importar cuánto se lavara".

De acuerdo con la investigación de James Fox, tras la captura de los seres, estos fueron trasladados a la «Universidad de Campinas (UNICAMP)», lugar donde según los testimonios «se realizaron las autopsias». Fox destaca la implicación de fuerzas extranjeras al afirmar que «hemos encontrado a personas que estuvieron allí, que vieron el movimiento de personal estadounidense”.  “¿Qué hacía la Fuerza Aérea de los EE. UU. en Varginha, Brasil, en enero de 1996? No estaban allí de vacaciones. Estaban allí para recoger la mercancía». Según Fox, este operativo no fue casual, ya que existen «testimonios de radares que detectaron la entrada de la nave... siendo rastreada por el NORAD y luego entregada a las autoridades brasileñas», vinculando así el transporte de los restos con una colaboración coordinada entre ambos países.

Uno de los puntos clave según Fox de esta investigación sería encontrar la grabación que se hizo de la recuperación de la extraña criatura: "Obviamente, el santo grial son las imágenes. Eso es lo que buscamos. Eso es lo que hemos estado persiguiendo. Si les contara todos los esfuerzos que se han realizado para poner nuestras manos en eso porque hay múltiples fuentes de múltiples personas extremadamente creíbles que nos han llevado a esas fuentes".

Y es que esa cinta: "Describe a la criatura en una camilla, su piel, el movimiento de sus ojos, el sonido que hacía... un sonido como de abejas zumbando o un llanto muy agudo". Añadiendo que: "Nuestra búsqueda de una grabación en video de la criatura también atrajo la atención de saboteadores desconocidos... Hemos tenido intentos de sabotaje. Personas que nos prometen el video y luego desaparecen... o que intervienen 'terceros' y la comunicación se corte".

Fox tambien explicó por qué ha decidido llevar el caso a Washington D.C. y cuál es su objetivo final con las autoridades estadounidenses: "Queremos que el ejército de los EE. UU. y la comunidad de inteligencia le digan al Congreso qué fue de la criatura, y cualquier otra evidencia relacionada con seres no humanos que pueda haber sido recuperada de choques de OVNIs documentados en los EE. UU. y en otros lugares… La razón por la que hacemos esto en el National Press Club es para darle la gravedad que merece. No es solo una 'charla de OVNIs'. Esto es una cuestión de responsabilidad gubernamental internacional… Traeremos a testigos que nunca han salido de Brasil, personas que estuvieron allí en el centro de todo. Llevarlos a los EE. UU. resultó difícil".

Finalmente, Fox resume la magnitud de lo que ha descubierto y su postura ante el posible descrédito: "Un encubrimiento de amplio alcance que sigue activo casi 30 años después de los eventos originales... El misterio que rodea lo que fue del miembro de la tripulación herido tiene el potencial de destapar un encubrimiento de 80 años que aún está en curso… No pueden seguir ignorando Varginha. Es el caso más documentado de una recuperación de accidente [OVNI] y seres vivos en la historia moderna".

 



JOSE ANTONIO CARAV@CA

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viernes, 9 de enero de 2026

DAVID GRUSCH AFIRMA QUE EE. UU. RECUPERÓ NAVES Y RESTOS “BIOLÓGICOS NO HUMANOS” ¿VERDAD O PSYOPS?





En una reciente entrevista en The Megyn Kelly Show (07/01/26)con David Grusch, exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y denunciante de programas secretos sobre fenómenos aéreos no identificados, denominados UAPs. Al inicio del programa, Grusch sostiene que los UAP “son reales” y que el Gobierno estadounidense “ha sido consciente de ellos durante décadas”, llevando a cabo presuntamente “una campaña de desinformación para hacerte sentir como un idiota si crees los informes”. Grusch fue codirector de análisis de objetos transmedios en investigaciones sobre UAP y trabajó informando directamente a la fuerza especial del Pentágono. En 2023, presentó una denuncia como whistleblower (denunciante) afirmando que Estados Unidos operaba “un programa de recuperación de naves accidentadas y de ingeniería inversa desde hace décadas”, y que el Congreso ha sido mantenido al margen. Posteriormente, declaró bajo juramento ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes. En esa audiencia, ante la pregunta de si EE. UU. tenía cuerpos de los pilotos de esas naves, Grusch respondió que sí. Cuando se le preguntó si eran humanos o no humanos, afirmó literalmente: “No humanos” (“Non-human”). Añadiendo que esa era “la evaluación de personas con conocimiento directo del programa”.

Grusch afirmó en la entrevista que no está solo en esta lucha. Aunque el Pentágono ha negado públicamente durante años que exista “evidencia verificada de inteligencia no humana” o programas secretos de este tipo, el documental The Age of Disclosure vuelve a poner el asunto en primer plano. El reportaje incluye entrevistas con 34 funcionarios actuales y antiguos del Gobierno estadounidense, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio y la congresista Anna Paulina Luna, quienes aseguran que EE. UU. ha ocultado pruebas sobre UAP y “inteligencia no humana”. En el tráiler del documental se escuchan afirmaciones como: “La humanidad no es la única inteligencia en el universo” “La inteligencia no humana existe” “Los UAP son reales, están aquí y no son humanos” “He visto con mis propios ojos naves no humanas y seres no humanos”.

