viernes, 1 de mayo de 2020
LA MISTERIOSA «CAJA» EXTRATERRESTRE DE MARIUS DEWILDE
La ufología está repleta de historias inverosímiles y difíciles de creer. Esta es una de ellas. Implica a un testigo clásico de la famosa oleada ovni ocurrida en Francia en 1954. Marius Dewilde tuvo un doble encuentro cercano con una misteriosa aeronave y sus ocupantes. Pero lo que nos interesa para nuestra partícular crónica es algo muy curioso que contaba y que el investigador y escritor Antonio Ribera narra en su obra clásica «Secuestrados por extraterrestres» (1983):
«Dewilde confió ciertos detalles inéditos sobre su aventura a sus amigos de Ouranos. -Así, por ejemplo, mencionó la misteriosa caja negra (cuya existencia, además de las autoridades policiacas y militares, conocían muy pocas personas). Cuando se produjo el aterrizaje del 10 de setiembre de 1954, Marius Dewilde encontró sobre la vía férrea una caja metálica, de unos 70 cm de largo por unos 40 cm de grosor. Cuando Márius dirigió la luz de su mechero hacia la caja, la tapa de ésta se cerró, pero no antes de que él pudiera distinguir como unos. aparatos o herramientas dispuestos en su interior. Marius Dewilde se llevó la caja a su casa, con la intención de abrirla. Pero comprobó que no poseía ningún sistema de cierre conocido y que sus paredes eran totalmente lisas, sin que se distinguiese en absoluto el en caje de la tapa. Sin embargo Dewilde —no olvidemos que y era obrero metalúrgico trató de forzar la caja con ayuda de una sierra para metales y de una lima, mas todos sus intentos resultaron vanos. El metal de que estaba hecha la caja parecía durísimo e inatacable por medios conocidos de Dewilde. Llegamos ahora a un punto muy particular de esta historia, según señala Pierre Delval en el artículo que consagró al tema) Aunque la primera reacción de Marius fue la de avisar a la policía sobre lo que había visto —y así lo hizo, no dijo nada a nadie sobre la existencia de la caja, y la escondió en un cobertizo, bajo un montón de carbón. Poco tiempo después de su declaración a las autoridades (que precedió a la visita de varios investigadores oficiales, así como la del doctor Hynek, que vino especialmente desde Estados Unidos y se desplazó a Ouarouble en un helicóptero militar desde el aeródromo de Lille), recibió de nuevo la visita de los miembros del Servicio de Información del Ejército del Aire, que lo sometieron a un detallado interrogatorio, invitándolo después a acompañarlos a otro centro oficial, donde volvieron a bombardeado a preguntas. Y no solamente fue interrogado, sino que lo sometieron a hipnosis y a la acción del pentotal sódico, o «suero de la verdad». Terminadas estas pruebas y exámenes del testigo, éste es devuelto a su casa en un vehículo oficial y uno de los investigadores le pide entonces que le entregue la famosa caja. Marius Dewilde «se hizo el loco», pretendiendo ignorar su existencia, y entonces dijo: "Puesto que ustedes pretenden que tengo una caja escondida, búsquenla ustedes mismos." Uno de los oficiales fue entonces derecho al montón de carbón y extrajo la caja oculta, ante el asombro de Marius Dewilde..., quien sin duda había revelado la existencia de la misma bajo hipnosis, no recordando después haberlo dicho.
Tras esto, se pierde totalmente la pista de este extraordinario objeto "prueba" incuestionable de la visita de los "extraterrestres". No sabemos qué hicieron con ella las autoridades, ni si consiguieron abrirla».
Obviamente muchos investigadores recelan de esta historia, aunque forma parte ya de esa gran mitología que acompaña al fenómeno OVNI...
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.
miércoles, 1 de abril de 2020
ROSWELL: EL ENIGMA DEL RANCHO FOSTER
Han pasado 73
años desde que un periódico de Nuevo México reflejara en sus páginas unas de
las noticias mas sorprendente de todos los tiempos. Los lectores del Roswell
Daily Record no daban crédito a lo que leyeron aquel lejano 8 de julio de 1947:
“La Fuerza Aérea captura un platillo
volante en un rancho de la región. Los muchos rumores acerca del disco volador
se tornaron realidad ayer recoge el
Roswell Daily Record en una nota legendaria
cuando el oficial de inteligencia del 509 Grupo de Bombarderos, del aeropuerto militar de Roswell fue lo
bastante afortunado como para obtener un disco a través de la cooperación de
uno de los rancheros de la zona y la oficina del sheriff del condado de Chaves.
El objeto volador aterrizó en un rancho cerca de Roswell, en algún momento de
la semana pasada. Al no tener servicio telefónico, el ranchero guardo el disco
hasta que pudo ponerse en contacto con la oficina del Sheriff, que a su vez, lo
notificó al Mayor Jesse A. Marcel, de la oficina de inteligencia del 509 Grupo
de Bombarderos. La acción se emprendió de inmediato, y se recogió el disco de
la casa del ranchero. Fue examinado en el aeródromo de la Fuerza Aérea de
Roswell y, a continuación, el Mayor Marcel lo envió al Cuartel General".
Y es que el
titular no podía ser más explicito. La Fuerza Aérea había capturado un platillo
volador. Tras la difusión del comunicado de prensa, la centralita de la emisora
local de radio no paraba de sonar. Todo el mundo quería más información del
sensacional hallazgo. Desde cualquier rincón de los Estados Unidos y diversas
partes del mundo, los medios pedían la redifusión del comunicado. El
investigador Javier Sierra explica perfectamente en su libro “Roswell: Secreto
de Estado” (1996) la expectación creada por el comunicado de los militares:
“Durante las horas inmediatamente posteriores a la difusión por cable del
comunicado elaborado por Hault, los teléfonos de la base de Roswell y los de la
sede de la Octava Fuerza Aérea en Fort Worth –acuartelamiento del que dependía
el 509 Grupo de Bombarderos comandados por Blanchard- se pusieron al rojo vivo.
