domingo, 12 de octubre de 2014

UNA FOTOGRAFIA MUY EXTRAÑA

 

 




A principios de los años ochenta el veterano ufólogo Andrés Gómez Serrano recibió en su domicilio de Algeciras (Cádiz) una carta anónima bastante curiosa. La misiva venia sin remite y solamente el matasellos indicaba al estudioso gaditano que aquel envío procedía de la provincia de Avila. En el interior del sobre no había ninguna nota manuscrita, y para mayor sorpresa de nuestro protagonista había tan solo una fotografía y un negativo. La imagen era sencillamente espectacular. Se trataba de una toma del Faro de Punta de Carnero (situado en el termino municipal de Algeciras), donde se observaba un potente foco de luz (¿el sol?) que irradiaba gran luminosidad y proyectaba un torrente de luz hacia el mar de gran belleza. El agua evidenciaba la gran luminosidad del fenómeno fotografiado que era semejante (o era el mismo) al producido por el sol. Pero ahí no acababan los sobresaltos.


Imagen recibida de forma anónima por Andrés Gómez Serrano.

Detalle de la etiqueta
 
 
 
 
 
 En el margen superior derecho de la fotografía había un rotulo, adherido a la imagen original, que contenía la siguiente leyenda sobre una pequeña etiqueta blanca: FARO DE PUNTA CARNERO ALGECIRAS 15-4-1.975 . Lo insólito del caso es que el negativo que contenía el sobre no se correspondía al original de la toma, como pensó en un primer momento Gómez Serrano, si no que era el resultado de fotografiar la imagen sobre una mesa o soporte, por lo que ambos lógicamente, tanto la instantánea como el negativo incluían el rotulo. La persona que había remitido la información había realizado una fotografía sobre otra.

Gómez Serrano junto al autor del reportaje sosteniendo la extraña fotografía
 
 

 
 
 
 
Este detalle desconcertó a Gómez Serrano que pensó que aquella imagen, podía pertenecer a algún tipo de archivo, y que alguien se había tomado la molestia de cogerla y realizar una copia con su propia cámara fotográfica. Inmediatamente varios fotógrafos profesionales observaron la toma indicando que lo mas probable es que se tratara de algún tipo de trucaje realizado al fotografiar el sol, utilizando para ello distintos filtros para evitar que se expusiera demasiado el negativo a la luz del astro rey.
 

La zona en la actualidad
 
 
 
 
 
La antigüedad de la foto (que si bien no puede tomarse a ciencia cierta como la que incluye la propia imagen en el rotulo), por lo menos nos retrae a los primeros años de la década de los ochenta, lo que descarta que pueda tratarse de un efecto conseguido a través de las modernas técnicas de trucaje con ordenador al alcance de muchos usuarios. Algunos fotógrafos a petición del autor del reportaje han intentado reproducir la instantánea con los nulos resultados que se aprecian junto a estas líneas.


La fotógrafa profesional Cristina Ramos intento repetir el efecto sobre el sol con los resultados que se acompañan.
 
 
 
 



 
Evidentemente la persona que logró la fotografía ha conseguido plasmar una extraordinaria estampa casi insuperable en calidad y belleza, y al parecer podríamos indicar que irrepetible. No obstante Gómez Serrano aun no descarta la posibilidad que la imagen encierre algún enigma que aun este por desvelar...











JOSE ANTONIO CARAV@CA





Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de Jose Antonio Caravaca.

sábado, 4 de octubre de 2014

EL ENCUENTRO OVNI DE KERA: EL CASO MAS EXTRAÑO DE LA HISTORIA






Ni la imaginación de un guionista de Hollywood hubiera podido concebir una historia de contacto extraterrestre tan alucinante como la supuestamente protagonizada por unos adolescentes japoneses. Con los ingredientes de una película de ciencia ficción el incidente merece ocupar un lugar de excepción dentro de la enorme, variopinta y a veces absurda casuística ufológica. 42 años nos separan del que sin duda puede ser considerado como uno de los expedientes OVNIs más desconcertantes y extraños que se haya registrado en el mundo…

UN EXTRAÑO HALLAZGO
La historia comienza el 25 de agosto de 1972 en la zona Kera,  situada en la ciudad de Kochi, capital de la Prefectura de Kochi en la isla de Shikoku (Japón). Aquella tarde, sobre las 15:00 horas, un joven estudiante de 13 años, llamado Michio Seo, de regreso a su domicilio observó, sobre un campo de arroz, lo que en un principió creyó que era una bola de fuego. Inmediatamente se percató que se trataba de un pequeño objeto metálico que flotaba a 1 metro de altura del terreno. El artefacto, de aspecto plateado, tenía forma de sombrero con una base plana. El testigo afirmó que aquella cosa se movía dando vueltas como un murciélago. Cuando Michio Seo se acercó al pequeño platillo volador éste emitió un rayo cegador al testigo, que asustado huyó a su casa.
El extraño artefacto volador fue fotografiado  por los jóvenes escolares







Momentos más tarde, sobre las 19.00 horas, el protagonista de éste insólito avistamiento, volvía al lugar de los hechos en compañía de cuatro amigos, Hiroshi Mori, Yasuo Fujimoto, Katsuoka Kojima y Yuji. Tras una hora de espera, observaron a unos 18 metros de distancia, el regreso de la diminuta aeronave. En esos momentos el sol estaba casi en el horizonte, los testigos pudieron notar que el objeto emitía una luz multicolor pulsante. Uno de los jóvenes se aproximó al platillo y de pronto, emitió un sonido ensordecedor a la vez que comenzó a brillar con un tono azulado. Aterrorizados el grupo de "exploradores" huyó a la carrera del lugar. Días después, los jóvenes frecuentaban el campo de arroz con la esperanza de volver a ver el artefacto. Pero no fue hasta el 4 de septiembre, cuando los cinco jóvenes se encontraron de nuevo, sobre las 21:00 horas, con el extrañó artefacto volando a 1 metro de altura. En esta ocasión el objeto parecía sentir curiosidad por sus jóvenes observadores y se aproximó al grupo a la vez que comenzaba a brillar intensamente. Asustados los estudiantes corrieron despavoridos. Dos días después, la noche del 6 de septiembre, los testigos se encontraron el platillo volador sobre el campo de arroz y consiguieron realizar una fotografía. Al disparar el flash de la cámara el objeto comenzó a girar y rápidamente se elevó en el aire. En esos momentos consiguieron realizar otra instantánea del diminuto OVNI. Entonces, ante la mirada atónita de los jóvenes, el artefacto emitió una luz muy potente y cayó al suelo originado un pequeño hoyo en el terreno mientras dejaba de girar.
Marca dejada por el pequeño platillo volador en el suelo...