El documental sostiene que incluso presidentes de EE. UU. han operado bajo un sistema de “necesidad de saber” y que partes del Gobierno han permanecido completamente ocultas. “No es aceptable tener partes secretas del Gobierno que nadie ve”, afirma una de las voces del documental.

Durante la conversación, Grusch relata que él mismo fue escéptico. Estudió Física, recibió una beca completa de la Fuerza Aérea y ocupó cargos de “máxima confianza”, llegando a manejar el informe diario de inteligencia presidencial y a tener accesos similares a los del presidente y su gabinete. Explica que pensaba que, si algo así existía, “alguien habría dicho algo” y que él habría sido informado, ya que estaba al tanto de “más del 90 % de todos los programas negros” del Departamento de Defensa. Sin embargo, su postura cambió cuando fue asignado a la Fuerza de Tarea UAP. Relata que entrevistó a más de 40 personas, “hasta nivel de gabinete”, revisó archivos antiguos y encontró documentación audiovisual. Con esa combinación de testimonios orales, pruebas audiovisuales y documentos, afirma haber llegado a una conclusión clara: “Me convencí con un alto nivel de confianza de que Estados Unidos ha participado en operaciones de recuperación de accidentes e ingeniería inversa de naves no humanas, y también en la recuperación de biológicos”.

La entrevista también abordó la existencia de un “programa legado” aún más secreto, descrito por Luis Elizondo en el documental. Según se afirma, este programa habría sido tan sensible que se ocultó incluso al secretario de Defensa, al Congreso y al presidente. Elizondo aseguraba que: “Este programa ha estado capturando, recuperando e intentando hacer ingeniería inversa de UAP desde al menos 1947... En numerosas ocasiones, estas recuperaciones incluyeron los cuerpos de no humanos”.

Grusch explicó que el secreto dependía del contexto político y del nivel de confianza que ciertos sectores del aparato estatal tenían en cada administración. Denuncia “operaciones de información internas”, luchas de poder bipartidistas y un sistema “incontrolable”, que describe como “un helado que se lame a sí mismo: nadie es responsable del resultado”.

Mencionó también que, según su conocimiento, la última figura con liderazgo centralizado sobre estas actividades habría sido el entonces vicepresidente Dick Cheney, hasta 2009. Otro punto clave es el papel de contratistas privados. Según se describe, parte de la investigación habría sido externalizada para evitar controles y solicitudes de acceso a la información. Grusch confirma que, tras la “guerra global contra el terrorismo”, fondos fueron redirigidos y algunas empresas continuaron investigaciones por su cuenta, con “responsabilidad muy limitada” ante el Gobierno.

También relata su experiencia al enviar interrogatorios legales a varias agencias, incluida la CIA. Según afirma, la CIA “rehusó responder” y remitió las preguntas a la oficina AARO del Pentágono, algo que considera “muy llamativo”.

Tanto el documental y como la entrevista insiste que hay numerosos testimonios de pilotos y altos cargos que alertan de un posible riesgo para la seguridad nacional. Se menciona la presencia de objetos no identificados sobre instalaciones nucleares y en espacio aéreo restringido. Un ex piloto naval describe un objeto “completamente estacionario dentro de vientos de 120 nudos, prácticamente dentro de un huracán”.

Grusch añade que conoce pilotos de la Fuerza Aérea que han visto “naves triangulares luminosas” flotando a gran altitud, comportándose de maneras que “ninguna tecnología humana conocida puede reproducir”.


PSYOPS: EL ARTE DE HACER CREER LO IMPOSIBLE

Las PsyOps, u operaciones psicológicas, son estrategias diseñadas para influir en la percepción, emociones y comportamientos de individuos o sociedades. Tradicionalmente utilizadas en contextos militares y de inteligencia, su objetivo no es atacar físicamente ni actuar directamente, sino fiscalizar la narrativa y la interpretación de la información de forma muy soterrada. Y estos mecanismos de control perfectamente engrasados lo logran mediante la manipulación de rumores, la difusión de información parcial o mentiras, y sobre todo creando una gran confusión, su especialidad.  En el contexto del fenómeno OVNI, las PsyOps pueden emplearse de diversas formas, pero la más habitual es saturar a investigadores y testigos con datos contradictorios, haciendo que la verdad se mezcle con lo falso sin que nadie sea capaz de separar el grano de la paja.

Si nos fijamos, desde hace muchas décadas, el fenómeno OVNI en los Estados Unidos ha estado rodeado de secretismo, rumores y versiones contrapuestas, muchas de ellas aderezadas con historias realmente asombrosas, de pactos con extraterrestres, tecnología extraterrestre o cuerpos de alienígenas en el Área 51. Esta combinación de silencios oficiales, filtraciones infladas y relatos increíbles ha convertido el asunto OVNI en un terreno especialmente resbaladizo, donde a cada paso uno está a punto de precipitarse por al abismo de la locura.