Todos los medios de comunicación del país deseaban conocer, con razón, que se
escondía tras la oleada de observaciones de los platillos, e intuían que la
captura de uno de ellos en Nuevo México arrojaría luz definitiva sobre el
asunto.” Hasta que de pronto, la censura comenzó a caer sobre esta noticia y
los periodistas locales fueron obligados a silenciar sus informaciones. Stanton
Friedman en su libro “Caso Roswell Informe Final” (1992) detalla el testimonio
de Frank Joyce: “De pronto el sistema
telegráfico se detuvo y empezó a zumbar. A continuación entró una llamada telefónica;
la persona que llamaba se identificó como un oficial del Pentágono. Este hombre
me dijo algunas cosas bastantes feas sobre lo que me pasaría. Realmente estuvo
muy agresivo”. Según indican los investigadores Kevin Randle y Don Schmitt,
en su libro “UFO Crash at Roswell” (2001) el 6 de julio de 1947, el gerente
general de la emisora KSWS John McBoyle había estado en el lugar donde se había
estrellado el platillo volador, a unos 64 kilómetros de Roswell. Según su
declaración había visto un objeto que parecía “una palangana aplastada” y que
podía medir entre 7 y 9 metros de diámetro, estrellado en el lado de una
pequeña colina. Lydia Sleppy que trabajaba en la citada emisora realizó una
declaración jurada en 1993, junto al antiguo propietario de la radio,
aseverando todos estos datos, y añadiendo que recibieron una comunicación del
FBI para que cesaran inmediatamente todas sus comunicaciones sobre este
“accidente”. Además, esta circunstancia se añade a los diferentes rumores que
decían que todas las transmisiones telegráficas que se emitían desde Roswell
fueron interrumpidas misteriosamente. Aunque en un principio, se negó que a
finales de 1940 existiera la tecnología necesaria para abortar la emisión de
mensajes, posteriormente se supo de la existencia del “Project Shamrock”,
creado en agosto de 1945, para controlar la información telegráfica que podía
entrar o salir de los Estados Unidos. Por tanto, no es descabellado pensar que
el FBI fuese el responsable de que las noticias sobre lo que sucedía en Roswell
no se propagaran más allá de las fronteras del pequeño pueblo de Nuevo México.
Pero ¿qué quería ocultar el gobierno norteamericano?, ¿qué había ocurrido en
Roswell?...
EXTRAÑOS RESTOS EN EL DESIERTO
Todo comenzó
la noche del 4 de julio de 1947 cuando una violenta tormenta eléctrica azotó la
noche de Roswell. Sobre las 23:00 horas el ranchero y capataz del rancho
Foster, William Mac Brazel, escuchó un gran estruendo parecido a un “trueno
metálico”. Con las primeras luces del día, Mac Brazel decidió salir a lomos de
su caballo para comprobar la situación de los animales después de la fuerte
tormenta. Le acompañó el joven William D. Proctor de 7 años, hijo de los
propietarios de una granja cercana. Tras un largo recorrido por el terreno, Mac
Brazel descubrió una amplia zona cubierta de extraños restos metálicos de algo
más de 500 metros de largo por, al menos, cien metros de ancho. Sobre todo,
había unas láminas muy finas de color parduzco, unas pequeñas vigas parecidas a
la madera de balsa cubiertas de indescifrables caracteres y unas
"barras" parecidas al plástico. Los trozos metálicos eran
asombrosamente ligeros y tras arrugarse volvían inmediatamente a su forma
original. Mac Brazel comprueba la extraordinaria resistencia de las láminas a
un simple arañazo. El ranchero cree que se encuentra ante un artefacto de los
militares, aunque no le parece que aquellos restos correspondan a los habituales globos sondas, los cuales, se
han estrellado varias veces en la propiedad. Pero Mac Brazel tiene una cosa
clara, fuese lo que fuese, aquello había caído del cielo... En julio de 1990, Loretta Proctor fue
entrevistada por el “Fund for UFO Research” en Washington, donde aclaró que, junto
a su marido vieron las misteriosas piezas: “El
fragmento que trajo tenía el aspecto de un plástico de color marrón claro...
era muy liviano, como la madera balsa. No era un pedazo grande, tal vez tendría
unos 10 cm de largo, sólo un poco mayor que un lápiz. Tratamos de cortarlo con
un cuchillo y también le acercamos la llama de un fósforo, pero no se quemó.
Sabíamos que no era madera. Era suave como el plástico y no tenía bordes
agudos, como una clavija de color tostado oscuro. No tenía ninguna veta...
simplemente liso. Nunca había visto algo así".| Sobre el desierto de Roswell, Mac Brazel encontró centenares de extraños restos metálicos. |
Tras el
hallazgo, Mac Brazel supo que aquellos restos eran “especiales”. Por ello el 6
de julio de 1947, decidió acudir a la ciudad con la intención de averiguar si
aquellos materiales pertenecían a la Base de Roswell. Una vez personado en el
despacho del sheriff George Wilcox, ambos observaron, ensimismados, los
misteriosos escombros metálicos. Casualmente, en ese mismo instante, el sheriff
recibió la acostumbrada llamada del periodista radiofónico local, Frank Joyce,
de la KGFK, para conocer las novedades del día. Wilcox sin ser consciente de la
trascendía del hallazgo del ranchero le cedió el auricular a Mac Brazel para
que le relatara al periodista lo acontecido en la propiedad de los Foster. Momentos
después el sheriff avisó a la base de Roswell. El mayor Jesse Marcel, oficial
de inteligencia, se presentó en poco tiempo en la ciudad y ante la rareza de
las piezas decidió llamar a un compañero de la base, al capitán Sheridan
Cavitt, de la contrainteligencia. El 7 de julio de 1947, William Mac Brazel,
Jesse Marcel y Sheridan Cavitt llegaron al lugar de los escombros metálicos. En
una entrevista mantenida con el ufólogo y físico nuclear Stanton Friedman, en
1979, el mayor Marcel rememoraba lo que hallaron aquella mañana en el desierto:
"Cuando llegamos al lugar del
accidente, me sorprendió ver la gran superficie que estaba cubierta de restos.
