lunes, 1 de septiembre de 2014

JOSE ANTONIO CARAVACA: LA TEORIA DE LA DISTORSION "REPENSAR LO IMPOSIBLE"





Toda la tarde con fiebre, en cama, pensando en misterios, el programa de radio, una fémina en particular y de paso mirando viejas películas de OVNIs. Los ratos en los que no duermo son confusos, la temperatura elevada tiene esa cualidad de nublar los sentidos, de ponerte en una suerte de trance en el que nunca sabes bien lo que estás haciendo. Así, las películas se llenan de protagonistas parecidas a la chica en cuestión (muy a pesar de lo variable del color del cabello), el programa de radio bien puede ser un show de TV y los misterios de la mente y el alma… siguen esquivos. Entonces repaso todo y me acuerdo de mi amigo José Antonio Caravaca.
Caravaca parece haber dado en algunas claves de las que persigo, se me ocurre, tras algunas tardes como esta y no puedo dejar de pensar en muchos, cientos de casos de encuentros con el misterio. Sucede que, con el tiempo, uno se pregunta: ¿qué es lo que están viendo? En rigor, cada testigo de hechos misteriosos tiene una visión distinta de lo sucedido en otros casos. Nunca vamos a encontrar —por ejemplo— dos humanoides exactamente iguales. Incluso en la cultura OVNI americana, donde tantos “grises” aparecen ante los incautos, las diferencias se hacen notar en esto de si tienen más o menos arrugas, si sus ojos son grandes o pequeños, si aparecen en una habitación o raptan al testigo en una carretera… las versiones de la realidad son siempre distintas y esto es interpretable desde el punto de vista personal. Claro, las construcciones mentales a las que llegamos tras años de experimentar el entorno de tal o cual manera nos condicionan a la hora de interpretar la realidad. Son verdaderos filtros que nos muestran un poco más de aquello, un poco menos de esto. Así, cualquier policía con un poco de experiencia en toma de declaraciones nos dirá que no importa cuántos testigos tenga un accidente de tránsito, las versiones son siempre distintas, aunque más no sea un poco.
Pero José Antonio tiene otra idea, para mí un poco pariente de las que ya barajaban John Keel y Jaques Valée, aunque personal y actualizada. El punto es interesante y lo llama: “Teoría de la Distorsión”.
“Es una idea que llevo planteando algún tiempo y que sobre todo aplico a los encuentros cercanos con los no identificados, que a mi parecer puede representar una de las pistas más fiables que tenemos los investigadores a la hora de establecer que puede esconderse detrás de todo este tipo de manifestaciones”, me dice con la seguridad del que se tira a la piscina porque sabe que tiene agua. “Hay que tener en cuenta que, más allá de los avistamientos lejanos de luces, de objetos desconocidos que no sabemos identificar, los encuentros cercanos con el testigo nos aportan muchísima evidencia, datos de lo que realmente estamos enfrentando”.


Claro que esos datos son esquivos. Están y no están, por definición. No se pueden tomar a la ligera los testimonios de casos que, la mayoría de las veces, suenan demasiado bizarros. Y es que, por más extraños que parezcan, muchos son los testigos que están convencidos de estar narrando un hecho real y no pocas veces se ha demostrado —polígrafo incluido—, que no mienten. Entonces, ¿se trata de un desvarío? ¿De un roce con el borde? ¿De un acceso real a otra realidad o una realidad expandida?


Como dije, Caravaca se ha hecho estas preguntas muchas veces, por eso considera que: “…el profundo análisis, el intenso estudio de todo este tipo de incidentes, puede traer luz sobre un enigma que llevamos ya más de medio siglo investigando. Hemos recopilado todo tipo de información referida a la aparición de estas extrañas naves y sus —no menos enigmáticos— tripulantes. Claro que al día de hoy seguimos sin poder acercarnos a la verdadera naturaleza del fenómeno”.
Datos, otra vez los datos. Pilas de hojas primero y terabytes de archivos de texto más tarde. Miles de casos investigados, analizados, comentados, desbancados, aprobados… pero la incertidumbre parece ser lo único que se mantiene. Como dijimos, no hay dos OVNIs ciento por ciento congruentes ni humanoides iguales y esto, en rigor, es directamente proporcional al dolor de cabeza de los investigadores. ¿Cómo establecer patrones más allá de lo genérico? ¿Cómo decir qué es lo que está pasando si siempre es “algo distinto”?
“De hecho —continúa Caravaca—, las numerosas aproximaciones que se han intentado hacer por parte de diferentes investigadores y agrupaciones para intentar establecer algún tipo de clasificación sobre la morfología de los humanoides (o de las naves) han resultado infructuosas porque, como digo, existen tantas naves y humanoides como testigos han narrado sus encuentros. Claro que tenemos que reconocer que hay ciertos paralelismos a rasgos generales, pero si analizamos uno a uno cada suceso, nos daremos cuenta que —al margen de que pueda existir un fenómeno real y tangible— parece que de alguna manera está muy vinculado a la psiquis humana y que, de hecho, el testigo puede ser una de las claves para saber qué se esconde detrás”.
 







Caravaca sigue hablando y llega a un punto que me resulta muy interesante: deja las diferencias de lado y se centra en las similitudes. Reconoce, entonces, que sí existen patrones y rasgos, pero están ligados directamente al comportamiento del fenómeno: “Lo que me llama poderosamente la atención es ver como existen cosas que parecen repetirse en todos los encuentros cercanos y que, de alguna manera, contradicen la máxima de algunos investigadores que plantean que nuestro planeta está siendo visitado por varias civilizaciones extraterrestres, lo que explicaría las diferencias en las morfologías observadas en los tripulantes y sus artefactos. Contradicen porque los comportamientos, la manera de interactuar con el testigo, en todos los casos y al unísono parecen seguir un mismo patrón de conducta, una cosa que a todas luces es ilógico. Que diferentes civilizaciones se comporten de la misma manera, como si todas se hubieran puesto de acuerdo, es imposible e ilógico”.