¿Y cómo se consigue esto? Diversos estudiosos están convencido a pies juntillas que los servicios de inteligencia estadounidenses han recurrido, en determinadas ocasiones, a una estrategia muy eficaz, la desinformación dirigida y concentrada sobre individuos específicos. El objetivo es saturar o abrumar a determinadas personas con tal cantidad de datos que acaban perdiendo la capacidad de separar la realidad de lo absurdo. El efecto resulta especialmente devastador cuando se aplica sobre individuos bienintencionados y curiosos que están convencidos de estar accediendo a fuentes privilegiadas ya que se lo creen absolutamente todo. El mecanismo que utilizan es, en apariencia, sencillo. Cuando un investigador o estudioso se consigue o se aproxima a información sensible, o simplemente cuando se le considera un potencial transmisor involuntario para sus fines, comienza a recibir una avalancha de datos en forma de documentos, fotografías, testimonios, fechas, nombres y supuestas revelaciones de enorme trascendencia. Nada se presenta de manera burda o improvisada. Al contrario. Todo suele venir cuidadosamente elaborado, con mucha teatralización, acompañado de informes, memorandos, sellos oficiales y, sobre todo, avalado por personas con una elevada credibilidad y respetabilidad. Ni parecen embaucadores ni charlatanes. De hecho los suministradores de desinformación suelen ser militares, funcionarios, científicos, miembros de agencias gubernamentales o figuras con trayectorias profesionales impecables.

En medio de este panorama, quien recibe la información no encuentra motivos para desconfiar. No se plantea que estas personas, que incluso parecen provenir de ámbitos distintos y desconocerse entre sí, puedan estar actuando de manera coordinada para manipularlo. Y ahí reside precisamente el éxito de la operación. El engañado no se percata absolutamente de nada. Además, si se le presentan imágenes u otro tipo de “evidencias”, suelen ser lo suficientemente impactantes y convincentes como para que no surja la menor duda. El momento  realmente crítico llega cuando esa persona, confiada ciegamente en la información que ha recibido, decide hacerla pública. En los medios de comunicación sus discursos y experiencias pueden sonar desordenados, exagerados e incluso delirantes. Sin embargo, para la víctima de esta campaña, todo sigue pareciendo coherente, está tan convencido de la veracidad de lo que ha recibido que ni siquiera se da cuenta de lo que realmente está diciendo y lo disparatado que puede sonar. No existen pruebas verificables, no hay documentos que puedan respaldar esas afirmaciones, ni testigos dispuestos a confirmar los hechos. Solo queda la palabra del informante… y su absoluta y religiosa convicción. De este modo, personas que antes eran consideradas como serias y rigurosas comienzan a realizar comentarios que chocan frontalmente con su trayectoria anterior.

Uno de los aspectos más perversos de esta técnica es que quien la sufre no se siente engañado o manipulado. Al contrario, está sugestionado de haber visto, escuchado y accedido a la verdad que tanto tiempo buscó. Defenderá la autenticidad de sus fuentes a capa y espada. Y por supuesto negara ante los medios que es un agente de desinformación. Y, en sentido estricto, no lo es. No existe mala fe ni una voluntad consciente de su parte por engañar. Lo que hay es una confianza ciega depositada en unas fuentes cuya "autoridad" y posición desactiva cualquier mecanismo de duda o recelo.

Cuando esta saturación de información, que incluye detalles impactantes como OVNIs estrellados o supuestos extraterrestres custodiados en hangares secretos, cae sobre individuos no preparados psicológicamente para procesarla, las consecuencias pueden ser fatales, ya que puede provocar desde confusión para separar la realidad de la fantasía hasta, en situaciones extremas, inducir auténticos trastornos mentales. El resultado suele ser siempre el mismo, ya que el mensajero pierde credibilidad y cualquier información valiosa que pudiera haber obtenido queda sepultada bajo un alud de afirmaciones imposibles de verificar. Y, en muchos casos, el riesgo va más allá de la reputación, ya que la presión y la confusión a la que son sometidos pueden poner en serio peligro la propia cordura de la víctima de estos despiadados programas de desinformación.

 



 JOSE ANTONIO CARAV@CA

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lunes, 5 de enero de 2026

EL ESCEPTICO MICK WEST, ACUSADO DE COLABORAR EN SECRETO CON AARO




El investigador y escéptico Mick West es un personaje bien conocido dentro del ámbito ufológico norteamericano por su plataforma Metabunk, desde la cual lleva años analizando vídeos virales de presuntos ovnis. Sus explicaciones suelen apoyarse en errores de percepción, efectos ópticos, artefactos de cámara o fenómenos atmosféricos por lo que no se ha ganado precisamente el cariño de los aficionados. Y es que, para sus seguidores, West encarna el rigor y la metodología científica en el estudio ovni mientras que, para sus detractores, en cambio, actúa como un desinformador sistemático. No obstante, hasta ahora West había mantenido una postura escéptica clara, sin que nadie pudiera vincularlo con ningún organismo oficial ni sospechar de motivaciones ocultas. Sin embargo, en los últimos tiempos, esto ha empezado a ponerse en duda ya que su labor se ha visto envuelta en polémica tras un intenso debate en redes sociales, luego de que algunas de sus declaraciones fueran interpretadas como posibles indicios de colaboración con la controvertida oficina AARO (All-domain Anomaly Resolution Office). A varios usuarios no les ha pasado desapercibido que AARO llegue en numerosos casos a conclusiones muy similares a las defendidas por West, lo que ha alimentado sospechas sobre un posible conflicto de intereses o una falta de independencia o imparcialidad en sus análisis.