No era una cosa que hubiera dado contra el suelo o explotado en tierra. Era
algo que debió de explotar en el aire, viajando quizás a una alta velocidad. No
sabemos. Pero los fragmentos estaban desparramados en una zona de 1.200 metros
de largo, y bastante ancha, de decenas de metros de ancho. Así que procedimos a
recoger todos los fragmentos que pudimos encontrar y los cargarnos en nuestro
jeep. Me resultaba bastante obvio, por mi actividad, que eso no se trataba de
un globo meteorológico, ni de un avión ni de un misil. Pero lo que era, no lo
sabíamos. Simplemente recogimos los fragmentos. Era algo que nunca había visto
antes, y yo estaba bastante familiarizado con todas las actividades aéreas.
Cargamos completamente el jeep, pero no me sentí satisfecho. Le dije a Cavitt:
Lleve este vehículo de vuelta a la base, que yo voy a volver allí y recoger
todo lo que entre en mi auto-, cosa que hice. Pero en total sólo recogimos una
pequeña parte del material que estaba allí desparramado”. De camino a casa
Marcel se detuvo en su domicilio para enseñar los restos a su esposa e hijo. Pero
la sensacional noticia del hallazgo duró muy poco. El mismo 8 de julio de
1947, mientras Mac Brazel es retenido de
forma injustificada por los militares durante varios días, desde la base de
Fort Worth (Texas), el General Roger Ramey preparó un nuevo y demoledor
comunicado de prensa. El texto se acompañó de varias fotografías de los
militares posando con restos de un globo sonda, ya que en esta nueva versión,
los misteriosos y desconcertantes restos metálicos son descritos despojados de
cualquier indicio de extrañeza, así, en esta ocasión se habla de: “papel de
estaño” y de “objeto de construcción débil, casi como una cometa”. El telex
emitido desde la base de Fort Worth pretendía eliminar cualquier atisbo de
misterio: “El general de brigada Roger Ramey, jefe de la Octava Fuerza Aérea,
aseguró esta noche que el supuesto disco volante encontrado al este de Nuevo
México es evidentemente, nada más que un instrumento meteorológico o de radar
de alguna clase”.
EL ENIGMA DEL RANCHO FOSTER
Aunque la explicación
de la USAF logró que el caso Roswell cayera en el olvido durante largo tiempo,
a finales de la década de los setenta, el investigador Stanton Friedman tras
entrevistar al mayor Marcel reactivó el interés social sobre el misterioso
acontecimiento de 1947. Con la fulgurante irrupción de múltiples testigos y
nuevas informaciones sobre Roswell parecía confirmarse que algo realmente
extraordinario había ocurrido en Nuevo México. Pero una de las cosas que más
sorprendió a los investigadores fue reconstruir los misteriosos acontecimientos
surgidos alrededor del principal testigo, William Mac Brazel y del escenario de
los hechos, el rancho Foster…![]() |
| La base aérea de Roswell admitió públicamente que habían recuperado los restos de un disco volador. |
En un
artículo de los investigadores Stanton Friedman y William Moore del año 1980, ambos autores recogían las
vivencias de Bessie Brazel Schreiber, hija de Mac Brazel. La mujer les
manifestó que el material descubierto por su padre parecía "una especie de
papel de aluminio. Algunos fragmentos tenían una especie de cinta pegada, pero
ésta no podía despegarse o sacarse de ninguna forma. Algunos pedazos tenían
números o letras, pero no eran palabras que pudiéramos leer. Los caracteres
estaban escritos como números, en columnas, pero no se parecían para nada a los
números que nosotros usamos. Y un pedazo de algo hecho del mismo papel plateado
parecía una manga de unos 10 cm de ancho e igualmente largo, con un reborde en
un extremo. Y también lo que parecían ser pedazos de un papel fuertemente encerado".
![]() |
| El ranchero Mac Brazel se llevó el secreto a la tumba sobre lo ocurrido aquel verano de 1947 |
Como no
podía ser de otra manera Mac Brazel avisó de su descubrimiento a los dueños del
Rancho Foster, que por aquellos días se encontraban fuera de la ciudad, lo hizo
desde el teléfono de una tienda de comestibles de Corona (Nuevo México) regentado
por Gerldine Perkins, tal y como ella misma confirmaría a los investigadores.