José Antonio dice que si se analizan los datos recopilados en diferentes partes del mundo es fácil darse cuenta que existen algunos comportamientos repetitivos: “…por ejemplo observar que los tripulantes de las diferentes naves toman muestras del terreno, comportándose como científicos o astronautas realizando algún tipo de estudio del suelo, algo que es interpretable por casi todos los testigos. Es presumible para un testigo pensar que una nave espacial procedente de otro planeta exploraría los alrededores al momento de llegar a La Tierra y son muchos los casos en que se ve a los tripulantes desembarcar no solo para explorar el terreno, sino que encima, para mayor desconcierto, lo hacen con herramientas muy similares a las que nosotros mismos tenemos. Palas, instrumentos para cavar en el terreno, para recoger muestras e incluso con bolsas, que de alguna manera me lleva al planteo de si no estamos frente a una representación, una pantomima, que se crea para que el testigo vea acciones fácilmente interpretables y que faciliten la asimilación de la experiencia”. Además, José Antonio sospecha que puede que sean métodos para generar cierto estado de tranquilidad en el testigo ante un hecho “totalmente desconcertante”. Este marco de normalidad también incluye reparaciones de vehículos: “Conocerás bien Fernando, multitud de casos de testigos que ven a los tripulantes del artefacto realizando tareas de reparación como si se tratara de un vehículo como nuestros automóviles que se averían en plena carretera, obligándonos a descender, abrir el capote y realizar reparaciones. Es chocante como, independientemente de la morfología de los humanoides, sean altos, bajos, velludos, con o sin ojos… todos, parecen entregarse a este tipo de situaciones que yo he definido, en mi percepción sobre el fenómeno OVNI, en la Teoría de la Distorsión, como los "arquetipos básicos reconocibles"”.
 


EL AGENTE EXTERNO

Caravaca sigue dando ejemplos de lo que considera, son los puntos más sobresalientes de muchos casos —usualmente— relacionados a la ufología. No me cuesta pensar en una historia dibujada, en cinco minutos, con base a estos «arquetipos básicos reconocibles». En mis libros y narraciones de ciencia ficción, no pocas veces los personajes se encuentran cara a cara con lo desconocido y, la mayor parte de las veces, lo hacen en un contexto medianamente clásico: una noche con o sin luna, en una carretera solitaria, un conductor escucha un ruido o ve un “flash” de luz. Entonces divisa lo que piensa que es otro automóvil, pero que termina siendo “el misterio” personificado. Claro que en toda buena historia existe un porqué, un significado que puede leerse entre líneas. A veces se lo da el personaje, a veces el mismo misterio. Y es ahí donde la pregunta se vuelve sobre sí misma: ¿Qué misterio encierra el misterio?


“Yo no identifico al creador de este tipo de encuentros como una entidad alienígena, entendida como un ser biológico que ha manufacturado su nave en algún recóndito planeta y que acude al nuestro para explorar”, dice José Antonio antes de destacar que su teoría intenta explicar muchos de los incidentes relacionados al OVNI pero tampoco intenta ser una respuesta global a todo lo que se ha podido recopilar sobre el fenómeno a lo largo de los años de investigación.

“Creo, en concreto, que en los encuentros cercanos estamos tratando con la presencia de un agente externo y desconocido, exterior al ser humano pero que, como digo, no es en sí parte de una civilización extraterrestre. Es una entidad, de la cual todavía no he podido acotar su íntima naturaleza pero que establece algún tipo de comunicación, algún tipo de simbiosis y sincronización con la mente humana, con la mente del testigo y de ahí… creo que este es el punto esencial de la Teoría de la Distorsión, de ahí extrae el material del propio testigo con el objetivo de conformar el contexto del encuentro cercano. Entonces, el encuentro no sería más que una grandiosa o espectacular puesta en escena, una proyección tridimensional, que incluso puede tener materia. El agente externo es capaz de crear lo que denomino “materia efímera”, que tiene por finalidad crear ese artificio, esa puesta en escena”. Caravaca remarca que es la mente del testigo, la información almacenada en el subconsciente, lo que utilizaría el agente externo para generar esta suerte de realidad alternativa, aunque medianamente familiar. “Esto se desprende de lo que ha vivido, lo que ha estudiado, visto en TV… eso explicaría también como algunos encuentros cercanos que se producen en lugares muy determinados, como zonas rurales, tengan ciertas características que no se ven en otro tipo de hábitat”.


En su blog destinado a este tema, José Antonio resume: “La Teoría de la Distorsión sugiere que los encuentros cercanos con OVNIs y sus tripulantes, son el resultado de una “Creación Mental Compartida” entre un agente externo desconocido y el inconsciente del testigo. Por tanto, el significado, repercusión y propósito de estas experiencias hay que buscarlo en el plano mental”.

 
 

LAS IMPLICANCIAS DE LO ABSURDO

No pocas veces hemos escuchado algo acerca de un caso que nos parece absurdo, incluso ridículo. La presencia de detalles que “no cuadran” con la idea que podemos tener de una civilización hiperdesarrollada no siempre arroja una duda sobre el hecho en sí, sino más bien sobre la interpretación del testigo. Es cierto que si nos encontráramos cara a cara con humanoides —digamos— un millón de años más avanzados, muchos de sus “hechos tecnológicos” nos parecerían magia hecha y derecha, incluso podríamos atribuir cierta divinidad a las actividades de estos supuestos seres. Pero sucede que la presencia de simples escaleras, hornos, tachas, chapas y tornillos alcanzan para dejarnos pensando en qué es exactamente lo que experimentaron estas personas que dicen haber tenido un encuentro con algo que, por lo general, catalogan como “superior”.
Le pregunto a Caravaca si su teoría cubre este problema y me dice que sí, que es justamente uno de los puntos que siempre le llamaron la atención y que no encuentra problemas para contenerlo dentro de la “Distorsión”.

“Estos detalles parece que están puestos, como decía incluso Jaques Vallée en uno de sus libros: “para restar credibilidad”, y de hecho, se le ha querido dar una gran entidad a este factor absurdo que rodea estos encuentros pero que dentro de la Teoría de la Distorsión, como veremos, tiene una simple explicación”. Le pregunto entonces por algún caso que represente con claridad adonde apunta y comienza a nombrar algunos, hasta que se decide por uno que titula como el de una “ballena metálica que se tragó a un ufonauta”. En ese instante comprendo adonde se dirige y lo escucho con atención.
 