Las acusaciones van desde la idea de que AARO estaría “reutilizando” análisis externos, hasta la sospecha de que West estaría ayudando a marcar o reforzar la narrativa oficial sobre los UAP. Ante estas insinuaciones, West ha sido preguntado en repetidas ocasiones, limitándose a responder: «He hablado con muchas personas, y mantengo en confidencialidad a quienes desean permanecer confidenciales. No respondo, porque incluso un “no” podría revelar información por un proceso de eliminación. Lamentablemente, esta lógica no es clara para algunas personas, así que creen que negarse a responder una pregunta significa “sí”. Y no lo es» (X. 25/06/2025). Desde entonces, West se ha negado en múltiples ocasiones a aclarar este punto, dejando en el aire si ha participado en reuniones privadas o si ha tenido acceso a material procedente directamente de AARO. ¿Qué motivo habría en negar la colaboración con AARO si todo se hace con transparencia y objetividad? ¿Ha firmado acaso un acuerdo de confidencialidad?

Más recientemente en el tiempo, a una pregunta sobre esta cuestión de la astrónoma Beatriz Villaroel, West se enroca de nuevo cuando dice que: «Como he explicado en detalle varias veces, no hablo de con quién he hablado o no porque tengo un cliente que prefiere permanecer en el anonimato, y decir con quién NO he hablado reduciría la lista mediante un proceso de eliminación» (X. 3/01/2026).

Cabe recordar que Tim Phillips, quien se desempeñó como director interino y director adjunto de AARO, declaró en una entrevista concedida a American Roadwarrior (10/09/2024): «De hecho, llevamos a algunos escépticos al Pentágono, a las entrañas del Pentágono, y les informamos junto con nuestros científicos».

Sea cierto o no este extremo, lo cierto es que la actitud de Mick West resulta difícil de encajar con su discurso habitual, basado precisamente en la exigencia de datos verificables y la crítica constante a la comunidad OVNI cuando, según él, incurre en ambigüedades, falsedades o conclusiones erroneas basadas en informaciones insuficientes. Por eso, para muchos, su negativa a aclarar este asunto suena contradictoria y no ayuda a despejar dudas sobre si sus declaraciones o estudios están siendo financiados o apoyados por AARO. Lejos de atajar fácilmente la polémica, su silencio, que, entre otras cosas, parece mostrar un escaso aprendizaje sobre cómo funcionan las dinámicas de la comunidad ufológica, no ha hecho sino avivar la polémica en torno a su figura. En este concreto análisis, West ha sido torpe.



JOSE ANTONIO CARAV@CA

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sábado, 3 de enero de 2026

ERIC BURLISON ASEGURA QUE EL CONGRESO SE PREPARA PARA UN TESTIMONIO EXPLOSIVO EN MATERIA UAP

 



En una reciente entrevista concedida al programa Psicoactivo (31/12/2026), el congresista Eric Burlison, representante del estado de Missouri y una de las figuras políticas más activas en la exigencia de una investigación formal sobre el fenómeno UAP, repasó las principales polémicas y el estado actual de este controvertido asunto.

Uno de los momentos centrales de la entrevista giró en torno a las repercusiones mediáticas de los comentarios de Burlison tras expresar públicamente que había considerado, sin asumirlas, algunas de las críticas vertidas contra Luis Elizondo, exdirector del programa AATIP. El político, aseguró que  su respuesta fue sacada de contexto y utilizada como arma arrojadiza dentro de una comunidad OVNI profundamente fragmentada: “Hay facciones incrustadas que buscan cualquier palabra para torcerla y usarla contra quien no les gusta.” El congresista insiste en que el escepticismo no equivale a deslealtad, sino que es una obligación inherente a su cargo: “Si voy a aceptar todo ciegamente, sin ningún tipo de escepticismo, entonces no estoy haciendo mi trabajo.”

Pese a reconocer que ha considerado las críticas y dudas que suscita Elizondo, Burlison aclaró a la audiencia que: “Sinceramente creo que Lue no está mintiendo.” Y añadió un matiz  importante: “Uno no puede decir con un 100% de certeza que esté dando toda la información que conoce, porque no puede hacerlo debido a los acuerdos de confidencialidad que ha firmado.” Añadiendo que: “Creo que Lue intenta genuinamente dar toda la información que está legalmente autorizado a dar.”