Hiroshi Mori, de 14 años, se acercó al enigmático objeto y tras comprobar que había dejado de moverse y parecía inerte, decidió cogerlo son sus propias manos, mientras otro de los jóvenes inmortaliza el momento. El grupo decide introducir la minúscula nave espacial en una bolsa de plástico y tras guárdala en una mochila, Michio Seo se la lleva a su casa. Allí los estudiantes realizan un pequeño análisis de la pieza. El platillo volador tiene casi 15 cm de ancho y casi 7 cm de altura, teniendo un peso de alrededor de 1,3 kilogramos. Lo más curioso es que el objeto en su base tenía una serie de líneas concéntricas, además de 31 pequeños agujeros y tres extravagantes diseños. Michio Seo dijo posteriormente que los dibujos de su base parecían representar ondas o nubes, un pájaro o una especie de "objeto volador", y algo que puede interpretarse como una flor. Los jóvenes no son capaces de distinguir ningún tipo de sistema de propulsión en la supuesta maquinaria, ni ventanillas ni puertas. Tras su pequeño estudio, el grupo decide llevar el platillo volador al domicilio de Yasuo Fujimoto, ya que su padre, el Sr. Mutsuo, era el director del centro para la enseñanza de las ciencias en la ciudad de Kochi. Aunque, lamentablemente, pensado que era un asunto de críos el Sr. Fujimoto no prestó demasiada atención al supuesto hallazgo intergaláctico de los estudiantes. Posteriormente diría a la prensa: "era algo como un cenicero, de hierro fundido, pero demasiado liviano para ser de este metal. El objeto tenía una tapa debajo que era imposible de abrir y dentro había unas piezas similares a las de una radio. No le di más importancia, pero ahora me arrepiento de no haberlo estudiado más de cerca".
Michio Sea fotografiado por sus amigos con el pequeño disco volador en sus manos.







Al día siguiente de forma inexplicable el objeto desapareció de la mochila de Mori. Este hecho no desmoralizó a los jóvenes que en el transcurso de dos semanas aseguraron presenciar el vuelo de objetos similares al menos en 6 ocasiones. Lo más extraño es que tras esperar una nueva ocasión, volvieron a capturar el pequeño artefacto que volvió a esfumarse al poco tiempo. Tras una reunión, los estudiantes analizaron los hechos y comprobaron que el platillo volador solía aparecer los días soleados y nunca bajo lluvia, éste detalle les hizo concebir un elaborado plan para atraparlo.




ESTUDIANDO AL PEQUEÑO PLATILLO VOLADOR
El 19 de septiembre, se presentó una gran ocasión. Los jóvenes encontraron el artefacto posado en tierra. Entonces, tras cubrirlo con varios trapos derramaron un cubo de agua sobre la pequeña maquina voladora, momentos después introdujeron agua en el objeto a través de los orificios de la base. A continuación el objeto emitió un ruido ensordecedor parecido al zumbido de una cigarra mientras el interior del artefacto comenzó a brillar. Temerosos de que el dispositivo comenzara una ofensiva contra sus captores, los jóvenes comenzaron a tirar piedras al artefacto. Cuando creyeron que no representaba ninguna amenaza, los estudiantes llevaron su gran captura a la casa de Katsuoka Kojima, donde examinaron y fotografiaron detenidamente la nave espacial. En su interior divisaron un gran número de mecanismos en miniatura, palancas y dibujos raros. Intentaron, en vano, abrir el objeto introduciendo un alambre por uno de sus orificios. Pero lo más curioso de la pieza, es que al colgarla boca abajo, con la ayuda del alambre, los estudiantes observaron que la base se separaba ligeramente de la cúpula. Entonces pudieron ver un "complicado equipo electrónico", parecido a los componentes de una radio, además de un raro material viscoso inidentificado.


El enigmático platillo volador tenía unas inscripciones en su parte inferior
Medidas del artefacto y dibujos contenidos en su base...







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Entre las pruebas que realizaron los jóvenes intentaron comprobar la dureza del objeto golpeándolo reiteradamente con un pisapapeles sin causar ningún daño a la pieza. Con gran imaginación los estudiantes idearon más experimentos para su captura. El investigador Rob Morphy autor de un excelente reporte titulado “The Bizarre Case of the Kera UFO Encounters” (2011) escribía que: "los chicos decidieron hacer otro experimento introduciendo el OVNI en el horno para ver qué clase de temperaturas podría soportar, pero antes de que tuvieran la oportunidad de llevarlo a la práctica, la madre de Kojima, Aiko Katsuoka, sabiamente, decidió poner el freno a las pesquisas de los escolares". También se negó a permitir que guardaran el objeto en su refrigerador, ya que los muchachos creyeron que el frio podría impedir que el OVNI escapara otra vez. Tras su “análisis” el grupo llegó a la conclusión que el dispositivo era probablemente una especie de mecanismo de vigilancia "controlado remotamente" de origen desconocido. Entusiasmados por su gran hallazgo científico los niños decidieron mostrar el platillo volador a sus compañeros de clase al día siguiente. Para custodiar el OVNI lo envolvieron en numerosos trapos húmedos esperanzados que este sistema impedía la fuga del supuesto mecanismo extraterrestre. Seo y Mori fueron los encargados de custodiar el objeto. Sin embargo el artefacto volvió a desaparecer ese mismo día. Ni las intensas búsquedas de los jóvenes lograron dar con el paradero del OVNI.
Mutsuo Fujimoto uno de los adultos que pudo observar el disco volador que habían capturado los jóvenes. Reconstrucción realizada para un programa de la televisión nipona.

No obstante la bizarra historia no había terminado. Horas más tarde Kojima y Mori estaban jugando a la pelota cuando encontraron el objeto en el suelo, tras una valla. Inmediatamente volvieron a capturar el objeto. Y de nuevo, la imaginación de los estudiantes se puso en movimiento. En esta ocasión, con gran lógica, decidieron pintar el OVNI para comprobar, si desaparecía y lo volvían a recuperar, si se trataba siempre del mismo objeto. Además, aquel 22 de septiembre decidieron turnarse en la vigilancia y custodia de su valiosa captura que introdujeron en una bolsa llena de agua, deduciendo que el líquido producía algún tipo de disfunción en el platillo volador. La bolsa estaba atada a la mano de uno de los jóvenes como medida de seguridad y control. Montaron en bicicleta y al llegar al taller de reparaciones, su presa se había volatilizado definitivamente para no volver a aparecer jamás.