 
 

EL CASO DE WILLIAM LAXTON 

 “Uno de los mejores ejemplos es el de William Laxton. Su caso comenzó sobre las cinco y media de la mañana del 23 de marzo de 1966, en un tramo de la autopista 70, entre Oklahoma y Texas, cuando conducía en dirección a su trabajo. Era profesor en la Base Sheppard de la Fuerza Aérea de Wichita Falls, en el estado de Texas. De pronto el testigo es sorprendido por una gran luminosidad que divisa sobre el asfalto. Antes de que pueda comprender de qué se trata, se presenta una extraña maquina alargada, frente su vehículo, atravesando el camino en un ángulo de 45 grados; lo que le impide el paso. El artefacto parecía estar compuesto de aluminio y —calculó— tendría unos 22 metros de largo por 2 y medio de alto. Contaba en su costado con una ventanilla en forma de ojo de buey y se apoyaba en cuatro patas. En su parte superior se distinguía una antena de unos dos metros doblada hacia atrás. Lo más curioso de la aeronave es que tenía forma de pez, dividido en cuatro secciones iguales.


 El testigo detuvo su furgoneta a unos 90 metros de su posición y se aproximó a pie hasta unos pocos metros del objeto, la extrema luminosidad del fenómeno le permitió ver toda la escena con claridad. Laxton narró que había cuatro luces muy brillantes en ambos lados. En sus propias palabras: «brillo suficiente para que un hombre pueda leer un periódico a una milla de distancia». Aquella cosa parecía estar iluminada por dentro y tenía una burbuja de cristal en la parte delantera, de un metro de diámetro, que al testigo le pareció similar a la carlinga de un avión B-26. En su parte posterior tenía una estructura horizontal de unos 76 cm de largo como una “especie de estabilizador de cola”. En la parte inferior del objeto distinguió una compuerta de unos 120 centímetros de alto y 60 centímetros de ancho. También vio una escotilla que estaba abierta y por la que salía una luz blanquecina. Pero las sorpresas fueron en aumento ya que bajo el aparato pudo observar a un humanoide vestido como un militar. Él lo describe como un traje de dos piezas de color verde, incluso llevaba una gorra de baseball y una linterna en la mano. Y ahí volvemos a lo anterior cuando hablamos de los «arquetipos básicos reconocibles» por parte del testigo, porque inmediatamente se le viene a la cabeza que aquel humanoide, en ese contexto, ha tenido algún tipo de avería y está intentando reparar la aeronave.
Pero ahí no termina la extrañeza del incidente porque incluso Laxton llega a ver, en el hombro del humanoide, unas insignias que son muy parecidas a las de un Sargento Mayor del ejército norteamericano. Además, en los laterales de la nave el testigo ve letras y números. Una especie de “TL”, un 4, un 7, un 6, un 8… y en ese contexto, nada parece tener lógica. Entonces terminamos hablando del factor absurdo, de cómo en una pretendida nave extraterrestre encontramos letras, números e incluso la apariencia de su tripulante es congruente con la de un militar que lleva galones en los hombros. Para concluir la historia, el objeto despega haciendo un sonido como de taladro y se aleja a gran velocidad. Incluso un camionero da su testimonio más tarde confirmando el despegue de un extraño artefacto. Fíjate que el caso tuvo tal consideración que fue investigado por la Fuerza Aérea norteamericana y Laxton, que como dijimos trabajaba en una base en Texas, fue considerado como un testigo de alta calificación.
Dentro de la Teoría de la Distorsión, si la aplicáramos a este suceso, veríamos que el agente externo, cuando entra en comunicación, cuando sintoniza la mente del testigo, lo primero que obtiene es una ingente información de aspecto militar. El detalle de los galones nos da la pauta de que este agente externo ha extraído la imagen del subconsciente del testigo y la plasma en ese escenario que crea para la ocasión”.
 




 Me pregunto (y le pregunto) si en algún momento estamos rozando la posibilidad de un estado alterado o alucinatorio: “Quiero dejar en claro que en ningún momento estoy hablando de alucinaciones o de problemas mentales de los testigos. Estoy hablando de que existe un agente externo que, de alguna manera, es capaz de crear esta aparición con la información que extrae del subconsciente del testigo y la plasma utilizando sus propios engranajes. El testigo en ningún momento es consciente de estar siendo la fuente de documentación para ese escenario que está presenciando con sus propios ojos”.

 

LA MENTE, SIEMPRE LA MENTE

Lucía Cinquepalmi, una respetada psicóloga de la Universidad Nacional de La Pampa que entrevisté alguna vez me dijo que “No somos los mismos a partir de que nos damos cuenta”. La nota venía a causa de unos supuestos casos de “visitantes de dormitorio”, bastante distintos entre sí aunque congruentes con lo que hablamos con José Antonio.
Ahora fiebre baja, estoy temblando… o quizás sea que me imagino en la piel de estas personas al momento de enfrentar lo desconocido. Sea real, sea un truco de la mente, el espanto no debe ser poco. Imagino lo que habrá sido para ellos “darse cuenta” de que algo inexplicable les había pasado, aceptar que la realidad ya nunca sería la misma. Y lo digo con mucha seriedad. No importa si sucedió o no… importa si es real para el testigo, la mella que deja el evento se hace palpable en sus accesos a la ansiedad o en esa mirada distante, la del que ya no se sorprende con nada. De cualquier manera es un trance que hay que llevar en los hombros.


Pero supongamos por un momento que contamos con todas las pruebas para asegurar que estos casos son reales y que la teoría de Caravaca es ciento por ciento acertada: ¿entonces? ¿Acaso estas entidades tienen la capacidad de abrir un puerto secreto en la mente del testigo? ¿De enchufar un cable imaginario por el que trasmiten y descargan los datos que les interesan?