Durante la entrevista Burlison confesó que está sufriendo un alto coste político por involucrarse en la investigación de los UAPs: “Desde una perspectiva política, este tema es tóxico… No hay absolutamente ningún beneficio en involucrarse en esto. Al contrario, recibes ataques por todos lados.” Esto explica, según él, por qué tan pocos congresistas están dispuestos a dar el paso y unirse a su iniciativa: “Literalmente somos Anna [Luna], Tim [Burchett] y yo.” Paradójicamente, Burlison señaló que la propia comunidad ufológica que debería apoyar estos esfuerzos políticos es a menudo la más hostil a las iniciativas políticas.

Otro punto aclarado durante la entrevista por Burlison fue precisar que David Grusch trabaja directamente para su oficina, no para un comité oficial del Congreso: “Grusch trabaja para mi oficina. Esa fue la única manera de que pudiéramos hacerlo.” Según explicó Burlison, su labor ha sido clave en distintos frentes: desde la redacción de preguntas formales y cartas dirigidas a la CIA, la Marina y empresas aeroespaciales, hasta el asesoramiento en la llamada UAP Disclosure Act. Además, ha sido un enlace fundamental para que testigos relevantes, que de otro modo no se habrían atrevido a dar el paso, se acercaran al Congreso para compartir su información.

El momento más explosivo de la entrevista llegó sin duda cuando Burlison reveló la existencia de un nuevo denunciante, que llega de la mano de David Grusch: “Tenemos un denunciante potencial muy importante que podría presentarse ante mí, Anna y Tim en el próximo mes.” El congresista se mostró extremadamente cauto con los detalles, pero expresó que: “Tiene el potencial de ser el mejor testigo que hayamos tenido.” Ante la pregunta de si este denunciante tiene conocimiento de primera mano, Burlison respondió con prudencia: “Eso espero. Y espero que sepa dónde están las pruebas.” Burlison reconoció que no quiere decir absolutamente nada que pueda asustar o poner en riesgo a este testigo, subrayando el nivel de presión al que se enfrentan quienes deciden hablar.

Uno de los grandes obstáculos que Burlison destaca con sinceridad es la ausencia de pruebas documentales verificables: “Cuando pregunto: ¿tienen videos, fotos, documentos?, muchas veces no recibimos nada.” Sin embargo, destacó un avance importante gracias a otro denunciante: “Matthew Brown nos ha dado nombres de archivos, ubicaciones y suficiente detalle como para poder seguir el rastro.” Esto marca una diferencia crítica con testimonios anteriores demasiado vagos para ser accionables.

En esa misma línea Burlison confirmó haber recibido múltiples testimonios sobre ingeniería inversa de tecnología no humana, aunque insiste en marcar una línea clara entre información recibida y evidencia comprobada: “He sido informado de que hay ingeniería inversa en marcha, pero no he visto pruebas.” Pero inmediatamente añadió que: “Compartir lo que me han dicho no equivale a afirmar que sea un hecho.” Aun así, reconoce que múltiples fuentes independientes coinciden en este punto, lo que mantiene el asunto bajo investigación activa.

En cuanto a la idea de una posible “civilización disidente”, un concepto que plantea la existencia de un grupo separado del resto de la humanidad, con acceso exclusivo a tecnología avanzada y programas secretos, Burlison se mostró escéptico: “Me cuesta creer que exista una civilización disidente extensa; en algún momento alguien habría hablado.”. No obstante, matizó que esto no excluye la existencia de programas altamente clasificados o instalaciones subterráneas donde se desarrollen actividades relacionadas con los UAP, motivo por el cual solicitó autorización oficial para visitar algunas de estas ubicaciones y comprobarlo por sí mismo: “He pedido a la Casa Blanca autorización para visitar algunas de estas ubicaciones.” Incluso reveló un movimiento estratégico para conocer la verdad de este asunto: “He contactado con el vicepresidente J.D. Vance. Si el vicepresidente quiere ir a ver estas instalaciones, dudo que el Departamento de Defensa se lo niegue.”

En uno de los momentos más personales de la entrevista, Burlison abordó la relación entre su fe cristiana y el fenómeno UAP: “Leer la Biblia desde esta perspectiva la convierte en una historia mucho más grande, una narrativa épica de la creación del universo… Por definición, esos seres no son de la Tierra. En ese sentido, podrían considerarse extraterrestres.”

Para terminar el político admitió que: “Esto no es una carrera de velocidad, es una maratón.”

 


JOSE ANTONIO CARAV@CA

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viernes, 2 de enero de 2026

LA "FABRICA DE "CREYENTES": ¿EXISTIÓ REALMENTE EL “YANKEE BLUE”?