El Rancho Foster pertenecía a dos hermanos gemelos Henry S. y J.B. Foster. Otro
testigo de la época que pudo contemplar algunos trozos metálicos fue el
propietario del Bar Wade, Jesse Wade. Cuando Mac
Brazel fue "retenido" por la Fuerza Aérea durante casi una semana, su
hijo Paul Brazel tuvo que hacerse cargo del rancho. Un sobrino de éste, Joe, ha
confirmado recientemente que su tío estaba bastante molesto, ya que se sorprendió,
al comprobar cómo la propiedad de los Foster estaba literalmente tomada y
acordonada por decenas de militares que les impedían el acceso. Incluso los
familiares y demás empleados fueron expulsados sin más explicaciones de la
hacienda. Lo curioso es que el ejército estuvo durante muchos días
"trabajando" en el terreno imposibilitando que el hijo de William Mac
Brazel pudiera dar de comer o beber al ganado. Nadie sabía que hacían los
miliares en la propiedad, aunque todos intuían que estaba estrechamente
relacionado con el extraño hallazgo del ranchero. La inflexible ocupación
militar ocasionó un grave perjuicio económico a los Foster, aunque como veremos
a continuación esto tendría unas secuelas rastreables y descubiertas por Carey
y Schmitt. El sobrino del hijo de Mac Brazel confirmó a los investigadores que
ni su tío, ni el padre de éste, hablaban del incidente bajo ninguna
circunstancia. Bill Brazel, otro de los hijos del ranchero habló en una ocasión
de los restos cuando se refirió a ellos como: "algo parecido al papel de
estaño, sólo que no se rompía. Uno podía arrugarlo y doblarlo e inmediatamente
recuperaba su forma original. Era flexible, pero no se podía plegar o doblar
como el metal común. Casi como un plástico, pero definitivamente metálico. Mi padre
dijo una vez que los militares le dijeron que no era algo hecho por nosotros.
Había también un material filiforme: parecía seda, pero no lo era. Era un
material muy fuerte sin hebras o fibras, como tendría la seda. Era más como un
alambre, una sustancia de una sola pieza. Y había unas partículas semejantes a
la madera, como la madera balsa por su peso, pero de color un poco más oscuro y
mucho más duro. No pesaba nada y no se podía rayar con la uña. Todo lo que yo
tenía era unos pedacitos. No había escrituras o marcas en los fragmentos que yo
tenía, pero mi padre dijo que había figuras en algunos de los fragmentos que él
encontró. Muchas veces se refería también a los petroglifos que los antiguos
indios dibujaron en las rocas de esta región como a figuras y creo que las comparaba con ellos".
Pero hay más
familiares de testigos directos que arrojan luz sobre el famoso incidente. La hija adoptiva de J. B. Foster, Joan
Purdie, fue localizada por los dos autores y ésta ofreció detalles increíbles
sobre el caso Roswell: "Mi padre sabía que era un platillo volador y nunca
ha cambiado su historia (...) y al igual que el ejército había advertido y
amenazado a Mac Brazel, hicieron lo mismo con él". La Sra.
Purdie dijo que el ranchero llamó su padre para advertirle de lo que había
ocurrido y que los militares habían invadido su propiedad. La providencial
testigo añadió nuevos elementos de controversia cuando señaló a los
investigadores que a su padre le había cambiado el carácter después del
incidente y que nunca quiso hablar de lo que vio u oyó en aquellos días. Estaba
segura que J. B. Foster había sido amenazado seriamente por la USAF para que no
comentara lo que había ocurrido en su rancho. La Sra. Purdie considera, tras
todos estos años, que el material que cayó sobre su rancho era desconocido.
Además sospecha que la muerte de William Mac Brazel no fue natural...
AMENAZAS, SOBORNOS Y CÁMARAS
FRIGORÍFICAS
Otro
testimonio impactante lo ofreció Cody Derek, biznieto de S. A. Foster que
también ha hablado sin tapujos ante los investigadores. Solo tras la muerte de
su bisabuelo (2005), al que consideraba como un padre, Derek comentó
públicamente que en la familia había un gran y desconcertante mutismo respecto
al caso Roswell. Nadie hablaba del asunto. Según Cody cuando interrogó al
hermano de su bisabuelo Henry Foster sobre la cuestión, éste se limitó a decir
que tenía 17 años cuando todo ocurrió y que: "los muchachos me dijeron que
era cierto, sin duda era un platillo volador". El joven insistió y preguntó
sobre los presuntos humanoides recuperados en el desierto, en ese momento el
gesto del anciano Foster cambió drásticamente y añadió que tan solo recordaba
eso, nada más.Lo que quedó claro a Tom Carey y Don Schmitt, es que los implicados en la trama callaron por temor. ¿Fueron los testigos amenazados por la Fuerza Aérea para que no revelaran nada de lo sucedido?, ¿Por qué tantos años después aún no se decidían a hablar abiertamente?, ¿qué fue lo que pasó en julio de 1947 para que ni tan siquiera comentaran lo ocurrido a nivel familiar?...
En el año
1991 el conocido investigador y exmilitar Kevin Randle entrevistó a Barbara
Dugger, nieta del Sheriff George e Inés Wilcox, que afirmaba que su abuela
estaba realmente aterrorizada por lo que sabía y le llegó a decir en una
ocasión: "No se lo cuentes a nadie. Cuando ocurrió el incidente, la
policía militar vino a la Oficina y nos dijo a George y a mí que si alguna vez
decíamos algo del asunto no sólo nos matarían a nosotros, sino también a ¡toda
nuestra familia!" La propia Dugger aclaró que la Sra. Wilcox creía en la
realidad del estrellamiento de Roswell: "alguien llamó a mi abuelo y le
contó el incidente. El fue hasta el sitio y vio los restos; había una gran zona
quemada. Era el atardecer. Había cuatro seres del espacio. Sus cabezas eran
grandes. Usaban trajes como de seda. Y uno de los 'hombrecitos' ¡estaba
vivo!". Tan abatido quedó su abuelo por el percance del "platillo
volante", amenazas incluidas, que decidió dejar su puesto de Sheriff en el
pueblo tras el revuelo organizado por el ejército.