“Si, yo creo que esa es la clave de este tipo de experiencias. La comunicación que se establece entre la mente del testigo y el agente externo. Evidentemente, el testigo, en el momento en el cual se está produciendo la experiencia, no puede ni siquiera imaginar que muchos de los elementos que está observando están siendo aportados por su propio subconsciente. Distorsionados, de ahí la Teoría de la Distorsión, ante sus propios ojos para que formen este episodio de supuesta visita extraterrestre. El agente externo quiere que ese sea el mensaje, es la historia inducida que quiere que creamos, como hace siglos intentaba disfrazarse de apariciones fantasmales o cualquier otro tipo de sucesos paranormales”.
Esto me recuerda a los íncubos y súcubos, a kappas y duendes, y muchas otras leyendas que, en distintas partes del planeta, se mantienen vivas con el folclore y el miedo. “Existen interesantísimos paralelismos con las investigaciones realizadas a finales del siglo XIX y principios del XX por los parapsicólogos, en todo lo referente a lo mediumico y a los contactos con el “más allá”, que tienen una semejanza extraordinaria con ciertos aspectos del fenómeno OVNI. Pero como tu bien indicabas Fernando, la comunicación, cuando el agente externo es capaz de profundizar en nuestro subconsciente, logra extraer la información”, y agrega que para exponer un ejemplo, es buena idea pensar que al agente externo es un maestro en un aula donde los testigos son los alumnos. Entonces, el agente pide que se haga una narración con tres elementos dados: un bosque, un duende y un castillo. Las bases siempre van a estar pero las historias serán indefectiblemente distintas gracias a lo que sus mentes harán con estos elementos dados. Diferentes capacidades creativas, formaciones y hasta humores pueden devenir en historias muy, demasiado dispares. Caravaca dice que este principio lo aplica a los encuentros cercanos y lo llama la “creatividad onírica”, puesto que se producen creaciones parecidas a las que experimentamos cuando dormimos, ese momento en que —siempre bajo supuestos incluso para la ciencia— se libera el subconsciente.


“Y volvemos a lo absurdo. Porque podemos imaginar que conducimos nuestro vehículo y que este tiene solamente una rueda. Durante el sueño esto nos parece una cosa absolutamente normal y solo al despertar nos damos cuenta de lo absurdo, de lo incoherente de haber conducido un coche con una sola rueda. Pues este tipo de detalles los encontramos incrustados dentro de las experiencias OVNI”, e insiste en que para cualquier investigador sería muy difícil encontrar un sentido a los detalles más bizarros del caso Laxton. Pero sucede que el testigo reúne en su mente esta información relacionada a los uniformes militares y linternas: “…por lo tanto podríamos hablar de una creación onírica, con los datos que tiene el testigo pero que son distorsionados para que el testigo no reconozca sus propios pensamientos en la interacción. De hecho es importante destacar que la participación del agente externo hace que la mente no aporte demasiado material incoherente. Porque entonces tendríamos noticias de incidentes en los que el testigo hubiera visto a su madre en los controles de un objeto volador. El agente externo, como director de la creación, establece un papel de controlador y evita todo este tipo de imágenes que se podrían producir en el caso de que la mente humana fuera la única que está creando las situaciones”.
 
 


INMERSO EN LA DISTORSIÓN Y LOS FENÓMENOS PARASITARIOS

A esta altura me queda claro que la teoría de la distorsión cumple en llenar huecos que parecían imposibles. Es una teoría elegante, en la que se propone explicar con cierta simplicidad una serie de hechos complejos y desconcertantes. Quizás, como dice José Antonio Caravaca, no aplique todos y cada uno de los casos o variantes dentro del tema OVNI —y por qué no paranormal—, pero se acerca bastante a poner el Norte en una idea más o menos general: “algo está jugando con nuestras mentes”.
Claro que para finalizar este capítulo me encantaría tener una respuesta, una pista al menos de qué es ese “algo”, pero se me hace muy complejo imaginar de que se pueda tratar. Si estuviera escribiendo un libro de ciencia ficción me tiraría por el lado de la presencia de entidades interdimensionales que, de vez en cuando, son capaces de interactuar con nuestra realidad o que nosotros mismos, ante ciertos estímulos electromagnéticos somos capaces de exponernos a esas interacciones. Como sea, necesito preguntarle a Caravaca que piensa, que considera que puedan ser estos «agentes externos».
“Es la pregunta del millón, Fernando. Pero la verdad es que este quizás sea el asunto más complejo a la hora de dilucidar que puede esconderse detrás de este tipo de manifestaciones. Ya decía al principio de nuestra charla que quizás dentro de la amplia casuística ufológica podamos tener incluso la presencia de fenómenos totalmente diferenciados, y lo que estamos intentando es arrojar luz concretamente sobre este tipo de manifestaciones que hemos observado en multitud de encuentros cercanos. A mi entender, cuando hablamos de «agente externo» nos referimos a algún tipo de entidad, de energía, que quizás tenga alguna relación con el inconsciente colectivo que tan bien definió Carl Gustav Jung. Incluso diría que podría ser un fenómeno del tipo parasitario, que necesita la interacción, esa comunicación de la que hablábamos entre la mente de los testigos y este operador, que necesita la creación de estas vivencias”.

Lo escucho y pienso en cuantas veces necesitamos de alguien más para sentirnos mejor, entonces recuerdo que tengo fiebre y vuelvo a la cama. Me pregunto si algo, ahí afuera, necesita de nosotros para cumplir con un fin esquivo, o simplemente divertirse un rato. Lo medito, lo doy vuelta, pero solo queda esa sensación brumosa de la Distorsión.


 


Fernando Silva Hildebrandt
entrevista original aquí


*Teoría de la Distorsión"
 

viernes, 1 de agosto de 2014

EL INCREIBLE ENCUENTRO DE ARRUBAL







Sin duda en la década de los setenta del siglo pasado se registraron algunos de los incidentes OVNIs más interesantes ocurridos en nuestro país. Aunque el eco de muchos de ellos ha logrado llegar hasta nuestros días, apoyados en numerosas apariciones en artículos, libros, TV, radio, etc. otros sin embargo han caído en un injusto e inmerecido olvido.  Uno de estos episodios al que nos referimos fue protagonizado por un grupo de niños en Logroño el 29 de noviembre de 1974.  El investigador  J.J. Benítez me puso tras la pista de éste sorprendente suceso hace ya algunos años. Sucedió en la localidad de Arrúbal, a unos 20 kilómetros de la capital vizcaína, cuando en un descampando cerca del colegio, un grupo de 10 escolares, con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años se hallaban jugando al futbol. Sobre las 6:00 Horas de la tarde uno de los menores, Óscar Sagasti, levantó la vista al cielo y observó estupefacto un objeto plateado alargado con luces naranjas muy brillantes que evolucionaba sobre sus cabezas. Se movía de una manera extraña, de un lado a otro como en zig-zag. Hasta que de pronto, aquel puro metálico, en completo silencio, se detuvo en seco ante la mirada atónita de los escolares. Una de las ocurrencias del grupo, como no podía ser de otra manera, tratándose de niños, fue intentar darle una pedrada, cosa que no consiguieron pese a los reiterados intentos. Al parecer el artefacto volador estaba a mayor altura de lo que parecía a simple vista. Según las estimaciones de los jóvenes, el objeto podía tener unos 4 metros de largo, y compararon su tamaño con el de un automóvil. Pero lo que más les sorprendió a los testigos, fue la existencia de unas letras o símbolos luminosos que sobresalían de la superficie reluciente del puro.