 




Cuando la historia de “Yankee Blue” salió a la luz por primera vez, la polémica no tardó en estallar en el seno de la comunidad ufológica norteamericana. El término apareció en un reportaje del Wall Street Journal publicado el 6 de junio de 2025, donde se relataba una supuesta y controvertida práctica interna del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Según la investigación de Joel Schectman y Aruna Viswanatha, titulada "The Pentagon Disinformation That Fueled America’s UFO Mythology" y basada en archivos de AARO (La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios), este programa consistía en engañar deliberadamente a personal militar y técnico que trabajaba en proyectos altamente clasificados. A algunos de estos empleados se les mostraban imágenes de supuestos platillos voladores y se les hacía creer que formaban parte de un programa ultrasecreto dedicado a la ingeniería inversa de tecnología extraterrestre. La estrategia era sencilla pero efectiva, lograr que quienes recibían esas confidencias las creyeran sin dudar… y advertirles al mismo tiempo de que nunca debían hablar de ello. Incluso se indicaba que este programa funcionaba como un ritual de novatadas.

La información era contundente: “En ocasiones, como en el caso del engaño en torno al Área 51, oficiales militares difundieron documentos falsos para crear una cortina de humo que ocultara verdaderos programas de armas secretas. En otros casos, los funcionarios permitieron que los mitos sobre ovnis se arraigaran en aras de la seguridad nacional; por ejemplo, para impedir que la Unión Soviética detectara vulnerabilidades en los sistemas que protegían las instalaciones nucleares. Las historias tendían a cobrar vida propia, como el viaje de tres décadas de una supuesta pieza de metal espacial que resultó no ser nada de eso. Y una práctica de larga data se parecía más a un ritual de novatadas de fraternidad que se descontroló por completo. Los investigadores todavía están tratando de determinar si la difusión de desinformación fue obra de comandantes y oficiales locales o de un programa institucional más centralizado.”

Pese a todo, la USAF no quería que AARO y su director Sean Kirkpatrick divulgaran estas prácticas de encubrimiento y desinformación: “Después de ese descubrimiento de 2023, el adjunto de Kirkpatrick informó a la directora de inteligencia nacional del presidente Joe Biden, Avril Haines, quien quedó atónita. ¿Podría ser esta la base de la persistente creencia de que Estados Unidos tiene un programa extraterrestre que hemos ocultado al pueblo estadounidense? Haines quiso saber, según personas familiarizadas con el asunto. ¿Cuán extenso era?, preguntó. El funcionario respondió: «Señora, sabemos que duró décadas. Estamos hablando de cientos y cientos de personas. Estos hombres firmaron acuerdos de confidencialidad. Creyeron que era real». El hallazgo podría haber sido devastador para la Fuerza Aérea. El servicio se mostró especialmente sensible a las acusaciones de novatadas y solicitó a la AARO que pospusiera la inclusión del hallazgo en el informe público, incluso después de que Kirkpatrick informara a los legisladores sobre el episodio. Kirkpatrick se jubiló antes de que se terminara y publicara dicho informe”.

Desde el primer momento, esta presunta revelación dividió a investigadores y seguidores del tema OVNI. Muchos pusieron en duda la realidad de “Yankee Blue”, sobre todo por la falta de documentos oficiales que lo confirmaran. Para algunos ufólogos, entre los que destaca John Jr. Greenewald esta ausencia de pruebas es suficiente para considerar el “Yankee Blue” como un nuevo engaño del gobierno destinado a confundir y desacreditar a los denunciantes que tanto ruido mediático han generado desde 2017.

Sin embargo, que no se haya encontrado un memorando con el sello “Yankee Blue” no significa necesariamente que este proyecto, u otro muy similar, no haya existido. De hecho, tiene algo muy a favor de su autenticidad. La propia narrativa OVNI de las últimas ocho décadas confirma lo escrito en ese reportaje, ya que muchos informadores dan la impresión de haber sido manipulados de la manera que describe “Yankee Blue”. Las historias sobre OVNIs estrellados, tecnología inversa o la recuperación de cuerpos extraterrestres no son nada nuevas en el ámbito ufológico, como algunos pretenden dar a entender. En realidad, se trata de relatos antiguos que llevan años circulando y alimentando la imaginación de los entusiastas e investigadores del tema OVNI. Quienes descartan de plano la existencia de Yankee Blue suelen olvidar que la mayoría de los denunciantes admiten que sus testimonios provienen de segunda o tercera mano, sin documentos oficiales ni pruebas que respalden sus sorprendentes acusaciones.

Más allá de “Yankee Blue”, lo que realmente llama la atención de todo esto es la asombrosa coincidencia de lo narrado en el artículo de Wall Street Journal con lo que hemos observado del devenir de las supuestas confidencias gubernamentales. Esto no se puede pasar por alto, ni puede ser fruto de la casualidad. Por eso, y no por cautela a la hora de comprobar las fuentes, a muchos investigadores les incomoda aceptar ese paralelismo que pondría en serio riesgo un relato fantasma que llevan años sosteniéndose débilmente como un castillo de naipes.