Aunque, a parte de estas siniestras advertencias, también pudieron existir “compensaciones económicas” para conseguir con mayor efectividad, si cabe, la total discreción de los testigos implicados en el caso. Cody Derek asevera que, posiblemente, los Foster fueron favorecidos con la transferencia de tierras federales a cambio de su silencio. "Mi familia hizo una fortuna con el petróleo" concluye el biznieto Foster. Pero no serían los únicos supuestos beneficiados por las autoridades. En este sentido, Loretta Proctor sostenía hacía unos años qué William Mac Brazel se enriqueció misteriosamente: "Creo que ese mismo año se fue de la hacienda, mudándose a Alamogordo o Tularosa (Nuevo México), donde puso un deposito. Eso era antes de que la gente tuviera frigoríficos en sus casas. El depósito era un gran edificio refrigerado... Uno compraba la carne, la cortaba y la ponía en unos armarios de los que tenía la llave; después la sacaba cuando quería. Creo que debió salirle bastante caro, y nos preguntamos cómo pudo instalarlo con sus usuales ganancias por la cría de ovinos"...
PROHIBIDO EXCAVAR EN ESTE RANCHO
Los autores
de "Wittness to Roswell" Donald Shmitt y Tom Carey siguieron la pista
ofrecida por el pariente de los gemelos Foster y bucearon en los registros
oficiales del Departamento de Interior de los Estados Unidos, concretamente en
la Administración de Tierras (BLM). Allí aguardaban grandes sorpresas. Dicho
organismo rige las facultades y responsabilidades administrativas, como revisar
y aprobar las transferencias de tierras federales y otorgar permisos para la
exploración del subsuelo bajo tutela federal, estatal o privada. El BLM también
se ocupa de Evaluaciones Ambientales (EA), allí, los investigadores hallaron un
documento esclarecedor, identificado con el número de serie 63020. Dicho
informe hace alusión al Rancho Foster de
la siguiente peculiar y nada ortodoxa forma para un registro administrativo:
"Uno de los presuntos accidentes OVNIS de 1947 se encuentra en esta
asignación. El lugar ha sido excluido de los derechos de vía y arrendamiento de
minerales. El lugar será excluido de la explotación minera y es resignado para
NSO y arrendamiento de gas." Tal y como
indica el documento gubernamental, el Rancho Foster está excluido de casi todos
los permisos oficiales que concede el gobierno para la explotación de fincas y
no se permite la construcción de carreteras, red de ferrocarril, tendido
eléctrico, paso de fibra óptica, o cualquier tipo de prospección minera. Lo que
significa sencillamente que no se puede "remover" ni
"excavar" el terreno bajo ninguna circunstancia. Por ello muchos
investigadores se preguntaban ¿qué es lo que teme el gobierno que se halle
enterrado en la zona?, ¿más restos metálicos que no fueron retirados por el ejército?...
Pero lo más
irritante e intrigante de la cuestión es que Tom Carey y Don Schmitt revelaron
que en los registros de la BLM existe una lista de 8 transferencias de
propiedades federales a los Foster, pero los detalles de las mismas siguen sin
estar disponibles... ¿Por qué?... Porque quizás éste fue el pago por un
silencio... un silencio que ocultaba una realidad asombrosa que podría cambiar
el rumbo de la historia... ¿o no?...
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.
domingo, 1 de marzo de 2020
CARAVACA Y LA TEORIA DE LA DISTORSION
Nos vamos a centrar en esta entrega en uno de los nombres fundamentales de la ufología no solo gaditana, sino también española e incluso internacional: el algecireño José Antonio Caravaca, cuya Teoría de la Distorsión, detallada recientemente en el libro Distorsión. ¿Una teoría explicativa? (Guante Blanco, 2019), ha sobrepasado nuestras fronteras. Entusiasta del fenómeno OVNI desde siempre, ya en su juventud Caravaca leía todo lo que podía, recopilaba recortes de prensa, tomaba notas y fotocopiaba aquello que le parecía interesante. Hoy, 35 años después, es un investigador igual de entusiasta, pero sin que la pasión obnubile su capacidad crítica. De los innumerables casos relacionados con Cádiz que ha conocido a lo largo de su trayectoria, el que más le ha impactado nos traslada al 12 de marzo de 1981, cuando “Juan González Santos, trabajador del ayuntamiento de Algeciras, a plena luz del día se encontró con una extraña aeronave y sus tripulantes. Fue poco antes de llegar a la barriada de Pelayo, en la nacional 340 dirección a Cádiz sobre el mediodía. Según me relató el propio testigo, mientras conducía su vehículo observó, en el lado izquierdo de la carretera, detrás de una fila de eucaliptus, un raro resplandor. Una vez apeado de su furgoneta, Juan comprobó que se trataba de un artefacto de forma semicircular, metálico, con cinco ventanillas circulares y sustentando sobre tres ‘patas’ telescópicas. En el interior del objeto había varios seres de apariencia humana que llevaban trajes ajustados de color marrón y la cara cubierta con una especie de plástico transparente. Cuando Juan quiso aproximarse para verlo de cerca, desde el OVNI le lanzaron un rayo de luz que le dejó paralizado. Al poco tiempo, ‘aquello’ despegó y se perdió en la lejanía. Investigadores como Andrés Gómez Serrano y J. J. Benítez hallaron extrañas marcas en el terreno a las pocas semanas del incidente que confirmaban su testimonio”.
En efecto, en nuestra provincia se han registrado numerosos sucesos relacionados con ovnis, y en un buen número de ellos, y si damos crédito a los testigos, sus tripulantes presentan distintos tipos de fisonomía. Así resume Caravaca esta variedad de extraterrestres: “Tenemos desde pequeñas entidades de apenas un metro y medio de altura y aspecto de mono, hasta humanoides de gran altura con escafandras como si fueran astronautas. También se ha informado de tripulantes de grandes cabezas, de apariencia humana, luminosos o semejantes al famoso muñeco de Michelin”. Su Teoría de la Distorsión explicaría por qué el fenómeno se percibe de una manera u otra según la persona que lo vea o incluso según el país o época de los que proceda el testigo: “Tras estudiar y analizar en profundidad el tema OVNI estoy convencido que estamos en presencia de un fenómeno desconcertante que es capaz de adaptarse a nuestras propias creencias, y que se despliega, en conjunción con la psique de los testigos, elaborando una compleja escenografía que no es totalmente ‘real’. Ten en cuenta que, desde tiempos inmemoriales, se registran crónicas y relatos de encuentros con seres, entidades y criaturas sobrenaturales, y creo que todo esto se trata de un mismo y único paradigma que va cambiando, mutando al mismo tiempo que evoluciona la humanidad, porque lo que vemos, sea lo que sea, está claramente influenciado por nuestro factor cultural”.