El extraño objeto avistado por los niños tenía varios signos o letras en su fuselaje...




Posteriormente dibujaron en la pizarra de la clase algunos de los signos que recordaban, siendo estos parecidos a las letras; “M”, “X”, y “L”. Tras unos breves minutos de observación el OVNI se elevó lentamente hasta perderse tras una cortina de nubes. Los niños dijeron que, momentos más tarde, en un claro entre bandas nubosas vieron una luz roja que podría pertenecer a otro objeto o quizás el mismo observado desde otro ángulo. La profesora estaba segura de que sus alumnos decían la verdad pues los entrevistó por separado y no se contradijeron en sus declaraciones.


LO QUE DIJO LA PRENSA…
La Gaceta del Norte envió al redactor Vicente  Escudero para cubrir la noticia, y los lectores conocieron los pormenores del caso bajo el siguiente titular: “EL OVNI DE LOGROÑO. Diez escolares de Arrubal (a 20 kilómetros de la capital) también contemplaron sus evoluciones el viernes pasado. Todos coinciden: “Tenía formo de puro y llevaba unas letras muy grandes”. Esto es lo que contaron;
-Eran las seis de la tarde. Ya habíamos salido de la escuela. Estábamos jugando en el campo, todos juntos. Primero lo vio Oscar.

- ¿Cómo apareció?
- Nosotros estábamos jugando. Miramos al cielo y lo vimos. No estaba quieto. Andaba. Iba de un lado para otro.

-¿En zig zag?
- Si, eso. También estuvo quieto, sin moverse, como medio minuto.
-¿Qué forma tenía?, ¿era redondo?
- No, alargado y hacia abajo. Así...

Y uno de los escolares se aproximo a la pizarra y dibujo una elipse invertida. Cuando pregunte a los chavales si tenía forma de puro, ellos “rotundamente” me dijeron que si. “Tenía forma de puro, si, como un puro”.
-¿Era grande o pequeño?
- Grande. Más o menos como un coche. Estaba alto, alto, alto. Más alto que la altura de una casa.
-¿Era luminoso?
-Sí. Y llevaba letras.
-¿Letras?
-Sí, si.

-¿Y que ponía?
-Una (eme), una (equis) y no sé qué más... (dice un escolar) y también llevaba una coas así, como un tejado de una casa (dice el más pequeño para referirse a una "de" invertida


Ante la presencia del reportero enviado por la Gaceta del Norte los niños dibujaron los símbolos observados en el OVNI.



 

 Siguiendo nuestra indicación, un chaval dibujó en la pizarra la misteriosa clave. Con mano segura y seguido atentamente por sus compañeros, por sí cometía el más mínimo error, el muchacho dibujó uno a uno todos los signos en sentido vertical. Tal y como se veían en el OVNI. En ese momento, Ana Mari, la simpática maestra de Arrúbal, nos dijo: “A mí también me repitieron todo lo que vieron al día siguiente, uno por uno, por separado y sin contradicciones”
- El platillo ¿era metálico? ¿brillaba?
- Si brillaba. Era de color de plata y llevaba luces como anaranjadas. Parecido a un avión.

- Pero no era un avión
- No, no. Ni un helicóptero. Esos ya sabemos como son. El que vimos no daba ningún ruido.
- ¿Visteis alguna persona?
- No.

- ¿Y las letras cómo era, negras?

- No, del mismo color que el platillo. Podían verse porque eran unas letras mucho (sic) grandes y estaban iluminadas. Eran como lucecitas.
- ¿Os asustasteis?
- No, no. Les dijimos a los señores que bajaran (Seria antes de lanzarles piedras)
- En total ¿cuánto tiempo lo visteis?¿Cinco minutos?
- No, menos.

- ¿Cómo despareció?

- Se iba metiendo poco a poco entre las nubes, hacia Logroño. Después ya no lo vimos. Se fue metiendo despacito. Y luego, por otra nube, salió una cosa roja. Como una luz.
- ¿Cómo si hubiera otro platillo volante?
- Si, en otro sitio, todo rojo.

Y así, en suspense, queda la entrevista. Como el tema. Aquí, de momento, han quedado pasadas a máquina las voces de unos chavales que vieron el OVNI de Logroño. Los datos que nos han facilitado permiten mil y una conjeturas. Nosotros, simplemente, los hemos transcrito. De ustedes, lectores, son las conclusiones..”

 En el año 1997 el Grupo UFO consiguió localizar a algunos de los protagonistas de la historia que reafirmaron punto por punto lo acontecido durante aquel partido de futbol. Tal como me comentaron los propios miembros del Grupo UFO, pudieron hablar personalmente con varios de los protagonistas que recordaban perfectamente el acontecimiento de su niñez. Tuvieron la gentileza de facilitarme un informe elaborado por el investigador Joseba Orraca Cardaso que entrevisto a José Antonio Ascacibar. “Era un objeto alargado, silencioso -rememoraba el testigo-, como un gran puro muy luminoso con tonos rojizos, encima de nuestras cabezas. Recuerdo que se distinguían como signos o letras... X M L.... no se alguna mas, pero ahora no recuerdo. Nosotros cosas de críos empezamos a tirarles piedras y al poco tiempo desapareció.”
 El investigador Joseba Orraca Cardaso entrevistó a José Antonio Ascacibar uno de los escolares que observó el OVNI.