Ralph Blumenthal, uno de los autores de la exclusiva de 2017, que inauguró la nueva era moderna de los UAPS, ha afirmado que: "Hemos recibido muchos testimonios de personas con credenciales de inteligencia. Dicen haber manipulado naves. En algunos casos, han visto cuerpos extraterrestres." Y añade: "Y he hablado con mucha gente. No siempre escribimos sobre ello porque no cumple con el estándar de prueba y divulgación que exigimos, y que también exige el New York Times, sobre todo en cuanto a las fuentes con nombre." (News Nation. Elizabeth Vargas. 05/06/2023)

Lo importante aquí es entender que esta forma de actuar, basada en la ambigüedad, las medias verdades y los rumores sin confirmar, podría ser solo la punta del iceberg de un mecanismo mucho más amplio, repetido durante décadas, pensado para moldear las narrativas y, en muchos casos, desviar la atención del público. Que se llame “Yankee Blue” o “Majestic-12” es lo de menos…




JOSE ANTONIO CARAV@CA

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lunes, 29 de diciembre de 2025

LA INGENIERÍA DEL ENGAÑO: ¿FABRICÓ LA INTELIGENCIA ESTADOUNIDENSE EL MITO DE LOS PLATILLOS VOLANTES ESTRELLADOS?

 




Desde el OVNI estrellado en Aztec en los años 50 hasta la reciente polémica del supuesto proyecto «Yankee Blue», pasando por las mediáticas “denuncias” de Luis Elizondo o David Grusch sobre metamateriales y restos biológicos no-humanos, todo parece indicar que los servicios de inteligencia estadounidense han participado activamente en la difusión de la creencia de que su gobierno posee restos de naves y cuerpos extraterrestres. Durante más de siete décadas, esta idea ha sido alimentada de forma constante mediante filtraciones ambiguas, testimonios no verificados, denunciantes sin pruebas y documentos de dudosa procedencia que, lejos de aclarar nada, han ido tejiendo una espesa maraña de confusión que ha creado un caos informativo sin precedentes.

Para entender cómo hemos llegado hasta este punto en la actualidad, conviene recorrer, paso a paso, las principales y diferentes estaciones de este largo viaje por la ingeniería del engaño.


1950: EL MISTERIO DE AZTEC

En 1950, el periodista Frank Scully alcanzó un enorme éxito editorial con su libro Behind the Flying Saucers, donde afirmaba que el ejército estadounidense había recuperado varios platillos volantes estrellados cerca de Aztec, en Nuevo México, con cuerpos de pequeños seres humanoides en su interior. La historia resultó ser completamente falsa. En poco tiempo se supo que sus principales informantes eran el empresario Silas Newton y su socio Leo Gebauer, posteriormente procesados por fraude en otros asuntos. Sin embargo, lo más inquietante de todo no fue que la trama fuera inventada, sino lo que ocurrió después. Décadas más tarde, fragmentos del diario personal de Newton y testimonios recogidos por investigadores como Karl Pflock y Nick Redfern revelaron que, tras la publicación del libro, Newton fue interrogado por representantes de una entidad gubernamental altamente secreta. Estos agentes dejaron claro que sabían que el relato era una completa invención… pero, de forma sorprendente, lo animaron a seguir contándolo. El objetivo parecía claro, había intereses en permitir que el mito circulara, creciera y se consolidara en el imaginario colectivo, convirtiéndose así, posiblemente en el kilómetro 0 de toda la narrativa posterior sobre los OVNIs estrellados.


1953: PANEL ROBERTSON: OVNIS COMO ARMA DE GUERRA

A principios de los 50, el aumento de avistamientos OVNIS por todo el territorio estadounidense saturaba las líneas de comunicación de la Fuerza Aérea. La CIA temía que la Unión Soviética aprovechara este "ruido" para lanzar un ataque real que pasara desapercibido. En enero de 1953, se convocó al Panel Robertson. Las conclusiones de este grupo de científicos fueron determinantes para las décadas siguientes: los OVNIs no eran una amenaza física, sino una amenaza psicológica. El Panel recomendó "despojar a los platillos volantes de su aura de misterio". ¿Cómo? Mediante una campaña de propaganda masiva que utilizara a psicólogos, celebridades y dibujos animados de Disney para ridiculizar a los testigos. Desde ese momento, cualquier persona que viera algo extraño en el cielo sabía que, si hablaba, se exponía a la burla pública. El estigma social se convirtió en la mejor arma de censura del Gobierno. Quizás este fue el punto de inflexión donde las agencias de inteligencias consideraron que podían utilizar el fenómeno OVNI como una pantalla útil para desviar la atención, proteger otros asuntos más sensibles y experimentar con operaciones psicológicas capaces de moldear creencias, percepciones y comportamientos colectivos. De ahí que tenga mas sentido todo cuanto se narra en este artículo. Continuemos hasta la próxima parada.

 

1973: LA “PELICULA” DE HOLLOMAN

En 1973, mientras trabajaban en el documental UFOs: Past, Present and Future, los productores Robert Emenegger y Alan Sandler recibieron una invitación sin precedentes para visitar la Base Aérea de Norton, donde se les prometió material real de un aterrizaje extraterrestre en la base de Holloman ocurrido en 1971 para incluir en su reportaje. Según el relato de los oficiales, en el video se veía a tres objetos descendiendo, uno de los cuales aterrizaba para permitir que tres seres, de aspecto humanoide, vestidos con monos ajustados y ojos grandes, bajaran y se reunieran con el comandante de la base. Nunca recibieron el material.