UN CASO APARENTEMENTE “REAL”

El investigador Rob Morphy explica cómo se reabrió el caso tras permanecer largo tiempo en el olvido, quizás por lo extravagante e inverosímil de su contenido: "Debido a los rumores, en 2007, 35 años después de los acontecimientos en cuestión, Shinichiro Namiki, el director de la Sociedad Japonesa de Fenómenos Espaciales (JSP), reabrió la investigación. El jefe del expediente JSP, Kazuo Hayashi, fue enviado a hablar con los testigos restantes y confirmó que mantuvieron la veracidad de sus relatos originales. Durante el curso de su investigación, Hayashi se encontró con otro relato del diminuto OVNI que ocurrió en la misma Prefectura de Kera sólo 4 años más tarde. En la tarde del 6 de junio de 1976, una niña de 9 años de edad llamada Sachiko Oyama, desde la aldea de Agawa (ahora conocido como Niyodogawa-cho,) salió a buscar a su gato cuando ella observó un pequeño objeto luminoso amarillo flotando en el cielo (...)  entonces vio que el extraño objeto descendía sobre una arboleda cercana. Vencida por la curiosidad, la joven siguió al OVNI al borde de la línea de árboles.

El investigador japones Kazuo Hayashi realizó una reinvestigación del caso en 2007 y concluyó que aunque se trata de un suceso altamente extraño, todo parecía indicar que había sucedido tal y como los testigos narraron. (Cortesía Amamiya Kiyoshi). El ufólogo nipón Amamiya Kiyoshi confirmó al autor del reportaje la extrañeza del incinde de Kera así como su aparente realidad.





Fue entonces, cuando el objeto supuestamente chocó contra un árbol y procedió a aterrizar silenciosamente en el pavimento cerca de sus pies, momento en el que emitía un sonido "silbante". Oyama describiría que el objeto se asemeja a un sombrero de aspecto plateado (aunque algunas reportes dicen "negro") de 18 centímetros de diámetro (...) La niña sin temor se inclinó y tocó el objeto, que afirmaba estaba cubierto por una "sustancia viscosa" que se pegó a su dedo". Asustada Oyama regresó a su domicilio, pero antes pudo presenciar como el pequeño objeto despegaba con un resplandor amarillo girando a gran velocidad hasta perderse en la lejanía. El ufólogo japonés confirmó el testimonio de la joven, que en el momento de la entrevista en 2007 tenía 40 años de edad. La investigación del JSP determinó que el caso de Kera, pese a su absurdidad estaba basado en unos testimonios fiables y que no había indicios de fraude intencionado. Incluso en las entrevistas mantenidas con los jóvenes en la época del incidente se determinó que no parecía haber contradicciones destacables en sus relatos y que debatían algunos detalles del mismo, dando mayor realismo a su extraordinaria historia.

Algunos investigadores están convencidos que el extraño "disco volador" de Kera era un simple cenicero.


Algunas cajas para cigarrillos y tabaco contenían unos ceniceros que se ajustan a las fotografías mostradas por los jóvenes del "platillo volador"....







 No obstante algunos investigadores creen que pudo tratarse de una broma perpetrada por Michio Sea que al encontrar de forma accidental un raro objeto metálico en el campo, quizás, como indican algunos especialistas, algún extraño y poco usual tipo de cenicero portátil, ideó toda la trama del pequeño platillo volador. Por su parte, algo mas especulativo, Rob Morphy indica en su reporte que: "Tal vez estamos tratando con un dispositivo de vigilancia extraterrestre. Una tecnología desconocida enviada desde otro mundo o tiempo o dimensión o incluso de las profundidades del océano para observar  a la raza humana”. Aunque la lógica y el sentido común nos dicen que este evento es demasiado fantástico para ser cierto, quizás solo quizás, la realidad, en ésta ocasión supere a la ficción…





CURIOSIDADES EMOCT



ENCUENTRO EN HELSINKI
Un caso muy similar al protagonizado por los jóvenes japonés ocurrió en Finlandia. El 16 de marzo de 1979, en Helsinki, sobre el mediodía, Jarmo Nykanen, un testigo que había presenciado diversos OVNIs a lo largo de su vida, escuchó un extraño zumbido en las afueras de la casa que estaba cuidando a un amigo. Al salir de observó un pequeño objeto volador en forma de campana, de unos 50 cm de diámetro, que irradiaba una luz azul entre los árboles.


Una de las fotografías que muestran el pequeño platillo volador...





Tras realizar cinco fotografías el artefacto desapareció. Jarmo buscó por los alrededores del bosque, y junto al lago escuchó de nuevo un zumbido y volvió a ver el diminuto platillo volador. Al acercarse el OVNI dirigió un potente haz de luz a la cara del testigo que fue deslumbrado durante unos instantes. Tras tomar más fotografías del artilugio éste desapareció en la lejanía. Cuando Jarmo se acercó al lugar encontró trozos de metal y un líquido rojo en el suelo. Pudo tomar 12 instantáneas del OVNI...







JOSE ANTONIO CARAV@CA






Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca.

lunes, 1 de septiembre de 2014

JOSE ANTONIO CARAVACA: LA TEORIA DE LA DISTORSION "REPENSAR LO IMPOSIBLE"