Curiosamente la prensa de la época ofreció el testimonio de una joven de 18 años que el 28 de diciembre, circulando por la carretera N-111, entre Viana y Logroño, próximo al cruce de Oyón, sobre las 18:30 horas avistó un objeto metálico en el cielo, al tiempo que su vehículo se detenía de forma inexplicable. Así lo narraba: “...el ovni lanzó una especie de rayos luminosos hacia el motor del automóvil, como queriendo explorar dicha parte del vehículo. Unos instantes más tarde, el objeto volador se perdió en el cielo riojano y los jóvenes pudieron poner en marcha, sin mayores dificultades, el motor del coche.”.

Algunas personas indicaron que la "escritura extraterrestre" que aparece en un comic de Superlópez esta inspirada en los símbolos del caso de Arrubal.
¿EL "IDIOMA EXTRATERRESTRE" QUE INSPIRÓ AL CREADOR DE SUPERLÓPEZ?

Una de las anécdotas más raras e insospechadas que conocí durante la investigación del caso de Arrúbal, fue el descubrimiento de una pequeña “leyenda urbana” que decía que el creador del conocido personaje de comic, Superlópez, se habría inspirado en los símbolos avistados por los infantes de Logroño para la elaboración de un “lenguaje extraterrestre” que aparece en una de las proliferas aventuras del superhéroe español, “Los Petisos Carambanales”. Para aclarar este punto me puse en contacto con Juan López Fernández, más conocido por su nombre artístico Jan, autor de los comics. El correo decía: “Estimado Jan imagino que a lo largo de los años le habrán hecho llegar gran cantidad de preguntas de todo tipo e índole, pero imagino que ésta será de las más extrañas. Me permito robarle algo de su valioso tiempo para exponerle mi duda. Mientras realizaba una investigación sobre un avistamiento OVNI sucedido en Logroño, concretamente en la localidad de Arrúbal en 1974, he encontrado cierta información, no sé si fruto de una mera sospecha infundada, producto de la casualidad, en la que se indica que usted pudo inspirarse en dicho incidente para crear un lenguaje "extraterrestre" (los Petisos Carambanales) que refleja en una de las historias del inmortal y genial Superlópez, ya que los símbolos ideados por usted coincidían con los del caso.” Su respuesta fue inmediata y me aclaró la “gran” duda: “Pues no, la verdad es que en la época que hice el álbum "La caja de Pandora" me empolle mucha literatura, libros, etc sobre temas de ovnis pero el lenguaje de los petisos no lo base en nada absolutamente, además el álbum lo hice en 1983. Ya de niño formaba alfabetos así con figuras geométricas y los considero lugares comunes. Ha de ser mera coincidencia. Los Petisos son de 1988”.




El incidente de Arrubal es sólo un exponente más de una prodigiosa e irrepetible década, donde los platillos voladores y sus ocupantes camparon a sus anchas sobre nuestro territorio… en una ostentación que a día de hoy nos parece una quimera producto de otros tiempos y otra forma de percibir el mundo que nos rodeaba…




JOSE ANTONIO CARAV@CA

Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca.

martes, 1 de julio de 2014

ENCUENTROS CERCANOS CON LO IMPOSIBLE…



 
 
 
 
De vez en cuando encontramos repartidos en la casuística ufológica mundial algunos encuentros cercanos con OVNIs cuyas evidentes semejanzas podría desvelar un origen común del fenómeno observado. Sin embargo, analizando en profundidad dichos episodios, encontramos que más allá de estas llamativas analogías, la radical diferencia del resto de los demás componentes presentes en el encuentro cercano, evidencia la existencia de un paradigma soterrado más complejo y difuso. Estos incidentes aun partiendo de una “raíz común”, derivan en experiencias únicas e intransferibles, fruto de la participación e interacción de la psique de los testigos con el fenómeno que se esta produciendo ante sus ojos mediante la irrupción de un agente externo desconocido, que en última instancia es el detonador de las vivencias que calificamos como anómalas. Veamos un ejemplo:

 

ENCUENTRO EN LA NOCHE
El 18 de Octubre de 1968 en Florida (USA) ocurrió un insólito avistamiento OVNI con unas interesantes y desconcertantes ramificaciones en nuestro país. El caso fue protagonizado por la familia McMullen, que vivía en una casa en las afueras de Médulla Township. Sobre las 19:00 hora el televisor comenzó a experimentar unas extrañas interferencias durante al menos 30 minutos. En esos momentos, el perro comenzó a gemir y aullar como si tuviera miedo, pese a que era un animal feroz que no solía amedrentarse con facilidad según sus dueños. Tal fue la reacción temerosa del perro, que se soltó de su cadena, hizo un agujero en la malla de la puerta del porche para refugiarse en el comedor de la vivienda. Ante esta inusual aptitud del perro, la Sra. Grace MacMullen salió al exterior de la casa para comprobar qué había asustado de aquella manera a su fiero perro. Su sorpresa fue comprobar que a unas 45 metros de distancia, en un descampado cercano, había un extraño objeto esférico transparente, de unos 9 metros de diámetro, que irradiaba una luz roja purpura que oscilaba suavemente a unos 3 metros del suelo.  Dentro del artefacto la testigo observó que había 2 ocupantes, de apariencia humana, que estaban de pie, uno frente al otro, pero separados por una barra vertical que discurría desde la base del objeto hasta su parte superior. Los tripulantes de la esfera estaban vestidos con una ropa ajustada, de cuello alto, de color blanco mate, con botas y cascos. No pudo apreciar sus rostros al no encontrarse los seres mirando hacia su posición.  En el interior del globo transparente no se apreciaba ningún tipo de fuente de energía, ni sillas u otro tipo de dispositivos. Los humanoides parecían trabajar en un mecanismo que surgía del eje vertical. Entonces la Sra. McMullen encendió la luz del porche con la intención de atraer la atención de los misteriosos visitantes. Sin embargo, al parecer, los ocupantes del objeto no prestaron atención y continuaron atareados en torno a la barra vertical. Según la testigo los humanoides estaban operando con sus manos dentro de una especie de compartimento flexible que surgía del eje, en horizontal hacia ambos lados, y que cuando uno de ellos empujaba hacia arriba su compañero lo hacía en sentido contrario.
Los tripulantes del extraño OVNI transparente parecían estar ocupados en torno a la barra central.
 