A pesar de llevar años sumergido en el fenómeno OVNI, Caravaca no ha visto ninguna nave: “Esa es mi asignatura pendiente. He viajado por medio mundo tras la pista de los ovnis y jamás me he topado con ellos… He visto luces curiosas en el cielo, pero nunca he observado algo definitivamente extraño o desconocido. Como me dijo en una ocasión un buen amigo, y además testigo de un célebre episodio ufológico, Rafael Tobajas: “Los ovnis están para los que los encuentran y no para los que los buscan”.
sábado, 8 de febrero de 2020
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sábado, 1 de febrero de 2020
OVNIS ¿VIAJEROS DEL TIEMPO?
La opacidad
del fenómeno OVNI ha sido la principal causa que ha motivado la propuesta de
infinitas hipótesis para explicar el supuesto origen de estas misteriosas
aeronaves. Que durante décadas de arduo estudio no se haya podido aclarar el
origen de estas manifestaciones ha provocado que los investigadores tengan que
recurrir a las mas diversas y exóticas respuestas para intentar llegar al fondo
de este, aparente, impenetrable enigma. Desde hace varios años, muchos
estudiosos están convencidos que los OVNIs son viajeros en el tiempo que nos
visitan desde el futuro. O sea, los supuestos extraterrestres seríamos nosotros
mismos que a bordo de máquinas del tiempo estamos explorando el pasado. De
hecho, el teniente coronel Philip Corso coautor con William Birnes del libro
"The Day after Roswell" (1997) defendía que los cuerpos hallados en
el desierto de Roswell eran seres creados genéticamente para la función de
viajar por el espacio. Incluso especulaba que probablemente fueran viajeros en
el tiempo enviados por nuestra civilización desde el futuro. En una promoción
para sus talleres titulada "Time Travelers- UFO Abductors From Our
Future" el Dr. Bruce Goldberg decía que: "Hay muchos secuestros a
bordo de ovnis y en bases militares secretas que se llevan a cabo, no por
extraterrestres de nuestro tiempo, sino por nosotros mismos en el futuro. Me
refiero a estos viajeros del tiempo como crononautas. Estos crononautas
proceden entre 1.000 y 3.000 años de nuestro futuro en la Tierra. Mediante el
uso de la ingeniería hiperespacial, estos viajeros en el tiempo han dominado el
arte de entrar en la quinta dimensión y viajar en el tiempo hasta nuestro
siglo. Además, estos crononautas también nos han secuestrado en nuestras vidas
pasadas. El propósito de estos viajeros del tiempo es facilitar nuestro
crecimiento espiritual. Son nosotros en el futuro". Y mas atrás en el
tiempo, el investigador argentino Fabio Zerpa en una entrevista concedida al
periodista Daniel Kon para la revista "Siete Días" (Agosto.1976) hablaba
sobre el posible origen de los OVNIs: "Nosotros tomamos al fenómeno en
tres planos distintos. La primera posibilidad es que sean viajeros del espacio,
que vengan de un planeta cercano, de otro sistema planetario o, incluso, de
otra galaxia. En ese sentido hay millones de posibilidades de vida
extraterrestre. La segunda variante es la posibilidad de que sean viajeros del
tiempo: Einstein opinó que esos seres podíamos ser nosotros en proyección de
futuro. Serían los hombres del futuro trasladados a través del túnel del
tiempo".
¿CIENTÍFICOS
O TURISTAS?
El último
que se ha sumado a este pensamiento ha sido el profesor de antropología
biológica de la Universidad Tecnológica de Montana (USA), Michael P. Masters,
que ha publicado un libro titulado «Objetos Voladores Identificados: un enfoque
científico multidisciplinario para el fenómeno ovni» (2019). En dicha obra
Masters especula que en un futuro nuestra civilización será capaz de desarrollar
una máquina del tiempo que le permitirá conocer la historia de la humanidad en
primera persona. Así mismo tras estudiar decenas de encuentros cercanos con
OVNIs, donde los testigos describen humanoides bípedos, sin pelo, de gran
cabeza, ojos grandes, narices pequeñas y bocas pequeñas le ha llevado a pensar
que se trata de un ser producto de la propia evolución de nuestra especie. A
esto hay que añadir, según Masters, otras pistas interesantes como que los
supuestos extraterrestres conozcan nuestro idioma y que su tecnología parezca
un desarrollo de la nuestra.
En una entrevista
concedida al periodista Leonard David para el portal Space.com ( 20/01/20) dijo
que: «Tomé un enfoque multidisciplinario para tratar de comprender los
misterios de este fenómeno (...) Nuestro trabajo como científicos es hacer
grandes preguntas y tratar de encontrar respuestas a preguntas desconocidas.