Toda la tarde con fiebre, en cama, pensando en misterios, el programa de radio, una fémina en particular y de paso mirando viejas películas de OVNIs. Los ratos en los que no duermo son confusos, la temperatura elevada tiene esa cualidad de nublar los sentidos, de ponerte en una suerte de trance en el que nunca sabes bien lo que estás haciendo. Así, las películas se llenan de protagonistas parecidas a la chica en cuestión (muy a pesar de lo variable del color del cabello), el programa de radio bien puede ser un show de TV y los misterios de la mente y el alma… siguen esquivos. Entonces repaso todo y me acuerdo de mi amigo José Antonio Caravaca.
Caravaca parece haber dado en algunas claves de las que persigo, se me ocurre, tras algunas tardes como esta y no puedo dejar de pensar en muchos, cientos de casos de encuentros con el misterio. Sucede que, con el tiempo, uno se pregunta: ¿qué es lo que están viendo? En rigor, cada testigo de hechos misteriosos tiene una visión distinta de lo sucedido en otros casos. Nunca vamos a encontrar —por ejemplo— dos humanoides exactamente iguales. Incluso en la cultura OVNI americana, donde tantos “grises” aparecen ante los incautos, las diferencias se hacen notar en esto de si tienen más o menos arrugas, si sus ojos son grandes o pequeños, si aparecen en una habitación o raptan al testigo en una carretera… las versiones de la realidad son siempre distintas y esto es interpretable desde el punto de vista personal. Claro, las construcciones mentales a las que llegamos tras años de experimentar el entorno de tal o cual manera nos condicionan a la hora de interpretar la realidad. Son verdaderos filtros que nos muestran un poco más de aquello, un poco menos de esto. Así, cualquier policía con un poco de experiencia en toma de declaraciones nos dirá que no importa cuántos testigos tenga un accidente de tránsito, las versiones son siempre distintas, aunque más no sea un poco.
Pero José Antonio tiene otra idea, para mí un poco pariente de las que ya barajaban John Keel y Jaques Valée, aunque personal y actualizada. El punto es interesante y lo llama: “Teoría de la Distorsión”.
“Es una idea que llevo planteando algún tiempo y que sobre todo aplico a los encuentros cercanos con los no identificados, que a mi parecer puede representar una de las pistas más fiables que tenemos los investigadores a la hora de establecer que puede esconderse detrás de todo este tipo de manifestaciones”, me dice con la seguridad del que se tira a la piscina porque sabe que tiene agua. “Hay que tener en cuenta que, más allá de los avistamientos lejanos de luces, de objetos desconocidos que no sabemos identificar, los encuentros cercanos con el testigo nos aportan muchísima evidencia, datos de lo que realmente estamos enfrentando”.


Claro que esos datos son esquivos. Están y no están, por definición. No se pueden tomar a la ligera los testimonios de casos que, la mayoría de las veces, suenan demasiado bizarros. Y es que, por más extraños que parezcan, muchos son los testigos que están convencidos de estar narrando un hecho real y no pocas veces se ha demostrado —polígrafo incluido—, que no mienten. Entonces, ¿se trata de un desvarío? ¿De un roce con el borde? ¿De un acceso real a otra realidad o una realidad expandida?


Como dije, Caravaca se ha hecho estas preguntas muchas veces, por eso considera que: “…el profundo análisis, el intenso estudio de todo este tipo de incidentes, puede traer luz sobre un enigma que llevamos ya más de medio siglo investigando. Hemos recopilado todo tipo de información referida a la aparición de estas extrañas naves y sus —no menos enigmáticos— tripulantes. Claro que al día de hoy seguimos sin poder acercarnos a la verdadera naturaleza del fenómeno”.
Datos, otra vez los datos. Pilas de hojas primero y terabytes de archivos de texto más tarde. Miles de casos investigados, analizados, comentados, desbancados, aprobados… pero la incertidumbre parece ser lo único que se mantiene. Como dijimos, no hay dos OVNIs ciento por ciento congruentes ni humanoides iguales y esto, en rigor, es directamente proporcional al dolor de cabeza de los investigadores. ¿Cómo establecer patrones más allá de lo genérico? ¿Cómo decir qué es lo que está pasando si siempre es “algo distinto”?
“De hecho —continúa Caravaca—, las numerosas aproximaciones que se han intentado hacer por parte de diferentes investigadores y agrupaciones para intentar establecer algún tipo de clasificación sobre la morfología de los humanoides (o de las naves) han resultado infructuosas porque, como digo, existen tantas naves y humanoides como testigos han narrado sus encuentros. Claro que tenemos que reconocer que hay ciertos paralelismos a rasgos generales, pero si analizamos uno a uno cada suceso, nos daremos cuenta que —al margen de que pueda existir un fenómeno real y tangible— parece que de alguna manera está muy vinculado a la psiquis humana y que, de hecho, el testigo puede ser una de las claves para saber qué se esconde detrás”.
 







Caravaca sigue hablando y llega a un punto que me resulta muy interesante: deja las diferencias de lado y se centra en las similitudes. Reconoce, entonces, que sí existen patrones y rasgos, pero están ligados directamente al comportamiento del fenómeno: “Lo que me llama poderosamente la atención es ver como existen cosas que parecen repetirse en todos los encuentros cercanos y que, de alguna manera, contradicen la máxima de algunos investigadores que plantean que nuestro planeta está siendo visitado por varias civilizaciones extraterrestres, lo que explicaría las diferencias en las morfologías observadas en los tripulantes y sus artefactos. Contradicen porque los comportamientos, la manera de interactuar con el testigo, en todos los casos y al unísono parecen seguir un mismo patrón de conducta, una cosa que a todas luces es ilógico. Que diferentes civilizaciones se comporten de la misma manera, como si todas se hubieran puesto de acuerdo, es imposible e ilógico”.


José Antonio dice que si se analizan los datos recopilados en diferentes partes del mundo es fácil darse cuenta que existen algunos comportamientos repetitivos: “…por ejemplo observar que los tripulantes de las diferentes naves toman muestras del terreno, comportándose como científicos o astronautas realizando algún tipo de estudio del suelo, algo que es interpretable por casi todos los testigos. Es presumible para un testigo pensar que una nave espacial procedente de otro planeta exploraría los alrededores al momento de llegar a La Tierra y son muchos los casos en que se ve a los tripulantes desembarcar no solo para explorar el terreno, sino que encima, para mayor desconcierto, lo hacen con herramientas muy similares a las que nosotros mismos tenemos. Palas, instrumentos para cavar en el terreno, para recoger muestras e incluso con bolsas, que de alguna manera me lleva al planteo de si no estamos frente a una representación, una pantomima, que se crea para que el testigo vea acciones fácilmente interpretables y que faciliten la asimilación de la experiencia”. Además, José Antonio sospecha que puede que sean métodos para generar cierto estado de tranquilidad en el testigo ante un hecho “totalmente desconcertante”. Este marco de normalidad también incluye reparaciones de vehículos: “Conocerás bien Fernando, multitud de casos de testigos que ven a los tripulantes del artefacto realizando tareas de reparación como si se tratara de un vehículo como nuestros automóviles que se averían en plena carretera, obligándonos a descender, abrir el capote y realizar reparaciones. Es chocante como, independientemente de la morfología de los humanoides, sean altos, bajos, velludos, con o sin ojos… todos, parecen entregarse a este tipo de situaciones que yo he definido, en mi percepción sobre el fenómeno OVNI, en la Teoría de la Distorsión, como los "arquetipos básicos reconocibles"”.
 