 
 
En el centro del objeto había una tenue luz azulada que parecía provenir, al igual que la luz rojiza desde la base del objeto. Los demás miembros de la familia, el Sr. Buck McMullen, su hijo y la novia de este, Sharon Burgess también fueron testigos de esta extraña aparición nocturna. Mientras los humanoides movían las “palancas”, el artefacto se balanceó con más fuerza y comenzó a elevarse, tomando mayor velocidad. Cuando la esfera estuvo a unos 1.500 metros de distancia desapareció, hacia la lejanía, después de producirse una “explosión silenciosa de fuego y chispas”. El avistamiento había durado unos 10 minutos. Los miembros de la familia detectaron un intenso olor parecido al amoníaco, que produjeron molestias y escozor en sus ojos y nariz. Los testigos llamaron a la policía de Lakeland que certificó el desconcierto de los testigos.




CAZADORES DE HUMANOIDES…
Curiosamente,  en la década de los setenta en nuestro país se produjeron unos incidentes muy similares al registrado por los investigadores norteamericanos. Uno de estos sucesos ocurrió en Villarcayo Burgos, cuando Bruno Lurachi , Pablo Casado y M. C. estaban en el monte cazando una noche de mediados de los años setenta. En mitad de la oscuridad observaron una misteriosa luz que se acercaba, desplazándose muy cerca de la copa de los arboles hacia su posición. Aunque cada uno estaba en un lugar diferente, Pablo Casado fue el que observó el fenómeno a menos distancia. Aquella luminaria aterrizó en un humedal lleno de juncos a unos 200 metros del testigo. En esos momentos el cazador pudo apreciar perfectamente que se trataba de un artefacto transparente en forma de pera.

Dentro del artefacto había un humanoide "sujeto" a la barra central...




En el interior del objeto, Casado distinguió la existencia de una figura, de apariencia humana, de cerca de 2´5 metros de altura que estaba agarrado a una barra vertical que atravesaba el artefacto de arriba a abajo. El misterioso visitante estaba a media altura de la "pera transparente". Tras unos 5 minutos de observación, el objeto se elevó del suelo a gran velocidad, iluminándolo todo con una potente luz blanca, que deslumbró a los tres cazadores. Otros vecinos de la localidad cercana de San Martín de Rojo y del propio Villarcayo denunciaron la presencia de luces extrañas en la zona. Pero no fue el único caso registrado España similar al de la familia MacMullen.




LOS GIGANTES DE GALDAR…
El 22 de junio de 1976, sobre las 22;00 horas, en la Isla de Gran Canarias, el médico Francisco Julio Padrón se desplazaba en taxi hacia la población de las Rosas para atender a un enfermo, cuando tuvieron un espectacular encuentro cercano que incluso fue investigado por los militares españoles. Según informó el Dr. Padrón cuando se hallaban cerca de su destino: “los faros del coche enfocaron una esfera luminosa que estaba estacionaria, creo que muy próxima al suelo pero sin poder precisar si lo tocaba; era de material totalmente transparente y cristalina ya que a través de ella se podía ver las estrellas del cielo; de color azul eléctrico, pero tenue sin deslumbrar, su radio era como de 30 metros en el primer tercio inferior de la esfera se veía una plataforma de color aluminio como si fuera metálica y tres grandes consolas”. El artefacto tenía una barra central que la cruzaba de arriba a abajo. En su interior, el medicó distinguió que había  2 humanoides, uno frente al otro, de unos 2.50 metros de estatura, vestidos con mono rojos ceñidos y una escafandra que les tapaba el rostro.  Sus cabezas eran desproporcionadas en relación al cuerpo. Los enigmáticos seres parecían manipular una consola de mandos, sin prestar atención al testigo.

El Dr. Padrón fue testigo de un increíble avistamiento OVNI...
Dentro del OVNI transparente habían dos humanoides vestidos con llamativos trajes rojos...




Pese a lo insólito de la situación, el taxista siguió la marcha y desde la casa de la enferma continuaron observando el extraño fenómeno. Padrón pudo distinguir que de la parte superior del objeto, de la barra vertical, surgía un humo azulado. En esos momentos observan como el objeto se "infla" de forma considerable, mientras los ocupantes mantenían su tamaño, para inmediatamente elevarse y desaparecer a gran velocidad en dirección a Tenerife.

 

DE LA SEMEJANZA A LA EXTRAÑEZA
Como hemos observado en el presente estudio, aunque estos incidentes compartan elementos comunes, sobre todo el interesante detalle de la barra transversal y la transparencia de los objetos, es obligado reseñar que, evidentemente, no se trataba del mismo fenómeno (o sea la misma “nave espacial”). En muchas ocasiones, y con otros grupos de casos OVNIs, estas analogías son presentadas de forma sesgada y tendenciosa por parte de algunos investigadores, con la intención de presentar, ante los ojos del profano, que los avistamientos de Objetos Voladores No Identificados son un fenómeno homogéneo, “real y físico” provocado por la visita de seres extraterrestres provenientes de otros planetas.

Otro incidente curioso protagonizado por un OVN transparente. En Jokkmokk, Norrbottens,  Suecia, en 1970, un testigo anónimo informó que una medianoche  había observado un gran objeto en forma de globo transparente deslizándose en silencio por encima de donde se encontraba. La esfera aterrizó cerca del testigo, que estupefacto distinguió como varias "criaturas" salieron de la misma, tratando de secuestrar a un reno que había en la zona. Volvieron al globo luminoso sin lograr su propósito, y parecían maniobrar, con furor, sobre un dispositivo similar a unos pedales. El extraño artefacto volador se alejó de la vista del testigo.