1983: OTRA VEZ HOLLOMAN

A principios de los años 80, la reputada periodista e investigadora Linda Moulton Howe fue objeto de una maniobra de los servicios de inteligencia utilizando de nuevo la supuesta filmación de Holloman. En la Base de la Fuerza Aérea de Kirtland, el agente de la AFOSI Richard Doty le mostró un supuesto documento de "Instrucciones de Información Presidencial". En aquellas páginas se afirmaba que los extraterrestres habían manipulado el ADN de los primates para crear a la humanidad y que existía un pacto secreto entre el Gobierno y los visitantes. Al igual que ocurrió con Emenegger, a Howe se le prometió la película para un especial de la cadena HBO. Sin embargo, tras meses de espera y tensión, el material nunca se entregó y la financiación del proyecto se desplomó.


1984: "MAJESTIC 12" NUNCA MUERE

En los 80, la desinformación alcanzó unas cotas insospechadas poniendo a la comunidad OVNI internacional patas arriba. En diciembre de 1984, el ufólogo Jaime Shandera recibió por correo un sobre anónimo que contenía un carrete de película de 35mm. Al revelarlo, aparecieron ocho páginas de lo que parecía ser un documento de alto secreto titulado: "Informe de información para el presidente electo Dwight D. Eisenhower". En él se detallaba la existencia de un grupo ultra secreto de doce científicos, militares y expertos (el MJ-12), creado por orden de Harry Truman tras el choque de una nave en Roswell en 1947. Incluso se hablaba de un pacto secreto con los extraterrestres. Agentes como Richard Doty admitieron haber usado estos documentos (falsificados con anacronismos detectados por el FBI) para confundir a investigadores y proteger radares y proyectos de guerra electrónica. Fue la era en la que la inteligencia estadounidense aprendió a "quemar" la mente de quienes se acercaban demasiado a la verdad.


1989: LAZAR: EL PRIMER DENUNCIANTE “ESTRELLA”

En noviembre de 1989, un hombre que afirmaba ser físico apareció en una entrevista para la cadena KLAS-TV de Las Vegas bajo el pseudónimo de "Dennis". Poco después, reveló su identidad, Robert “Bob” Lazar y lanzó una bomba informativa cuyos ecos resuenan hasta la actualidad: el Gobierno de EE. UU. poseía nueve platillos voladores de origen extraterrestre en una instalación ultra secreta denominada S-4, situada cerca de Groom Lake (Área 51). Lazar no parecía el típico chiflado, hablaba con una precisión técnica asombrosa que fascinó a la opinión pública. Pero pronto se observaron irregularidades en su confesión. Uno de los elementos más llamativos e inquietantes, y que el propio Lazar llegó a admitir, es que no descartaba que parte de lo que vio en la base, incluido al ser extraterrestre y las naves, fuera una escenografía cuidadosamente diseñada para engañarlo. Tras tantos años, no se ha logrado confirmar ninguna de las afirmaciones de Lazar sobre la supuesta posesión de naves y cuerpos extraterrestres en el Área 51.

 

2023-2025: EL «YANKEE BLUE»

Tras las declaraciones de David Grusch en el Congreso sobre programas secretos de ingeniería inversa, una investigación de The Wall Street Journal de junio de 2025 reveló la existencia del  polémico Yankee Blue. Durante años, el Pentágono utilizó una especie de "novatada institucional" o prueba de lealtad para sus nuevos mandos. Se les mostraban fotos trucadas de naves no humanas y se les decía que formaban parte del programa ultra secreto llamado Yankee Blue. Si el oficial mantenía el secreto bajo presión, era apto para proyectos reales. El problema es que muchos de estos oficiales acabaron creyendo que la ficción era real, alimentando un círculo vicioso de testimonios que ha llegado hasta lo más alto del Gobierno.


CONCLUSIÓN: ¿NUESTRAS CREENCIAS SOBRE OVNIS EXTRELLADOS SON FRUTO DE UNA OPERACIÓN PSYOPS?

Nadie puede negar que los servicios de inteligencia estadounidenses han estado implicados en la propagación de informaciones y relatos sobre supuestos OVNIs estrellados y la recuperación de cuerpos. Esta práctica ha aparecido de forma recurrente a lo largo de las décadas, lo que sugiere un interés sostenido por parte de estas agencias en difundir y ampliar este tipo de narrativas nunca verificadas.

Con objetivos diversos, estas campañas parecen servir como una perfecta cortina de humo para todo tipo de operaciones encubiertas: desde ocultar proyectos secretos, fomentar el gasto en defensa o engañar al adversario sobre las capacidades reales, hasta manipular a la opinión pública. Todo ello demuestra que los OVNIs, lejos de ser un asunto marginal, constituyen un auténtico campo de batalla en los despachos de las agencias de inteligencias.




JOSE ANTONIO CARAV@CA


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