EL AGENTE EXTERNO

Caravaca sigue dando ejemplos de lo que considera, son los puntos más sobresalientes de muchos casos —usualmente— relacionados a la ufología. No me cuesta pensar en una historia dibujada, en cinco minutos, con base a estos «arquetipos básicos reconocibles». En mis libros y narraciones de ciencia ficción, no pocas veces los personajes se encuentran cara a cara con lo desconocido y, la mayor parte de las veces, lo hacen en un contexto medianamente clásico: una noche con o sin luna, en una carretera solitaria, un conductor escucha un ruido o ve un “flash” de luz. Entonces divisa lo que piensa que es otro automóvil, pero que termina siendo “el misterio” personificado. Claro que en toda buena historia existe un porqué, un significado que puede leerse entre líneas. A veces se lo da el personaje, a veces el mismo misterio. Y es ahí donde la pregunta se vuelve sobre sí misma: ¿Qué misterio encierra el misterio?


“Yo no identifico al creador de este tipo de encuentros como una entidad alienígena, entendida como un ser biológico que ha manufacturado su nave en algún recóndito planeta y que acude al nuestro para explorar”, dice José Antonio antes de destacar que su teoría intenta explicar muchos de los incidentes relacionados al OVNI pero tampoco intenta ser una respuesta global a todo lo que se ha podido recopilar sobre el fenómeno a lo largo de los años de investigación.

“Creo, en concreto, que en los encuentros cercanos estamos tratando con la presencia de un agente externo y desconocido, exterior al ser humano pero que, como digo, no es en sí parte de una civilización extraterrestre. Es una entidad, de la cual todavía no he podido acotar su íntima naturaleza pero que establece algún tipo de comunicación, algún tipo de simbiosis y sincronización con la mente humana, con la mente del testigo y de ahí… creo que este es el punto esencial de la Teoría de la Distorsión, de ahí extrae el material del propio testigo con el objetivo de conformar el contexto del encuentro cercano. Entonces, el encuentro no sería más que una grandiosa o espectacular puesta en escena, una proyección tridimensional, que incluso puede tener materia. El agente externo es capaz de crear lo que denomino “materia efímera”, que tiene por finalidad crear ese artificio, esa puesta en escena”. Caravaca remarca que es la mente del testigo, la información almacenada en el subconsciente, lo que utilizaría el agente externo para generar esta suerte de realidad alternativa, aunque medianamente familiar. “Esto se desprende de lo que ha vivido, lo que ha estudiado, visto en TV… eso explicaría también como algunos encuentros cercanos que se producen en lugares muy determinados, como zonas rurales, tengan ciertas características que no se ven en otro tipo de hábitat”.


En su blog destinado a este tema, José Antonio resume: “La Teoría de la Distorsión sugiere que los encuentros cercanos con OVNIs y sus tripulantes, son el resultado de una “Creación Mental Compartida” entre un agente externo desconocido y el inconsciente del testigo. Por tanto, el significado, repercusión y propósito de estas experiencias hay que buscarlo en el plano mental”.

 
 

LAS IMPLICANCIAS DE LO ABSURDO

No pocas veces hemos escuchado algo acerca de un caso que nos parece absurdo, incluso ridículo. La presencia de detalles que “no cuadran” con la idea que podemos tener de una civilización hiperdesarrollada no siempre arroja una duda sobre el hecho en sí, sino más bien sobre la interpretación del testigo. Es cierto que si nos encontráramos cara a cara con humanoides —digamos— un millón de años más avanzados, muchos de sus “hechos tecnológicos” nos parecerían magia hecha y derecha, incluso podríamos atribuir cierta divinidad a las actividades de estos supuestos seres. Pero sucede que la presencia de simples escaleras, hornos, tachas, chapas y tornillos alcanzan para dejarnos pensando en qué es exactamente lo que experimentaron estas personas que dicen haber tenido un encuentro con algo que, por lo general, catalogan como “superior”.
Le pregunto a Caravaca si su teoría cubre este problema y me dice que sí, que es justamente uno de los puntos que siempre le llamaron la atención y que no encuentra problemas para contenerlo dentro de la “Distorsión”.

“Estos detalles parece que están puestos, como decía incluso Jaques Vallée en uno de sus libros: “para restar credibilidad”, y de hecho, se le ha querido dar una gran entidad a este factor absurdo que rodea estos encuentros pero que dentro de la Teoría de la Distorsión, como veremos, tiene una simple explicación”. Le pregunto entonces por algún caso que represente con claridad adonde apunta y comienza a nombrar algunos, hasta que se decide por uno que titula como el de una “ballena metálica que se tragó a un ufonauta”. En ese instante comprendo adonde se dirige y lo escucho con atención.
 
 
 

EL CASO DE WILLIAM LAXTON 

 “Uno de los mejores ejemplos es el de William Laxton. Su caso comenzó sobre las cinco y media de la mañana del 23 de marzo de 1966, en un tramo de la autopista 70, entre Oklahoma y Texas, cuando conducía en dirección a su trabajo. Era profesor en la Base Sheppard de la Fuerza Aérea de Wichita Falls, en el estado de Texas. De pronto el testigo es sorprendido por una gran luminosidad que divisa sobre el asfalto. Antes de que pueda comprender de qué se trata, se presenta una extraña maquina alargada, frente su vehículo, atravesando el camino en un ángulo de 45 grados; lo que le impide el paso. El artefacto parecía estar compuesto de aluminio y —calculó— tendría unos 22 metros de largo por 2 y medio de alto. Contaba en su costado con una ventanilla en forma de ojo de buey y se apoyaba en cuatro patas. En su parte superior se distinguía una antena de unos dos metros doblada hacia atrás. Lo más curioso de la aeronave es que tenía forma de pez, dividido en cuatro secciones iguales.