Sin embargo a tenor de estas marcadas diferencias, en eventos de sustanciales semejanzas, la Teoría de la Distorsión ofrece un nuevo enfoque. Un agente externo desconocido que interactúa con la mente de los testigos, “ofrece” a los eventuales observadores un hipotético escenario de visitación alienígena, compuesto primordialmente por dos elementos a desarrollar entre ambos “colaboradores”: naves y tipologías de humanoides. Sin embargo es el propio observador quién se encarga de desarrollar toda la trama en una elaborada puesta en escena que se ofrece ante sus ojos como una “realidad tangible” y en apariencia externa a su mente. La participación del agente externo consigue que todo este material inconsciente privativo de cada testigo aparezca de forma distorsionada, lo que otorga a cada caso una patina de exclusividad intransferible, pero sobre todo inescrutable y absurdo a ojos de terceros…

 
 
 
 
 

 

JOSE ANTONIO CARAV@CA

 
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domingo, 1 de junio de 2014

ASOMBROSO ENCUENTRO CERCANO EN BRASIL




 
 

En la mañana del 26 o el 27 de septiembre de 1968 el Sr. Henrique  Schneider de 60 años, químico industrial, residente en Vila Baumer, cerca de Joinville (Estado de Santa Catarina, Brasil), fue a comprobar el fuego del horno de cerámica que había junto a su propiedad. Mientras se encendía un cigarrillo, se percató de la presencia de un extraño objeto a unos 5 metros de distancia. El testigo estaba paralizado y no podía moverse.  El artefacto tenía forma cónica, y medía alrededor de 4 metros de altura y 2,50 metros de diámetro en su base. Schneider dijo a los investigadores que el objeto estaba posado sobre tres patas de unos 80 cm, y que desde su base emitía una fuerte luz que iluminaba el suelo. 
El Sr. Schneider el protagonista de este asombroso encuentro cercano... (Imágenes Cortesía SBEDV Sociedad Brasileña de estudio de Discos Volantes".)

 
 
 
 Entonces divisó una entrada rectangular de la que surgía “una especie de cinta transportadora” que no llegaba a tocar tierra. Sobre esta “rampa” había dos criaturas rectangulares de 1´50 metros de altura por 0 ´50 metros de ancho.  Schneider preguntó que hacían allí, y mentalmente comenzó a recibir respuestas a sus interrogantes. Las criaturas le informaron que estaban comprobando la causa del calor y humo que habían detectado en aquel lugar. El testigo dijo a los investigadores que horas antes había quemado algunos neumáticos viejos que provocan un gran calor y una gran humareda oscura. Durante alrededor de 10 minutos el ingeniero recibió varias respuestas, supuestamente de la criatura más cercana a su posición.
El Objeto y sus extraños tripulantes...
 
 
 
 
El insólito humanoide a la pregunta de cómo se alimentaban, dijo que se nutrían por “impregnación.  Dieta natural.  Energía.  No como vosotros”.  Sobre la propulsión de su nave, indicaron que por “atracción.  36.000 o 360.000 revoluciones por segundo”. Dijo que procedían de una estrella cuyo nombre no recordaba, pero que sonaba como “MERS".  “Estaban gobernados por un jefe y cada uno tenía una función específica, como el ocupante que estaba dentro de la máquina y no podía salir de allí."  Viajaban a cierta ruta determinada, pero salieron de la misma para comprobar cuál era la causa de aquel extremo calor en la Tierra.  Prometió volver y establecer nuevos contactos. Schneider dijo que no podía retirar la mirada de la criatura mientras duró la “conversación”. De pronto la plataforma se recogió en completo silencio mientras los “rectángulos” volvían a su interior.
Una de las marcas dejadas por el OVNI en el terreno...
 
 
  
Aunque en esos momentos el testigo recobró la movilidad, lo hacía siempre manteniendo la misma distancia con la plataforma. El misterioso “cono”, era de color gris aluminio y tenía tres luces azules circulares. Aunque el ingeniero especificó que no eran ventanas, a través de una de ellos podía observar a las criaturas e incluso a la que permaneció siempre en su interior. Cuando la rampa terminó de replegarse, la puerta se cerró emitiendo un ligero ruido como una “chispa eléctrica”, seguido de un sonido parecido a la puerta de una nevera. Inmediatamente el objeto se elevó rápidamente de forma vertical, mientras emitía un “silbido agudo” parecido a un taladro eléctrico. A cierta altura el testigo observó que en la base del artefacto había una intensa luz azul ", como la emitida por un “equipo de soldadura", y algo parecido a anillos concéntricos, también  de tonalidad azul que parecía girar. Tras elevarse unos 10 metros de inclinó hacia el Sur, desapareciendo rápidamente. El artefacto dejó una estela de condensación de vapor, parecida a las aeronaves de reacción y el testigo notó un potente efecto de aspiración de aire que le desplazó hacia adelante. Cuando Schneider se acercó al lugar donde había estado posado el objeto, notó un fuerte olor a “queroseno” quemado y un fuerte calor. Al día siguiente el ingeniero examinó el área encontrando un círculo de hierba quemada de unos 65 cm de diámetro. En el interior de esta huella había un pequeño agujero circular (concéntrico) de unos 10 centímetros.  Los investigadores brasileños del SBEDV (Sociedad Brasileña de Estudio de Discos Voladores), encontraron tres marcas de unos 10 centímetros de diámetro provocados por las supuestas patas del artefacto.  Curiosamente 8 o 10 baldosas de cerámica del techo más próximo a la zona de aterrizaje del OVNI, estaban desplazadas, como si hubieran sido levantadas por el efecto de “aspiración” provocado por el “cono”.
Según el testigo, cuando el artefacto se elevó produjo una fuerte aspiración que provocó los daños que se aprecian en la presente fotografía.
 
 
 
 
 Incluso un viejo camión presentó varias averías al día siguiente: la batería, la dinamo, el sistema de arranque y el distribuidor no funcionaron. 3 o 4 días después del incidente el Dr. Udo Schmidt, abogado en Joinville, en compañía Kari Silva y Paul Mertens,  entrevistó al testigo y tomó fotografías del lugar. Schmidt pudo comprobar la existencia de las huellas y el penetrante olor a quemado que había en la zona que perduró durante 4 o 5 meses.  Incluso en el año 1973, 5 años después de los hechos la hierba no había crecido en el interior del circulo, aunque algunas matas de hierba crecían  a su alrededor. Posteriormente, según relató Schneider,  alrededor de 5 meses más tarde, sintió que debía salir al exterior de su casa y observó un extraño objeto luminoso cruzando el firmamento.  Junto al testigo se hallaba su hijo Amaury  la Sra. Maria Carvalho y su marido.  El investigador Carlos Alberto Varassin, que realizó una exhaustiva investigación 5 años después, señaló que el testigo era una persona muy respetable en su comunidad y no encontró ninguna fisura en su testimonio.
 
 
 
 
 
 
JOSE ANTONIO CARAV@CA

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