Algo está sucediendo aquí, y deberíamos tener un debate al respecto. Deberíamos
estar a la vanguardia de tratar de descubrir qué es». Y este estudio sobre los
OVNIs le llevó a Masters a plantear que: «Creo que la explicación más simple,
de forma innata, es que somos nosotros. Solo estoy tratando de ofrecer lo que
probablemente sea la explicación más parsimoniosa».![]() |
| El libro de Michael P. Masters vuelve a traer la idea de los supuestos viajeros en el tiempo |
Y una de las
razones que esgrime es que: «Los supuestos informes de abducciones son en su
mayoría de naturaleza científica» . Lo que le lleva a suponer que nuestros
visitantes: «Probablemente sean futuros antropólogos, historiadores y
lingüistas los que regresarán para obtener información de una manera que
actualmente no podemos tener sin acceso a esa tecnología. Dicho esto, creo que
algunas de sus intenciones también son el turismo. Sin duda en el futuro, hay
quienes pagarán mucho dinero para tener la oportunidad de regresar y observar
su período favorito en la historia. Algunos de los lugares turísticos más
populares son las pirámides de Giza y Machu Picchu en Perú… antiguos y sitios
prehistóricos».
IGNORANDO
LA CASUÍSTICA
Sin embargo,
como ocurre con otras muchas hipótesis y planteamientos propuestos para
explicar el complejísimo fenómeno OVNI, la idea de los viajeros del tiempo está
sustentada por sólo una pequeña porción de lo que nos ofrece el estudio de los
platillos volantes. Masters desconoce por completo la amplia fenomenología que
pretende explicar de una manera tan somera, ignorando que la verdadera ecuación
del problema es mucho mas amplia. Hay que tener en cuenta que la casuística está
repleta de casos protagonizados por seres, entidades, robots y criaturas de
todo tipo que obviamente no siguen los patrones evolutivos de nuestra especie.
De hecho, los supuestos tripulantes a los que hace mención Masters en su
escrito, los pequeños seres de gran cabeza, solo han sido relevantes en la
casuística ufológica mundial a partir de la década de los ochenta y tan solo en
el territorio norteamericano.
![]() |
| Sin duda la casuística OVNI es mucho mas compleja de lo que este planteamiento pretende trasladar. |
Masters ni entra, ni valora, porque posiblemente
ni las conozca, la mayoría de características absurdas e incoherentes que
presenta el paradigma OVNI, y que evidentemente no encajan con su idea de
visitantes del futuro. De la misma forma las comunicaciones y comportamientos
violentos de muchos de los ocupantes de los OVNI se encuentran en clara
disonancia con sus planteamientos. Sin dejar de
ser una idea sugerente y atractiva, la hipótesis de los viajes en el tiempo
para explicar el fenómeno OVNI tiene en su contra el propio análisis de los
casos. Y es que solo contar con una ínfima parte de lo que ofrece la amplia
literatura de los platillos volantes te puede llevar a tener un opinión muy
equivocada, sesgada y simplista de lo que realmente esconde un fenómeno tan
complejo y difuso como es el paradigma ufológico.
JOSE ANTONIO
CARAV@CA
Prohibido la
reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin
previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.
miércoles, 1 de enero de 2020
DAN AYKROYD UN AUTENTICO “CAZAFANTASMAS” Y CREYENTE OVNI
En 2020 se
estrena una nueva secuela de la famosa película de los Cazafantasmas, pero lo
que pocos seguidores de esta franquicia conocen es que el creador de la misma y
uno de los míticos protagonistas de la cinta original, Dan Aykroyd, pertenecía
a una autentica familia de "cazafantasmas".
Todo
comienza con Samuel Augustus Aykroyd nacido en 1855 y bisabuelo del famoso
actor que se interesó por el mundo de lo sobrenatural de una forma casi
accidental a finales del siglo XIX. Como
médico en cirugía dental a principios de la década de 1890, buscaba métodos
efectivos para intentar paliar el dolor en sus pacientes. De esta forma llegó a
estudiar la hipnosis y probablemente, a raíz de esto, tuvo sus primeros
contactos con el movimiento espiritista. Samuel estaba convencido que algunos
individuos en estado de trance eran capaces de actuar como un conducto de
comunicación entre los vivos y los muertos. Tal fue su creciente interés por
esta cuestión que llego a intercambiar correspondencia con el conocido escritor
Sir Arthur Conan Doyle, otro entusiasta seguidor y practicante del espiritismo.
En su granja cerca de Sydenham (Ontario. Canadá) Samuel organizaba sesiones de
espiritismo en compañía de un médium llamado Walter Ashurst, que llegó a ser su
huésped desde 1921 hasta 1933. Fruto de sus investigaciones recopiló en
numerosos diarios, desde 1905 hasta 1933, los diferentes resultados de las
sesiones, desde las manifestaciones de un espíritu que decía ser un antiguo
miembro de la dinastía Ming, hasta las comunicaciones mantenidas con el propio
bisabuelo de Samuel. Además, al parecer, durante una sesión realizada en la
casa de Maurice Aykroyd, su hijo, todos los asistentes escucharon el sonido de
una trompeta fantasmal sobre sus cabezas. Aunque la gran obsesión de Samuel fue
que los espíritus consiguieran manifestarse de forma física, ya que quería
documentar, entre otras cosas la existencia del ectoplasma. Pero en todas las
sesiones los espíritus le pedían paciencia y tiempo. Aunque, desgraciadamente,
la muerte de Samuel en 1933 puso punto final a sus investigaciones. Pero su Maurice
continuo la labor. Su hijo era ingeniero que trabajaba en la "Bell Telephone"
y pensaba que podría llegar a comunicarse con el más allá con la ayuda de la
incipiente tecnología. Y por ello, intentó fabricar, con poco éxito, un
dispositivo de radiofrecuencia para hablar con los espíritus de forma fluida y
sin la necesidad de un médium. Pero el interés familiar por lo sobrenatural no
decaía por estos contratiempos. A su vez, el hijo de Maurice, Peter Aykroyd,
que, con tan solo 7 años, observaba oculto detrás de una puerta o un pasillo
como Ashurst hablaba por boca de muchos espíritus desencarnados en casa de su
abuelo, también comenzó a interesarse pronto por el mundo de los espíritus y
realizó numerosas investigaciones, aunque de forma mucho más escéptica que sus
predecesores. Y como no podía ser de otra forma en esta saga familiar, su hijo
Dan Aykroyd, que creció entre revistas y libros de espiritismo, también era un
ferviente creyente en lo espiritual, añadiendo en su caso su interés además por
el tema OVNI tan en boga en los años de infancia y juventud del actor. De hecho, en su nacimiento ocurrió un hecho singular como el mismo Dan Aykroyd comenta: “Mi madre habla de un momento en que me estaba amamantando y observó una pareja de ancianos que apareció al final de la cama. La imagen se desvaneció. Sacó un álbum de fotografías y vio que era mi bisabuelo. . . y . . su esposa, que venían a visitar al nuevo hijo”.