 El testigo detuvo su furgoneta a unos 90 metros de su posición y se aproximó a pie hasta unos pocos metros del objeto, la extrema luminosidad del fenómeno le permitió ver toda la escena con claridad. Laxton narró que había cuatro luces muy brillantes en ambos lados. En sus propias palabras: «brillo suficiente para que un hombre pueda leer un periódico a una milla de distancia». Aquella cosa parecía estar iluminada por dentro y tenía una burbuja de cristal en la parte delantera, de un metro de diámetro, que al testigo le pareció similar a la carlinga de un avión B-26. En su parte posterior tenía una estructura horizontal de unos 76 cm de largo como una “especie de estabilizador de cola”. En la parte inferior del objeto distinguió una compuerta de unos 120 centímetros de alto y 60 centímetros de ancho. También vio una escotilla que estaba abierta y por la que salía una luz blanquecina. Pero las sorpresas fueron en aumento ya que bajo el aparato pudo observar a un humanoide vestido como un militar. Él lo describe como un traje de dos piezas de color verde, incluso llevaba una gorra de baseball y una linterna en la mano. Y ahí volvemos a lo anterior cuando hablamos de los «arquetipos básicos reconocibles» por parte del testigo, porque inmediatamente se le viene a la cabeza que aquel humanoide, en ese contexto, ha tenido algún tipo de avería y está intentando reparar la aeronave.
Pero ahí no termina la extrañeza del incidente porque incluso Laxton llega a ver, en el hombro del humanoide, unas insignias que son muy parecidas a las de un Sargento Mayor del ejército norteamericano. Además, en los laterales de la nave el testigo ve letras y números. Una especie de “TL”, un 4, un 7, un 6, un 8… y en ese contexto, nada parece tener lógica. Entonces terminamos hablando del factor absurdo, de cómo en una pretendida nave extraterrestre encontramos letras, números e incluso la apariencia de su tripulante es congruente con la de un militar que lleva galones en los hombros. Para concluir la historia, el objeto despega haciendo un sonido como de taladro y se aleja a gran velocidad. Incluso un camionero da su testimonio más tarde confirmando el despegue de un extraño artefacto. Fíjate que el caso tuvo tal consideración que fue investigado por la Fuerza Aérea norteamericana y Laxton, que como dijimos trabajaba en una base en Texas, fue considerado como un testigo de alta calificación.
Dentro de la Teoría de la Distorsión, si la aplicáramos a este suceso, veríamos que el agente externo, cuando entra en comunicación, cuando sintoniza la mente del testigo, lo primero que obtiene es una ingente información de aspecto militar. El detalle de los galones nos da la pauta de que este agente externo ha extraído la imagen del subconsciente del testigo y la plasma en ese escenario que crea para la ocasión”.
 




 Me pregunto (y le pregunto) si en algún momento estamos rozando la posibilidad de un estado alterado o alucinatorio: “Quiero dejar en claro que en ningún momento estoy hablando de alucinaciones o de problemas mentales de los testigos. Estoy hablando de que existe un agente externo que, de alguna manera, es capaz de crear esta aparición con la información que extrae del subconsciente del testigo y la plasma utilizando sus propios engranajes. El testigo en ningún momento es consciente de estar siendo la fuente de documentación para ese escenario que está presenciando con sus propios ojos”.

 

LA MENTE, SIEMPRE LA MENTE

Lucía Cinquepalmi, una respetada psicóloga de la Universidad Nacional de La Pampa que entrevisté alguna vez me dijo que “No somos los mismos a partir de que nos damos cuenta”. La nota venía a causa de unos supuestos casos de “visitantes de dormitorio”, bastante distintos entre sí aunque congruentes con lo que hablamos con José Antonio.
Ahora fiebre baja, estoy temblando… o quizás sea que me imagino en la piel de estas personas al momento de enfrentar lo desconocido. Sea real, sea un truco de la mente, el espanto no debe ser poco. Imagino lo que habrá sido para ellos “darse cuenta” de que algo inexplicable les había pasado, aceptar que la realidad ya nunca sería la misma. Y lo digo con mucha seriedad. No importa si sucedió o no… importa si es real para el testigo, la mella que deja el evento se hace palpable en sus accesos a la ansiedad o en esa mirada distante, la del que ya no se sorprende con nada. De cualquier manera es un trance que hay que llevar en los hombros.


Pero supongamos por un momento que contamos con todas las pruebas para asegurar que estos casos son reales y que la teoría de Caravaca es ciento por ciento acertada: ¿entonces? ¿Acaso estas entidades tienen la capacidad de abrir un puerto secreto en la mente del testigo? ¿De enchufar un cable imaginario por el que trasmiten y descargan los datos que les interesan?


“Si, yo creo que esa es la clave de este tipo de experiencias. La comunicación que se establece entre la mente del testigo y el agente externo. Evidentemente, el testigo, en el momento en el cual se está produciendo la experiencia, no puede ni siquiera imaginar que muchos de los elementos que está observando están siendo aportados por su propio subconsciente. Distorsionados, de ahí la Teoría de la Distorsión, ante sus propios ojos para que formen este episodio de supuesta visita extraterrestre. El agente externo quiere que ese sea el mensaje, es la historia inducida que quiere que creamos, como hace siglos intentaba disfrazarse de apariciones fantasmales o cualquier otro tipo de sucesos paranormales”.
Esto me recuerda a los íncubos y súcubos, a kappas y duendes, y muchas otras leyendas que, en distintas partes del planeta, se mantienen vivas con el folclore y el miedo. “Existen interesantísimos paralelismos con las investigaciones realizadas a finales del siglo XIX y principios del XX por los parapsicólogos, en todo lo referente a lo mediumico y a los contactos con el “más allá”, que tienen una semejanza extraordinaria con ciertos aspectos del fenómeno OVNI. Pero como tu bien indicabas Fernando, la comunicación, cuando el agente externo es capaz de profundizar en nuestro subconsciente, logra extraer la información”, y agrega que para exponer un ejemplo, es buena idea pensar que al agente externo es un maestro en un aula donde los testigos son los alumnos. Entonces, el agente pide que se haga una narración con tres elementos dados: un bosque, un duende y un castillo. Las bases siempre van a estar pero las historias serán indefectiblemente distintas gracias a lo que sus mentes harán con estos elementos dados. Diferentes capacidades creativas, formaciones y hasta humores pueden devenir en historias muy, demasiado dispares. Caravaca dice que este principio lo aplica a los encuentros cercanos y lo llama la “creatividad onírica”, puesto que se producen creaciones parecidas a las que experimentamos cuando dormimos, ese momento en que —siempre bajo supuestos incluso para la ciencia— se libera el subconsciente.


“Y volvemos a lo absurdo. Porque podemos imaginar que conducimos nuestro vehículo y que este tiene solamente una rueda. Durante el sueño esto nos parece una cosa absolutamente normal y solo al despertar nos damos cuenta de lo absurdo, de lo incoherente de haber conducido un coche con una sola rueda. Pues este tipo de detalles los encontramos incrustados dentro de las experiencias OVNI”, e insiste en que para cualquier investigador sería muy difícil encontrar un sentido a los detalles más bizarros del caso Laxton. Pero sucede que el testigo reúne en su mente esta información relacionada a los uniformes militares y linternas: “…por lo tanto podríamos hablar de una creación onírica, con los datos que tiene el testigo pero que son distorsionados para que el testigo no reconozca sus propios pensamientos en la interacción. De hecho es importante destacar que la participación del agente externo hace que la mente no aporte demasiado material incoherente. Porque entonces tendríamos noticias de incidentes en los que el testigo hubiera visto a su madre en los controles de un objeto volador. El agente externo, como director de la creación, establece un papel de controlador y evita todo este tipo de imágenes que se podrían producir en el caso de que la mente humana fuera la única que está creando las situaciones”.
 
 


INMERSO EN LA DISTORSIÓN Y LOS FENÓMENOS PARASITARIOS

A esta altura me queda claro que la teoría de la distorsión cumple en llenar huecos que parecían imposibles. Es una teoría elegante, en la que se propone explicar con cierta simplicidad una serie de hechos complejos y desconcertantes. Quizás, como dice José Antonio Caravaca, no aplique todos y cada uno de los casos o variantes dentro del tema OVNI —y por qué no paranormal—, pero se acerca bastante a poner el Norte en una idea más o menos general: “algo está jugando con nuestras mentes”.
Claro que para finalizar este capítulo me encantaría tener una respuesta, una pista al menos de qué es ese “algo”, pero se me hace muy complejo imaginar de que se pueda tratar. Si estuviera escribiendo un libro de ciencia ficción me tiraría por el lado de la presencia de entidades interdimensionales que, de vez en cuando, son capaces de interactuar con nuestra realidad o que nosotros mismos, ante ciertos estímulos electromagnéticos somos capaces de exponernos a esas interacciones. Como sea, necesito preguntarle a Caravaca que piensa, que considera que puedan ser estos «agentes externos».
“Es la pregunta del millón, Fernando. Pero la verdad es que este quizás sea el asunto más complejo a la hora de dilucidar que puede esconderse detrás de este tipo de manifestaciones. Ya decía al principio de nuestra charla que quizás dentro de la amplia casuística ufológica podamos tener incluso la presencia de fenómenos totalmente diferenciados, y lo que estamos intentando es arrojar luz concretamente sobre este tipo de manifestaciones que hemos observado en multitud de encuentros cercanos. A mi entender, cuando hablamos de «agente externo» nos referimos a algún tipo de entidad, de energía, que quizás tenga alguna relación con el inconsciente colectivo que tan bien definió Carl Gustav Jung. Incluso diría que podría ser un fenómeno del tipo parasitario, que necesita la interacción, esa comunicación de la que hablábamos entre la mente de los testigos y este operador, que necesita la creación de estas vivencias”.

Lo escucho y pienso en cuantas veces necesitamos de alguien más para sentirnos mejor, entonces recuerdo que tengo fiebre y vuelvo a la cama. Me pregunto si algo, ahí afuera, necesita de nosotros para cumplir con un fin esquivo, o simplemente divertirse un rato. Lo medito, lo doy vuelta, pero solo queda esa sensación brumosa de la Distorsión.


 


Fernando Silva Hildebrandt
entrevista original aquí


*Teoría de la Distorsión"
 

viernes, 1 de agosto de 2014

EL INCREIBLE ENCUENTRO DE ARRUBAL







Sin duda en la década de los setenta del siglo pasado se registraron algunos de los incidentes OVNIs más interesantes ocurridos en nuestro país. Aunque el eco de muchos de ellos ha logrado llegar hasta nuestros días, apoyados en numerosas apariciones en artículos, libros, TV, radio, etc. otros sin embargo han caído en un injusto e inmerecido olvido.  Uno de estos episodios al que nos referimos fue protagonizado por un grupo de niños en Logroño el 29 de noviembre de 1974.  El investigador  J.J. Benítez me puso tras la pista de éste sorprendente suceso hace ya algunos años. Sucedió en la localidad de Arrúbal, a unos 20 kilómetros de la capital vizcaína, cuando en un descampando cerca del colegio, un grupo de 10 escolares, con edades comprendidas entre los 6 y los 12 años se hallaban jugando al futbol. Sobre las 6:00 Horas de la tarde uno de los menores, Óscar Sagasti, levantó la vista al cielo y observó estupefacto un objeto plateado alargado con luces naranjas muy brillantes que evolucionaba sobre sus cabezas. Se movía de una manera extraña, de un lado a otro como en zig-zag. Hasta que de pronto, aquel puro metálico, en completo silencio, se detuvo en seco ante la mirada atónita de los escolares. Una de las ocurrencias del grupo, como no podía ser de otra manera, tratándose de niños, fue intentar darle una pedrada, cosa que no consiguieron pese a los reiterados intentos. Al parecer el artefacto volador estaba a mayor altura de lo que parecía a simple vista. Según las estimaciones de los jóvenes, el objeto podía tener unos 4 metros de largo, y compararon su tamaño con el de un automóvil. Pero lo que más les sorprendió a los testigos, fue la existencia de unas letras o símbolos luminosos que sobresalían de la superficie reluciente del puro.

El extraño objeto avistado por los niños tenía varios signos o letras en su fuselaje...




Posteriormente dibujaron en la pizarra de la clase algunos de los signos que recordaban, siendo estos parecidos a las letras; “M”, “X”, y “L”. Tras unos breves minutos de observación el OVNI se elevó lentamente hasta perderse tras una cortina de nubes. Los niños dijeron que, momentos más tarde, en un claro entre bandas nubosas vieron una luz roja que podría pertenecer a otro objeto o quizás el mismo observado desde otro ángulo. La profesora estaba segura de que sus alumnos decían la verdad pues los entrevistó por separado y no se contradijeron en sus declaraciones.


LO QUE DIJO LA PRENSA…
La Gaceta del Norte envió al redactor Vicente  Escudero para cubrir la noticia, y los lectores conocieron los pormenores del caso bajo el siguiente titular: “EL OVNI DE LOGROÑO. Diez escolares de Arrubal (a 20 kilómetros de la capital) también contemplaron sus evoluciones el viernes pasado. Todos coinciden: “Tenía formo de puro y llevaba unas letras muy grandes”. Esto es lo que contaron;
-Eran las seis de la tarde. Ya habíamos salido de la escuela. Estábamos jugando en el campo, todos juntos. Primero lo vio Oscar.

- ¿Cómo apareció?
- Nosotros estábamos jugando. Miramos al cielo y lo vimos. No estaba quieto. Andaba. Iba de un lado para otro.

-¿En zig zag?
- Si, eso. También estuvo quieto, sin moverse, como medio minuto.
-¿Qué forma tenía?, ¿era redondo?
- No, alargado y hacia abajo. Así...