Por eso, no es de extrañar, que cuando entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, y siendo un comediante muy conocido en los Estados Unidos, Dan decidió escribrir un guión para una película, pensó en unir su pasión por los fantasmas, los OVNIs y el humor en una increíble historia. Al parecer todo surgió después de leer un artículo sobre física cuántica y parapsicología. El guión original era muy diferente de lo que conocemos, se desarrollaba en el futuro, y los protagonistas eran cazafantasmas que se encargaban de luchar y atrapar tanto a entidades fantasmales como a seres procedentes de otros planetas e incluso viajando a través del tiempo. Posteriormente, como en casi cualquier guión cinematográfico de Hollywood la trama original de Dan sufrió varios y drásticos cambios (al menos 5), hasta que llegó a las pantallas de todos los cines del mundo bajo el éxito de “Ghostbusters" (1984).
El 29 de septiembre de 2009, Peter Aykroyd, el padre de Dan, publicó un libro titulado "Una historia de fantasmas: la verdadera historia de las sesiones espiritistas, médiums, fantasmas y Cazafantasmas" prologado por su hijo y donde recogía, entre otras cosas, la historia familiar en torno a la investigación del más allá. Por su parte, la pasión de Dan Aykroyd por el tema OVNI le llevó a ser miembro vitalicio y consultor oficial de Hollywood para la Mutual UFO Network, y en 2005, produjo el documental "Dan Aykroyd: Unplugged on UFOs".
En una entrevista para la revista "Psychic News" (18 de abril de 2009), Dan Aykroyd dijo que: "Soy un espiritista, un orgulloso portador de la insignia espiritualista. Los médiums y la investigación psíquica han continuado durante muchos, muchos años ... Muchas personas han visto espíritus, escuchado una voz o sentido un descenso en la temperatura. Creo que están entre el aquí y más allá, que existen entre la cuarta y la quinta dimensión, y que nos visitan con frecuencia".
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca.
domingo, 1 de diciembre de 2019
PROJECT BLUE BOOK: LA HISTORIA SE REPITE
En 1978 se estrenó con gran expectativa mundial la serie televisiva «Project U.F.O.» que pretendía ofrecer una fiel reconstrucción de los casos ovnis investigados por el proyecto BLUE BOOK, el grupo orquestado por la USAF para el estudio de los OVNIs y que estuvo operativo entre los años 1952/1969. La audiencia esperaba ver por fin el resultado de la famosa comisión y conocer la verdad en todo este entramado de los platillos volantes.
El interés inicial prometía y la prensa de la época se hizo eco de la noticia. La propuesta del creador de la serie Jack Webb era interesante. Presentar el día a día de dos agentes del gobierno de los Estados Unidos que formaban parte del citado Proyecto Libro Azul. En cada episodio se recogería los incidentes OVNIs mas interesantes investigados por todo el país. Sin embargo tras la emisión de los primeros capítulos pronto se comprobó que la serie televisiva se alejaba por completo de la realidad reflejada por los informes del Blue Book. La serie fue una gran decepción para los investigadores y aficionados al tema OVNI y los medios de comunicación se hicieron pronto eco del desencanto general
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| La prensa de la época no tardó mucho tiempo en denunciar la poca credibilidad de la serie. En esta imagen se comprueba perfectamente el antes y el después en dos noticias. |
| En el capitulo titulado "Sighting 4011: The Doll House Incident" y dedicado al desconcertante encuentro de Joe Simonton (Wisconsin. 1964), los guionistas de la serie volvieron a describir el incidente a su manera, sin reflejar los verdaderos detalles del caso, tanto en el aspecto de los seres, la nave e incluso inventando el desarrollo general de la experiencia.
Pero lo mas curioso, es que 41 años después, la historia se repitió casi con exactitud. En 2019 se estrenó con gran publicidad de por medio, la serie «Project Blue Book» que, de nuevo, pretendía ofrecer las investigaciones sobre OVNIs del gobierno estadounidense de forma seria y rigurosa. En esta ocasión, incluso, se incluía entre sus personajes al célebre Dr. Hynek. Y es que mas que como una serie televisiva, se publicitó como documentales dramatizados que reflejaban fielmente lo ocurrido en aquellos turbulentos años de frenética actividad OVNI. Según afirmaba el canal «History Channel» en su proclamas para vender el producto: «Esta serie está inspirada en las investigaciones del Dr. J. Allen Hynek para la Fuerza Aérea de los EE. UU. sobre la existencia de OVNIs. Los casos descritos están basados en hechos reales».
Pero al igual que su predecesora del siglo pasado, las enormes expectativas cayeron en saco roto a las primeras de cambio. Con el visionado de los primeros capítulos quedaba claro que la fantasía prevalecía sobre los hechos reales, alejándose por completo de los verdaderos expedientes del Blue Book.
Por segunda vez, un intento de acercar al gran público las investigaciones gubernamentales de una de las comisiones oficiales mas célebres de todos los tiempos en el estudio de los OVNIs quedaron diluidas por la ciencia ficción.
JOSE ANTONIO CARAV@CA
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