Y uno de los escolares se aproximo a la pizarra y dibujo una elipse invertida. Cuando pregunte a los chavales si tenía forma de puro, ellos “rotundamente” me dijeron que si. “Tenía forma de puro, si, como un puro”.
-¿Era grande o pequeño?
- Grande. Más o menos como un coche. Estaba alto, alto, alto. Más alto que la altura de una casa.
-¿Era luminoso?
-Sí. Y llevaba letras.
-¿Letras?
-Sí, si.

-¿Y que ponía?
-Una (eme), una (equis) y no sé qué más... (dice un escolar) y también llevaba una coas así, como un tejado de una casa (dice el más pequeño para referirse a una "de" invertida


Ante la presencia del reportero enviado por la Gaceta del Norte los niños dibujaron los símbolos observados en el OVNI.



 

 Siguiendo nuestra indicación, un chaval dibujó en la pizarra la misteriosa clave. Con mano segura y seguido atentamente por sus compañeros, por sí cometía el más mínimo error, el muchacho dibujó uno a uno todos los signos en sentido vertical. Tal y como se veían en el OVNI. En ese momento, Ana Mari, la simpática maestra de Arrúbal, nos dijo: “A mí también me repitieron todo lo que vieron al día siguiente, uno por uno, por separado y sin contradicciones”
- El platillo ¿era metálico? ¿brillaba?
- Si brillaba. Era de color de plata y llevaba luces como anaranjadas. Parecido a un avión.

- Pero no era un avión
- No, no. Ni un helicóptero. Esos ya sabemos como son. El que vimos no daba ningún ruido.
- ¿Visteis alguna persona?
- No.

- ¿Y las letras cómo era, negras?

- No, del mismo color que el platillo. Podían verse porque eran unas letras mucho (sic) grandes y estaban iluminadas. Eran como lucecitas.
- ¿Os asustasteis?
- No, no. Les dijimos a los señores que bajaran (Seria antes de lanzarles piedras)
- En total ¿cuánto tiempo lo visteis?¿Cinco minutos?
- No, menos.

- ¿Cómo despareció?

- Se iba metiendo poco a poco entre las nubes, hacia Logroño. Después ya no lo vimos. Se fue metiendo despacito. Y luego, por otra nube, salió una cosa roja. Como una luz.
- ¿Cómo si hubiera otro platillo volante?
- Si, en otro sitio, todo rojo.

Y así, en suspense, queda la entrevista. Como el tema. Aquí, de momento, han quedado pasadas a máquina las voces de unos chavales que vieron el OVNI de Logroño. Los datos que nos han facilitado permiten mil y una conjeturas. Nosotros, simplemente, los hemos transcrito. De ustedes, lectores, son las conclusiones..”

 En el año 1997 el Grupo UFO consiguió localizar a algunos de los protagonistas de la historia que reafirmaron punto por punto lo acontecido durante aquel partido de futbol. Tal como me comentaron los propios miembros del Grupo UFO, pudieron hablar personalmente con varios de los protagonistas que recordaban perfectamente el acontecimiento de su niñez. Tuvieron la gentileza de facilitarme un informe elaborado por el investigador Joseba Orraca Cardaso que entrevisto a José Antonio Ascacibar. “Era un objeto alargado, silencioso -rememoraba el testigo-, como un gran puro muy luminoso con tonos rojizos, encima de nuestras cabezas. Recuerdo que se distinguían como signos o letras... X M L.... no se alguna mas, pero ahora no recuerdo. Nosotros cosas de críos empezamos a tirarles piedras y al poco tiempo desapareció.”
 El investigador Joseba Orraca Cardaso entrevistó a José Antonio Ascacibar uno de los escolares que observó el OVNI.








Curiosamente la prensa de la época ofreció el testimonio de una joven de 18 años que el 28 de diciembre, circulando por la carretera N-111, entre Viana y Logroño, próximo al cruce de Oyón, sobre las 18:30 horas avistó un objeto metálico en el cielo, al tiempo que su vehículo se detenía de forma inexplicable. Así lo narraba: “...el ovni lanzó una especie de rayos luminosos hacia el motor del automóvil, como queriendo explorar dicha parte del vehículo. Unos instantes más tarde, el objeto volador se perdió en el cielo riojano y los jóvenes pudieron poner en marcha, sin mayores dificultades, el motor del coche.”.

Algunas personas indicaron que la "escritura extraterrestre" que aparece en un comic de Superlópez esta inspirada en los símbolos del caso de Arrubal.
¿EL "IDIOMA EXTRATERRESTRE" QUE INSPIRÓ AL CREADOR DE SUPERLÓPEZ?

Una de las anécdotas más raras e insospechadas que conocí durante la investigación del caso de Arrúbal, fue el descubrimiento de una pequeña “leyenda urbana” que decía que el creador del conocido personaje de comic, Superlópez, se habría inspirado en los símbolos avistados por los infantes de Logroño para la elaboración de un “lenguaje extraterrestre” que aparece en una de las proliferas aventuras del superhéroe español, “Los Petisos Carambanales”. Para aclarar este punto me puse en contacto con Juan López Fernández, más conocido por su nombre artístico Jan, autor de los comics. El correo decía: “Estimado Jan imagino que a lo largo de los años le habrán hecho llegar gran cantidad de preguntas de todo tipo e índole, pero imagino que ésta será de las más extrañas. Me permito robarle algo de su valioso tiempo para exponerle mi duda. Mientras realizaba una investigación sobre un avistamiento OVNI sucedido en Logroño, concretamente en la localidad de Arrúbal en 1974, he encontrado cierta información, no sé si fruto de una mera sospecha infundada, producto de la casualidad, en la que se indica que usted pudo inspirarse en dicho incidente para crear un lenguaje "extraterrestre" (los Petisos Carambanales) que refleja en una de las historias del inmortal y genial Superlópez, ya que los símbolos ideados por usted coincidían con los del caso.” Su respuesta fue inmediata y me aclaró la “gran” duda: “Pues no, la verdad es que en la época que hice el álbum "La caja de Pandora" me empolle mucha literatura, libros, etc sobre temas de ovnis pero el lenguaje de los petisos no lo base en nada absolutamente, además el álbum lo hice en 1983. Ya de niño formaba alfabetos así con figuras geométricas y los considero lugares comunes. Ha de ser mera coincidencia. Los Petisos son de 1988”.




El incidente de Arrubal es sólo un exponente más de una prodigiosa e irrepetible década, donde los platillos voladores y sus ocupantes camparon a sus anchas sobre nuestro territorio… en una ostentación que a día de hoy nos parece una quimera producto de otros tiempos y otra forma de percibir el mundo que nos rodeaba…




JOSE ANTONIO CARAV@CA

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